Quien tiene manos inocentes y puro el corazón, subirá al monte del Señor y permanecerá en su recinto sagrado. Sal. 23, 4.3
Memoria Obligatoria de San Luis Gonzaga.
Lecturas del Día:
- Segunda Lectura: 2 Reyes 11, 1-4.9-18.20
- Evangelio: Mateo 6, 19-23
Hoy, en la memoria obligatoria de San Luis Gonzaga y el viernes de la semana XI del Tiempo Ordinario, nos encontramos con dos lecturas profundamente significativas que nos invitan a una reflexión profunda sobre nuestra fe y nuestras prioridades.
Lección del Segundo Libro de los Reyes:
En 2 Reyes 11, 1-4.9-18.20, encontramos una historia de valentía, fidelidad y restauración. Atalía, la madre del rey Ocozías, intenta destruir la descendencia real de Judá para tomar el trono. Sin embargo, Yehoyadá, el sacerdote, y su esposa Yehosebá, esconden al pequeño Joás, salvándolo de la masacre y asegurando la continuidad de la línea davídica. Este acto de coraje y lealtad a la promesa de Dios revela cómo Él interviene a través de personas fieles para cumplir Su voluntad y proteger Su pueblo.
Evangelio según San Mateo:
En el Evangelio de Mateo 6, 19-23, Jesús nos advierte sobre la acumulación de tesoros en la tierra. Nos insta a almacenar tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, ni los ladrones desentierran y roban. Jesús enfatiza que "donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón". Esta enseñanza nos llama a evaluar nuestras prioridades y a centrar nuestra vida en los valores eternos del Reino de Dios.
A la Luz del Magisterio de la Iglesia:
El Magisterio de la Iglesia, reflejado en documentos como la encíclica "Centesimus Annus" de San Juan Pablo II, nos recuerda que nuestra vida en la tierra debe estar orientada hacia los bienes eternos y que nuestra actividad económica y social debe ser guiada por principios de justicia y solidaridad. La Doctrina Social de la Iglesia nos insta a ver más allá de las riquezas materiales y a buscar un desarrollo integral que incluya valores espirituales y morales.
San Luis Gonzaga, cuya memoria celebramos hoy, es un ejemplo brillante de alguien que vivió estas enseñanzas. Renunció a una vida de riqueza y poder, eligió la vida religiosa y se dedicó al servicio de los enfermos y pobres. Su vida nos muestra que la verdadera riqueza se encuentra en el servicio desinteresado y en la búsqueda de la santidad.
Como comunidad parroquial, estamos llamados a seguir estos ejemplos y enseñanzas. Podemos comenzar revisando nuestras prioridades y evaluando cómo utilizamos nuestro tiempo, talento y recursos. ¿Estamos invirtiendo en lo que realmente importa? ¿Estamos dedicando suficiente tiempo a nuestra vida de oración, a nuestra familia y al servicio de los demás?
Podemos tomar inspiración de San Luis Gonzaga y buscar oportunidades para servir a nuestra comunidad, especialmente a los más necesitados. Participar en actividades parroquiales, voluntariados, y obras de caridad son formas concretas de vivir estas enseñanzas.
En este día, pidamos a Dios que nos conceda la sabiduría y la gracia para poner nuestro corazón en los tesoros celestiales y seguir el ejemplo de fidelidad y servicio de San Luis Gonzaga. Que nuestra comunidad sea un reflejo de los valores del Reino de Dios, guiada siempre por la luz de Cristo. Amén.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Mt 5,3


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