SERIE: CONOCIENDO CADA DÍA A LA VIRGEN MARÍA
Día 13: María, mujer del servicio
“María se puso en camino y fue aprisa a la montaña” (Lucas 1,39)
La caridad que se pone en camino
Después de recibir el anuncio del ángel, María no se encierra en sí misma ni se queda contemplando únicamente el privilegio recibido. El Evangelio dice que “se puso en camino”.
La verdadera experiencia de Dios siempre conduce al amor concreto y al servicio.
María lleva a Jesús en su seno, y precisamente por eso sale al encuentro de quien la necesita. Su fe se convierte en caridad activa.
Servir con alegría y prontitud
El Evangelio destaca un detalle hermoso: María fue “aprisa”. No sirve con desgano ni por obligación. Va con prontitud, disponibilidad y alegría.
Su servicio nace del amor.
En la casa de Isabel:
María enseña que servir no es humillarse, sino amar como Dios ama.
La humildad que se entrega
Aunque ha sido elegida como Madre del Salvador, María no busca privilegios ni reconocimientos. Se presenta como una servidora sencilla.
La humildad auténtica no consiste en despreciarse, sino en olvidarse de sí mismo para hacer el bien.
Por eso María es grande: porque ama sin buscar protagonismo.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
“La Virgen María cooperó libremente en la obra de la salvación humana por su fe y obediencia” (CEC 511).
Su servicio no es solamente humano; participa activamente en la obra salvadora de Dios.
San Luis María Grignion de Montfort afirma:
“María es el medio del cual se sirvió Jesucristo para venir a nosotros.”
Montfort muestra que toda la vida de María está marcada por el servicio humilde al plan de Dios y al bien de los hombres.
Quien aprende de María descubre que la verdadera grandeza está en servir.
Oración
Santísima
Virgen María,
mujer humilde y servicial,
enséñame a salir al encuentro de los demás
con generosidad y alegría.
Hazme atento al dolor ajeno,
disponible para ayudar
y humilde para servir sin buscar reconocimiento.
Que mi vida lleve también a Jesús
a quienes más lo necesitan.
Amén.
Hoy es un día para preguntarse:
¿Estoy viviendo solo para mí o estoy sirviendo verdaderamente a los demás?
María
nos enseña que quien lleva a Cristo en el corazón
no puede permanecer indiferente.
Porque
el amor auténtico…
siempre se pone en camino.
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