15
MAR
2026

Día 26 – Cuarto Domingo de Cuaresma (Laetare) Cristo, luz del mundo: abrir los ojos del corazón



Día 26 – Cuarto Domingo de Cuaresma (Laetare)

Cristo, luz del mundo: abrir los ojos del corazón
Evangelio según san Juan 9, 1-41

El cuarto domingo de Cuaresma es conocido como Domingo Laetare, palabra latina que significa “alégrate”. En medio del camino penitencial, la Iglesia nos invita a experimentar un anticipo de la alegría pascual. Y el Evangelio de hoy revela la razón profunda de esa alegría: Cristo es la luz que ilumina la vida humana.

El Evangelio narra el encuentro de Jesús con un hombre ciego de nacimiento. Los discípulos preguntan quién ha pecado para que este hombre haya nacido así. Pero Jesús responde con una mirada completamente distinta:
“Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios” (Jn 9,3).

Con estas palabras Cristo rompe una visión reducida del sufrimiento. No todo puede explicarse como castigo o culpa. En muchas situaciones humanas, Dios quiere manifestar su obra de salvación.

Jesús entonces realiza un gesto sorprendente: hace barro con su saliva, lo coloca en los ojos del ciego y le dice que vaya a lavarse a la piscina de Siloé (cf. Jn 9,6-7). El hombre obedece y vuelve viendo.

Este signo tiene una dimensión profunda. No se trata solo de una curación física. Es una revelación espiritual: Cristo viene a abrir los ojos del corazón humano.

Mientras el hombre curado comienza un camino de fe, los fariseos permanecen en la oscuridad de la incredulidad. Paradójicamente, quienes creen ver permanecen ciegos, y quien era ciego comienza a ver la verdad.

Al final del relato, el hombre sanado encuentra nuevamente a Jesús. Entonces Cristo le pregunta:
“¿Crees en el Hijo del Hombre?” (Jn 9,35).

Y él responde con una actitud que expresa el corazón del discípulo:
“Creo, Señor” (Jn 9,38).

Este Evangelio nos recuerda que la verdadera ceguera no es la física, sino la espiritual. Podemos tener ojos abiertos y, sin embargo, no reconocer la presencia de Dios en nuestra vida.

El Papa León XIV recuerda que el camino cuaresmal es una invitación a redescubrir la escucha profunda de la Palabra de Dios . Esa escucha abre los ojos del corazón y nos permite ver la realidad con la luz del Evangelio.

La Cuaresma es precisamente un proceso de iluminación interior. Cristo quiere tocar nuestras cegueras: prejuicios, autosuficiencia, orgullo espiritual o indiferencia.

El Santo Padre también insiste en que el camino espiritual requiere una apertura interior auténtica . El ciego del Evangelio experimenta la luz porque se deja guiar y obedecer.

El domingo Laetare nos recuerda que el final del camino cuaresmal no es la oscuridad, sino la luz de la Pascua.

La pregunta que el Evangelio nos dirige hoy es profunda:
¿Dónde necesito que Cristo ilumine mi vida?

Pensemos que Cristo es la luz verdadera que ilumina toda la vida humana (cf. Jn 8,12); sintamos gratitud por la fe que nos permite ver con los ojos del corazón (cf. Ef 1,18); y actuemos pidiendo hoy al Señor que ilumine nuestras cegueras interiores mediante la oración y la escucha del Evangelio.

Oración para vivir la Palabra hoy

Señor Jesús,
Tú eres la luz del mundo.

Ilumina mis oscuridades
y abre los ojos de mi corazón.

Libérame de la ceguera del orgullo
y de la indiferencia espiritual.

Haz que pueda reconocerte
en cada momento de mi vida
y caminar siempre en tu luz.

Amén.

Pbro.Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial


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