SERIE: CONOCIENDO CADA DÍA A LA VIRGEN MARÍA
Día 19: María al pie de la cruz: Madre del dolor y de la fidelidad
“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre” (Juan 19,25)
La fidelidad que no abandona
Mientras muchos huyen por miedo, María permanece. El Evangelio no la presenta gritando ni desesperada, sino firme, silenciosa y fiel junto a la cruz de su Hijo.
Ella acompaña a Jesús en el momento más doloroso de su vida terrena.
La Santísima Virgen María no sigue a Cristo solamente en los milagros y alegrías; también lo acompaña en el sufrimiento y en la entrega total.
El dolor unido al amor
El corazón de María es atravesado por el sufrimiento. Se cumple la profecía de Simeón: “una espada atravesará tu alma”.
Sin embargo, su dolor no se convierte en rebeldía ni desesperación. María sufre amando, creyendo y esperando.
Su presencia junto a la cruz nos enseña que el amor verdadero permanece incluso en las horas más oscuras.
La Madre que recibe una nueva misión
Desde la cruz, Jesús entrega María al discípulo amado:
“Ahí tienes a tu madre” (Juan 19,27).
En ese momento, María se convierte espiritualmente en Madre de todos los discípulos de Cristo.
Ella comprende que su maternidad no termina; ahora abraza a toda la Iglesia con amor maternal.
La esperanza en medio del sufrimiento
A los ojos humanos, la cruz parece derrota. Pero María permanece porque sabe que Dios sigue actuando incluso en medio del dolor.
Su fe no desaparece en la noche del Calvario.
Ella nos enseña que el sufrimiento vivido con Dios nunca es inútil.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
“La Santísima Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la cruz” (CEC 964).
María participa íntimamente en la obra redentora de Cristo desde el amor y la fidelidad.
San Luis María Grignion de Montfort afirma:
“Nunca se ama más a Jesucristo que cuando se ama verdaderamente a María.”
Montfort enseña que María conduce al discípulo hacia una unión profunda con Cristo crucificado y resucitado.
Oración
Santísima
Virgen María,
Madre dolorosa y fiel,
permanece conmigo en los momentos difíciles de mi vida.
Enséñame a no huir de la cruz,
a confiar en Dios incluso en el sufrimiento
y a permanecer firme en la fe.
Que junto a ti aprenda a amar con fidelidad y esperanza.
Amén.
Hoy es un día para preguntarse:
¿Permanezco fiel a Dios solo cuando todo va bien o también en la prueba?
María
nos enseña que la verdadera fe
permanece incluso al pie de la cruz.
Y
quien permanece con Cristo en el dolor…
también compartirá su Resurrección.
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