Serie:
“Concilio Vaticano II: Luz para la Iglesia de hoy”
Artículo N.º 23
Lumen Gentium – Capítulo IV
Los Laicos
“Llamados a santificar el mundo desde dentro”
“Ustedes son la sal de la tierra... ustedes son la luz del mundo.”
(Mateo 5,13-14)
Durante mucho tiempo muchos cristianos pensaron que la santidad era una vocación reservada principalmente a sacerdotes, religiosos y religiosas.
Sin embargo, el Concilio Vaticano II recordó con fuerza una verdad fundamental del Evangelio:
Los fieles laicos no son miembros pasivos de la Iglesia, sino protagonistas de la misión evangelizadora de Cristo.
Por el Bautismo, los laicos participan plenamente de la vida y de la misión de la Iglesia.
No son simples colaboradores del clero.
Son discípulos misioneros llamados a transformar el mundo según el Evangelio.
Este capítulo de Lumen Gentium constituye una de las enseñanzas más importantes y fecundas del Concilio.
Los primeros cristianos comprendieron claramente que todos los bautizados estaban llamados a anunciar a Cristo.
Sin embargo, con el paso de los siglos, muchos identificaron la misión eclesial casi exclusivamente con el ministerio ordenado o la vida religiosa.
El Concilio quiso recuperar la riqueza de la enseñanza bíblica y patrística sobre la vocación propia de los laicos.
Por ello dedicó un capítulo completo a explicar:
¿Quiénes son los laicos?
Lumen Gentium enseña que son laicos todos los fieles cristianos que, incorporados a Cristo por el Bautismo, no han recibido el sacramento del Orden ni pertenecen al estado religioso.
Esto no significa una categoría inferior dentro de la Iglesia.
Al contrario.
Los laicos participan plenamente de la dignidad común de todos los bautizados.
Son miembros vivos del Cuerpo de Cristo y partícipes de la misión de la Iglesia.
La dignidad bautismal de los laicos
La primera verdad que destaca el Concilio es la dignidad del Bautismo.
Por el Bautismo los laicos:
Toda vocación cristiana nace de esta realidad fundamental.
La dignidad del cristiano no depende de un cargo o ministerio.
Nace del amor de Dios manifestado en el Bautismo.
Participación en la misión de Cristo
Los laicos participan de la triple misión de Cristo:
Sacerdotal
Ofrecen su vida cotidiana como sacrificio espiritual agradable a Dios.
Su trabajo, sufrimientos, alegrías y responsabilidades familiares pueden convertirse en ofrenda santa.
Profética
Anuncian el Evangelio mediante la palabra y el testimonio.
Defienden la verdad.
Transmiten la fe a las nuevas generaciones.
Dan razón de su esperanza cristiana.
Real
Participan de la misión real de Cristo mediante el servicio y la transformación cristiana de la sociedad.
Combaten el pecado.
Promueven la justicia.
Construyen la paz.
Sirven al bien común.
La misión propia de los laicos
El Concilio enseña una verdad muy importante:
La misión específica de los laicos se desarrolla principalmente en medio del mundo.
Mientras los ministros ordenados santifican especialmente mediante los sacramentos y la predicación, los laicos están llamados a evangelizar las realidades temporales.
Por ello tienen una misión insustituible en:
Allí donde muchas veces no llega un sacerdote, llega un laico cristiano.
La familia: primera misión de los laicos
La familia ocupa un lugar privilegiado.
Lumen Gentium presenta el hogar cristiano como una verdadera Iglesia doméstica.
Los padres son los primeros educadores de la fe.
La familia cristiana:
El futuro de la Iglesia pasa en gran medida por las familias.
Los laicos y la transformación del mundo
El Concilio no invita a los laicos a huir del mundo.
Los llama a transformarlo desde dentro.
Cristo quiere que los fieles lleven la luz del Evangelio a todas las estructuras humanas.
Por ello el laico cristiano debe ser:
La fe debe iluminar todas las dimensiones de la existencia.
La colaboración con los pastores
Los laicos no actúan aislados.
Forman parte de la comunión de la Iglesia.
Por ello colaboran activamente con:
Cada vocación posee una misión propia, pero todas trabajan unidas para la edificación del Reino de Dios.
Voz del Magisterio
El Catecismo enseña:
“La vocación propia de los laicos consiste en buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios.”
(CEC 898)
Asimismo, San Juan Pablo II dedicó la exhortación apostólica Christifideles Laici a profundizar precisamente en la misión de los fieles laicos dentro de la Iglesia y del mundo.
Por su parte, Benedicto XVI recordó que los laicos son testigos indispensables del Evangelio en los ambientes donde viven y trabajan.
Este capítulo nos invita a preguntarnos:
Cada laico tiene una misión única que nadie más puede realizar.
Defensa de la fe
Error frecuente
“Los laicos sólo ayudan al sacerdote.”
Respuesta católica
El Concilio enseña que los laicos poseen una vocación y una misión propias dentro de la Iglesia. No son simples ayudantes del clero. Son auténticos discípulos misioneros llamados a santificar las realidades temporales y a anunciar a Cristo en medio del mundo.
Propósito para hoy
Reflexionaré sobre mi misión concreta dentro de la Iglesia y buscaré una manera práctica de dar testimonio cristiano en mi ambiente familiar, laboral o social.
Oración final
Señor Jesucristo, gracias por el don del Bautismo y por la vocación que has confiado a cada uno de tus hijos. Fortalece a todos los fieles laicos para que sean luz del mundo y sal de la tierra. Haz que vivan con fidelidad su misión evangelizadora y transformen las realidades temporales según tu Evangelio. Que nunca tengan miedo de dar testimonio de ti en medio del mundo. Amén.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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