JUNIO CON EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Día 26: El Corazón de Jesús y la humildad
Aprender del Maestro manso y humilde de corazón
"Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas." (Mateo 11,29)
En una sociedad donde con frecuencia se exalta el poder, el prestigio y el éxito personal, Jesucristo nos propone un camino completamente distinto: la humildad.
El Sagrado Corazón de Jesús no se impone por la fuerza.
No busca aplausos.
No reclama privilegios.
Su grandeza se manifiesta en el servicio, en la sencillez y en el amor.
Contemplar el Corazón de Cristo significa aprender a vivir con un corazón humilde, capaz de reconocer que todo bien proviene de Dios.
El Maestro que enseña con el ejemplo
Jesús no solamente habló de la humildad.
La vivió desde el comienzo de su vida.
Nació en la pobreza de Belén.
Creció en el silencio de Nazaret.
Trabajó como un sencillo artesano.
Lavó los pies de sus discípulos.
Aceptó la Cruz por amor a la humanidad.
Toda su existencia fue una lección de humildad.
Por eso pudo decir con autoridad:
"Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón."
Su Corazón revela que la verdadera grandeza consiste en amar y servir.
La humildad abre el corazón a Dios
El orgullo cierra el corazón.
La humildad lo abre.
Quien se cree autosuficiente difícilmente reconoce su necesidad de Dios.
En cambio, quien vive con humildad sabe agradecer, pedir perdón, aceptar correcciones y reconocer sus propias limitaciones.
La humildad no consiste en despreciarse a uno mismo.
Consiste en vivir en la verdad.
Reconocer los dones recibidos y ponerlos al servicio de los demás.
Así vivió Jesucristo.
Así quiere que vivamos también nosotros.
El descanso que ofrece el Corazón de Jesús
Muchos viven cansados porque intentan demostrar constantemente su valor ante los demás.
Buscan reconocimiento.
Compiten.
Se comparan.
Se angustian.
Jesús ofrece un descanso diferente.
El descanso de quien sabe que es amado por Dios.
El descanso de quien ya no necesita aparentar.
El descanso de quien encuentra su dignidad en ser hijo del Padre.
La humildad libera el corazón y lo llena de paz.
Los santos, modelos de humildad
La historia de la Iglesia está llena de hombres y mujeres que reflejaron la humildad del Corazón de Cristo.
San Francisco de Asís renunció a toda riqueza para seguir a Jesús pobre y humilde.
Santa Teresita del Niño Jesús descubrió que la santidad consiste en hacer las cosas pequeñas con un amor inmenso.
San Juan María Vianney transformó un pequeño pueblo gracias a su humildad, oración y entrega sacerdotal.
Todos comprendieron que el camino hacia la santidad pasa necesariamente por la humildad.
Una virtud para nuestro tiempo
Nuestra sociedad necesita personas humildes.
Humildes para escuchar.
Humildes para dialogar.
Humildes para reconocer errores.
Humildes para servir sin buscar protagonismo.
El Corazón de Jesús nos recuerda que el verdadero liderazgo nace del servicio y que quien se hace pequeño por amor será grande a los ojos de Dios.
Mensaje del Sagrado Corazón
Hoy escuchamos esta invitación del Señor:
"Aprende de mi Corazón manso y humilde."
Cristo no nos pide lo imposible.
Él mismo nos concede la gracia para vivir como Él vivió.
Cada acto de humildad nos hace más semejantes a su Corazón.
Propósito del día
Realizar un acto de servicio sencillo y oculto, sin esperar reconocimiento ni agradecimiento, ofreciéndolo al Sagrado Corazón de Jesús.
Pensar que toda grandeza proviene de Dios; sentir gratitud por los dones recibidos; y actuar sirviendo con humildad, alegría y generosidad a quienes nos rodean.
Oración
Sagrado Corazón de Jesús, manso y humilde, enséñame a vivir con sencillez y verdad. Aparta de mi corazón el orgullo, la vanidad y el deseo de sobresalir. Hazme humilde para reconocer mis límites, generoso para servir a los demás y fiel para buscar siempre la gloria de Dios antes que la mía. Que mi vida refleje la belleza de tu Corazón y que, siguiendo tu ejemplo, encuentre la verdadera paz. Amén.
Jaculatoria
Sagrado Corazón de Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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