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MAR
2026

Dios no olvida: esperanza que sostiene y vida que renace



Dios no olvida: esperanza que sostiene y vida que renace

Miércoles 18 de marzo de 2026 – IV Semana de Cuaresma

En el camino cuaresmal, la Palabra de Dios nos introduce hoy en un horizonte profundamente consolador: Dios no abandona, Dios no olvida, Dios sigue actuando. En medio de las luchas, del cansancio interior o de las incertidumbres del tiempo presente, el Señor nos recuerda que su amor es fiel, concreto y eficaz.

Las lecturas de este día —Isaías 49, 8-15; el Salmo 144 y el Evangelio de san Juan 5, 17-30— nos invitan a renovar la confianza en un Dios que trabaja siempre por nuestra salvación y que nos sostiene con ternura de Padre.

1. “Aunque una madre se olvide… yo no te olvidaré” (Isaías 49,15)

El profeta Isaías nos ofrece una de las imágenes más conmovedoras de toda la Sagrada Escritura. Dios se compara con una madre:

“¿Puede una madre olvidarse de su criatura? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.”

Aquí encontramos el corazón del mensaje: la fidelidad de Dios supera toda lógica humana. En un mundo donde muchas promesas se rompen, donde las relaciones se debilitan y donde el sufrimiento puede hacernos sentir solos, el Señor afirma con claridad: “Yo estoy contigo”.

Los Padres de la Iglesia, como san Agustín, veían en este pasaje una revelación del amor entrañable de Dios, que no es frío ni distante, sino cercano, comprometido, lleno de misericordia.

Este texto no es solo consuelo; es también una llamada a vivir desde la confianza. Quien cree que Dios no lo abandona, puede caminar con esperanza incluso en medio de la prueba.

2. “El Señor es compasivo y misericordioso” (Salmo 144)

El salmo responsorial prolonga esta certeza: Dios es lento a la ira, rico en piedad, bueno con todos. No se trata de una idea abstracta, sino de una experiencia viva del pueblo de Dios.

La misericordia divina no es debilidad; es fuerza que levanta, es paciencia que reconstruye, es amor que vuelve a empezar. En la tradición de la Iglesia, esta misericordia alcanza su culmen en Jesucristo, rostro visible del Padre.

En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a redescubrir esta verdad no solo con la mente, sino con el corazón: Dios no se cansa de perdonar; somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón (cf. Papa Francisco).

3. “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo” (Juan 5,17)

El Evangelio nos presenta a Jesús revelando su identidad más profunda: Él es el Hijo, uno con el Padre, y participa plenamente en su obra salvadora.

Cristo no es un espectador de la historia. Él actúa, sana, da vida. Su obra no se detiene. Incluso cuando nosotros no lo percibimos, Dios sigue obrando en lo oculto.

Jesús afirma algo decisivo:

“El que escucha mi palabra y cree en el que me envió tiene vida eterna.”

Aquí se abre una perspectiva de futuro: la vida no termina en el dolor, ni en el pecado, ni en la muerte. El que cree entra ya desde ahora en la vida nueva.

Desde la exégesis, este pasaje muestra que Jesús tiene autoridad divina para juzgar y dar vida. Desde la pastoral, nos recuerda que nuestra fe no es teoría, sino encuentro vivo con Aquel que transforma la existencia.

4. San Cirilo de Jerusalén: maestro de la fe viva

En este día la Iglesia recuerda a San Cirilo de Jerusalén, gran catequista del siglo IV. Sus catequesis mistagógicas enseñaban a los fieles a comprender y vivir los sacramentos con profundidad.

San Cirilo insistía en algo esencial: la fe no es solo conocimiento, es participación en la vida de Cristo. En un tiempo de confusión doctrinal, defendió con firmeza la verdad de la fe y acompañó a los fieles con sabiduría pastoral.

Su testimonio nos invita hoy a redescubrir la belleza de una fe bien formada, vivida con coherencia y transmitida con amor.


Hoy estamos llamados a pensar que Dios no se olvida de nosotros, aun cuando nuestras circunstancias parezcan oscuras; a sentir en lo profundo del corazón la ternura de su amor que nos sostiene con paciencia infinita; y a actuar confiando, retomando el camino con fe renovada, sabiendo que Cristo sigue obrando en nuestra vida y nos conduce hacia un futuro lleno de esperanza.

Tres mensajes de hoy

  1. Dios no te olvida jamás: su amor es más fuerte que cualquier abandono humano.
  2. La misericordia de Dios siempre está disponible: nunca es tarde para volver a Él.
  3. Cristo sigue actuando hoy: incluso en lo oculto, está dando vida nueva.

Propósito para hoy

Hacer un acto concreto de confianza en Dios: entregarle en oración una preocupación real, repitiendo con fe: “Señor, confío en Ti; sé que no me olvidas”, y actuar con serenidad sabiendo que Él sigue obrando.

Este día de Cuaresma nos deja una certeza firme: no caminamos solos. Dios trabaja, Dios acompaña, Dios ama. Y cuando el corazón se abre a esta verdad, la esperanza deja de ser una idea y se convierte en una fuerza que transforma la vida.

Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial.


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