Día 18
Perdonar desde dentro
Uno de los pasos más profundos del camino cuaresmal es aprender a perdonar desde el corazón. El perdón no es solamente un gesto exterior ni una fórmula que se pronuncia con los labios; es un proceso interior que libera el alma.
Jesús
enseña con claridad que el perdón es parte esencial de la vida cristiana. En el
Evangelio dice:
“Si perdonáis a los demás sus faltas, también vuestro Padre celestial os
perdonará” (Mt 6,14).
Estas palabras revelan una verdad profunda: quien recibe la misericordia de Dios está llamado a compartir esa misma misericordia.
Perdonar no significa negar el dolor ni justificar el mal. Significa no permitir que el resentimiento gobierne el corazón. El rencor encierra el alma en el pasado; el perdón abre el camino hacia la libertad.
En
la cruz, Jesús pronunció una de las frases más conmovedoras del Evangelio:
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34).
En ese momento el Señor mostró que el perdón cristiano nace del amor que vence incluso la injusticia.
El Papa León XIV recuerda que el camino cuaresmal es un tiempo para renovar el corazón mediante la gracia de Dios y la escucha de su Palabra . En ese proceso, el perdón ocupa un lugar central.
Muchas veces la dificultad para perdonar nace de heridas profundas. Algunas experiencias dejan marcas que parecen imposibles de sanar. Sin embargo, el Evangelio nos enseña que Dios puede transformar incluso esas heridas en fuente de vida.
San
Pablo exhorta a los cristianos:
“Sed bondadosos y compasivos unos con otros, perdonándoos mutuamente como
Dios os perdonó en Cristo” (Ef 4,32).
Perdonar no siempre es un acto instantáneo; con frecuencia es un camino. Comienza con una decisión interior y se fortalece con la oración.
La Cuaresma es un tiempo privilegiado para recorrer ese camino. Cuando dejamos el resentimiento en las manos de Dios, el corazón experimenta una paz nueva.
El perdón no cambia el pasado, pero transforma el futuro.
Pensemos que Dios nos ha perdonado con una misericordia infinita (cf. Ef 4,32); sintamos gratitud por ese amor que siempre abre un nuevo comienzo (cf. Mt 6,14); y actuemos hoy dando un paso concreto hacia el perdón, incluso si es solo en la oración.
Oración para vivir la Palabra hoy
Señor
Jesús,
Tú conoces las heridas de mi corazón.
Dame
la gracia de perdonar
como Tú perdonas.
Libérame
del resentimiento
y enséñame a confiar en tu misericordia.
Que
tu amor sane mis heridas
y haga de mi corazón
un espacio de reconciliación y paz.
Amén.
Pbro.Alfredo José Uzcátegui Martínez.
Vicario parroquial.
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