25
ABR
2026

Fiesta de San Marcos, Evangelista Una Iglesia que camina, anuncia y confía

Fiesta de San Marcos, Evangelista  Una Iglesia que camina, anuncia y confía


Sábado 25 de abril de 2026

Fiesta de San Marcos, Evangelista

Una Iglesia que camina, anuncia y confía

En el corazón del tiempo pascual, la Iglesia celebra con alegría la fiesta de San Marcos, Evangelista, uno de los primeros testigos que supo poner por escrito la Buena Noticia de Jesucristo. Hoy la Palabra de Dios no solo nos recuerda el origen de nuestra fe, sino que nos impulsa con fuerza a vivirla con audacia en el presente y proyectarla con esperanza hacia el futuro.

El Evangelio según san Marcos concluye con un envío claro y contundente de Jesús: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15). Este mandato no pertenece solo al pasado; es una misión viva que atraviesa los siglos y llega hasta nosotros. Cristo resucitado sigue enviando a su Iglesia, sigue confiando en sus discípulos, sigue contando con cada uno de nosotros.

La misión nace de la experiencia de Cristo

San Marcos no fue uno de los Doce, pero vivió muy cerca de ellos, especialmente de san Pedro. Su Evangelio recoge la predicación viva de la Iglesia primitiva. No escribe teorías, escribe vida; no transmite ideas abstractas, comunica una experiencia: Cristo vive, actúa, salva.

Desde la Tradición de la Iglesia, se reconoce en Marcos al evangelista que presenta a Jesús en acción: curando, liberando, enseñando con autoridad. Este dinamismo es profundamente actual. La fe no puede quedarse estática; quien ha encontrado a Cristo no puede permanecer indiferente.

Hoy se nos recuerda con claridad: la Iglesia es misionera por naturaleza. Como enseña el Magisterio, evangelizar es la identidad más profunda del cristiano. No es una actividad secundaria, es el corazón mismo de nuestra vocación.

Humildad, confianza y firmeza: el camino del discípulo

La primera carta de san Pedro nos ofrece una guía concreta para vivir esta misión: “Revístanse de humildad… descarguen en Dios todas sus preocupaciones… manténganse firmes en la fe” (cf. 1 Pe 5,5-9).

Estas palabras tienen una fuerza especial en el mundo actual:

  • Humildad: en una cultura marcada por el ego y la autosuficiencia, el cristiano reconoce que todo es gracia. Solo el humilde puede ser instrumento de Dios.
  • Confianza: frente a la incertidumbre, el miedo y las crisis, aprendemos a poner nuestra vida en manos del Señor. Él no abandona a los suyos.
  • Firmeza en la fe: en medio de tantas voces y confusiones, el discípulo permanece arraigado en Cristo, roca firme que no falla.

San Pedro, que conoció la debilidad y la restauración, habla con autoridad espiritual. Su enseñanza no es teórica: es el fruto de una vida transformada por la misericordia.

La misericordia como fundamento de la esperanza

El Salmo 88 nos hace proclamar: “Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor”. Esta es la clave que sostiene toda la vida cristiana.

Dios es fiel. Dios es misericordioso. Dios no se cansa de amar.

Esta certeza ilumina nuestro camino, especialmente cuando enfrentamos dificultades personales, familiares o sociales. La esperanza cristiana no es ingenua; está fundada en la fidelidad de Dios, que nunca falla.

Por eso, el cristiano no vive mirando el pasado con nostalgia ni el presente con miedo, sino el futuro con esperanza. Porque sabe en quién ha puesto su confianza.

San Marcos: un testigo para nuestro tiempo

La figura de San Marcos nos enseña algo profundamente valioso: la fe se transmite en comunidad y se fortalece en el camino.

Acompañó a los apóstoles, aprendió de ellos, creció en medio de la Iglesia y luego fue enviado a anunciar el Evangelio. La tradición lo vincula con la evangelización de Alejandría, mostrando así que la fe siempre está llamada a cruzar fronteras.

Hoy también nosotros estamos llamados a ser discípulos misioneros, en nuestra realidad concreta:

  • En la familia, siendo testigos de amor y fidelidad.
  • En el trabajo, viviendo con honestidad y espíritu de servicio.
  • En la sociedad, promoviendo la verdad, la justicia y la dignidad humana.

No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de vivir lo ordinario con fe extraordinaria.

Tres mensajes de hoy

  1. Cristo nos envía a todos: no hay cristiano sin misión. Cada bautizado es llamado a anunciar el Evangelio con su vida.
  2. La humildad abre el camino a Dios: cuando dejamos de confiar en nosotros mismos, Dios comienza a obrar con fuerza.
  3. La misericordia sostiene nuestra esperanza: Dios nunca abandona; siempre ofrece una nueva oportunidad.

Propósito para hoy

Hoy da un paso concreto en tu misión: habla de Dios con alguien, ofrece una palabra de aliento o realiza un acto de caridad que haga visible el amor de Cristo.

Una Iglesia que mira hacia adelante

En este tiempo de gracia, la Iglesia está llamada a renovar su impulso misionero. No podemos quedarnos detenidos ni encerrados. El mundo necesita testigos, no solo maestros; necesita coherencia, no solo palabras.

San Marcos nos recuerda que el Evangelio sigue vivo, que Cristo sigue actuando, que la historia de la salvación continúa escribiéndose con nuestra respuesta.

Que hoy, iluminados por la Pascua, renovemos nuestra fe, fortalezcamos nuestra esperanza y salgamos con alegría a anunciar que Cristo vive.

Y que, sostenidos por la misericordia del Señor, podamos proclamar con la vida —como el salmista—: “Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor”.

Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial.


Fiesta de San Marcos, Evangelista  Una Iglesia que camina, anuncia y confía

Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared

Aviso legal | Política de privacidad | Política de cookies