11
MAR
2026

Día 22 Las falsas seguridades que deben caer



Día 22

Las falsas seguridades que deben caer

El camino de la Cuaresma nos lleva progresivamente a una verdad exigente pero liberadora: no todo aquello en lo que confiamos realmente nos sostiene. Muchas veces construimos nuestra vida sobre seguridades aparentes que, tarde o temprano, se revelan frágiles.

Jesús advierte con claridad:
Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21).

El problema no es tener bienes, capacidades o proyectos; el peligro está en convertirlos en el fundamento último de la vida.

Las falsas seguridades pueden adoptar muchas formas:
– confianza excesiva en el dinero o en la estabilidad material,
– búsqueda de reconocimiento o poder,
– dependencia de la propia capacidad sin apertura a Dios,
– seguridad en la apariencia religiosa sin conversión interior.

El Evangelio denuncia con firmeza estas ilusiones. Jesús cuenta la parábola del rico insensato que acumuló bienes pensando asegurar su futuro, pero escucha esta palabra decisiva:
Necio, esta misma noche te reclamarán el alma” (Lc 12,20).

La verdadera seguridad no se encuentra en lo pasajero.

El Papa León XIV recuerda que el camino cuaresmal invita a poner a Dios nuevamente en el centro de la vida mediante la escucha de su Palabra . Cuando Dios ocupa su lugar, las demás realidades se ordenan correctamente.

San Pablo lo expresa con radicalidad:
Todo lo considero pérdida comparado con el conocimiento de Cristo Jesús” (Flp 3,8).

Esta afirmación no es desprecio de la realidad, sino reconocimiento de lo esencial.

La Cuaresma es un tiempo para revisar dónde hemos puesto nuestra confianza. Muchas veces el corazón se aferra a seguridades que dan una sensación de control, pero que no ofrecen verdadera paz.

Las pruebas de la vida suelen revelar estas fragilidades. Aquello que parecía firme se tambalea. Y entonces surge la oportunidad de una conversión más profunda.

El salmista lo proclama con serenidad:
El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador” (Sal 18,3).

Solo Dios es fundamento seguro.

Dejar caer las falsas seguridades no es perder; es ganar libertad interior. Es abrir espacio para una confianza más auténtica.

La pregunta para este día es clara:
¿en qué estoy poniendo mi seguridad?

La Cuaresma nos invita a volver a lo esencial.

 

Pensemos que solo Dios es fundamento firme de la vida (cf. Sal 18,3); sintamos el deseo de confiar plenamente en Él (cf. Mt 6,21); y actuemos desprendiéndonos hoy, interior o exteriormente, de aquello que ocupa el lugar que solo corresponde a Dios.

Oración para vivir la Palabra hoy

Señor,
libérame de las falsas seguridades.

No permitas que mi corazón
se aferre a lo pasajero.

Enséñame a confiar en Ti
como mi roca firme
y mi verdadera fortaleza.

Que mi vida
se apoye únicamente en tu amor
que nunca falla.

Amén.

 


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