Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre. Sal 32, 11.19
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús
Lecturas:
- Del libro del profeta Oseas 11, 1. 3-4. 8c-9
- De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 8-12. 14-19
- Evangelio según san Juan 19, 31-37
En la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia nos invita a profundizar en el amor infinito de Dios manifestado a través del Corazón de Cristo. Las lecturas de hoy nos ofrecen una rica reflexión sobre este amor divino, revelando su profundidad y su deseo de abrazar a toda la humanidad.
Del Libro del profeta Oseas 11, 1. 3-4. 8c-9
En el libro del profeta Oseas, encontramos una imagen conmovedora del amor paternal de Dios hacia Israel. Dios recuerda cómo llamó a su hijo desde Egipto y lo enseñó a caminar, llevándolo en sus brazos con ternura. A pesar de la infidelidad del pueblo, el corazón de Dios se conmueve, mostrando su misericordia y su decisión de no dar rienda suelta a su ira. Este pasaje subraya el amor compasivo y perdonador de Dios, un amor que busca la reconciliación y la salvación de su pueblo.
De la carta del Apóstol san Pablo a los Efesios 3, 8-12. 14-19
En la carta a los Efesios, San Pablo describe la insondable riqueza de Cristo y el misterio escondido en Dios, revelado a través del Evangelio. Pablo ora para que los creyentes puedan comprender la anchura, longitud, altura y profundidad del amor de Cristo, un amor que supera todo conocimiento. Esta oración nos invita a experimentar y vivir en la plenitud del amor de Cristo, un amor que nos fortalece interiormente y nos llena de toda la plenitud de Dios.
Evangelio según San Juan 19, 31-37
El evangelio de Juan nos lleva al momento culminante del amor de Cristo: su crucifixión. Al ser traspasado el costado de Jesús, brotan sangre y agua, símbolos de los sacramentos y de la vida nueva en Cristo. Este gesto supremo de amor, donde Cristo entrega su vida por la humanidad, es la máxima revelación del Sagrado Corazón de Jesús. A través de su sacrificio, somos invitados a entrar en una relación profunda y transformadora con Dios.
Magisterio de la Iglesia y Doctrina Católica
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene sus raíces en la Escritura y ha sido profundamente cultivada por la Iglesia a lo largo de los siglos. Según el magisterio de la Iglesia, el Corazón de Jesús es símbolo del amor redentor de Cristo, un amor que se manifiesta de manera especial en la Eucaristía y en los sacramentos.
El Papa Pío XII, en su encíclica "Haurietis Aquas" (1956), destaca que el Sagrado Corazón de Jesús es fuente de vida y santidad, invitando a los fieles a contemplar y a dejarse transformar por este amor divino. La Iglesia enseña que esta devoción no solo es un acto de piedad, sino una llamada a vivir el amor de Cristo en nuestra vida diaria, especialmente en el servicio a los demás y en la búsqueda de la justicia y la paz.
En este Jueves de la novena semana del tiempo ordinario, al celebrar la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, somos invitados a redescubrir el amor inmenso de Dios por cada uno de nosotros. Las lecturas bíblicas nos recuerdan que este amor es tierno, misericordioso y sacrificial. Que al meditar en el Sagrado Corazón de Jesús, nuestros corazones se abran más plenamente a su amor y que este amor nos impulse a vivir de acuerdo con los valores del Evangelio, siendo testigos de la compasión y de la misericordia de Dios en el mundo.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. Mt 11,29.
Sagrado corazón de Jesús...En vos confío.
Según el nuevo Enchiridion de las Indulgencias, publicado por la Sagrada Penitenciaría Apostólica el 18 de mayo de 1986, se concede indulgencia plenaria a quienes, en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, recen públicamente el Acto de reparación. Véase el texto de este Acto de reparación.
Una indulgencia plenaria es la remisión completa de la pena temporal debida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa. En otras palabras, es una gracia especial que borra todo el castigo temporal que el pecado conlleva.
Para ganar una indulgencia plenaria con el Acto de Reparación el día del Sagrado Corazón de Jesús, se deben cumplir las siguientes condiciones:
1. Confesión sacramental: Estar en estado de gracia mediante la confesión.
2. Comunión Eucarística: Recibir la Eucaristía.
3. Oración por las intenciones del Papa: Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria por las intenciones del Papa.
4. Realizar el acto devocional: Recitar devotamente el Acto de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús en el día establecido.
Estas condiciones buscan asegurar que el fiel tenga una disposición interior correcta y esté en plena comunión con la Iglesia.
PRECES MANDADAS POR LA SEDE APOSTÓLICA para recitar en el día de la solemnidad del Sagrado Corazón.
Jesús dulcísimo, cuya caridad derramada sobre los hombres es correspondida ingratamente con tanto olvido, negligencia, desprecio; nosotros, arrodillados en tu presencia, queremos resarcir con especial reverencia tan abominable desidia e injurias con que los hombres afligen en todas partes tu amantísimo Corazón. Sin embargo, recordando que también nosotros más de una vez hemos sido culpables de tan gran indignidad, e intensamente arrepentidos por ello, imploramos en primer lugar tu misericordia a favor nuestro, dispuestos a compensar con voluntaria expiación no sólo las infamias cometidas por nosotros, sino también las de aquellos que, apartándose totalmente del camino de la salvación, rehúsan seguirte como pastor y guía, obstinados en su infidelidad o, conculcando las promesas del bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de tu ley. Queremos expiar todos estos deplorables delitos y resarcir cada uno de ellos la inmodestia y deshonestidad en la conducta y en el vestir, tantos lazos de corrupción preparados para las almas inocentes, los días de fiesta profanados, las maldiciones proferidas contra ti y tus santos, las injurias contra tu vicario y el orden sacerdotal, y el mismo sacramento del amor divino olvidado o profanado con horrendos sacrilegios, y finalmente los delitos de las naciones que se oponen a las leyes y al magisterio de la Iglesia que tú fundaste. iOjalá pudiéramos lavar estos pecados con nuestra propia sangre! Entretanto, para resarcir el honor divino profanado te ofrecemos la satisfacción que tú en otro tiempo ofreciste al Padre en la cruz y que renuevas continuamente en el altar, junto con la expiación de la Virgen María, de todos los santos y de todos los fieles piadosos, prometiendo de corazón compensar, en cuanto nos sea posible, y con la ayuda de tu gracia, Ios pecados pretéritos, nuestros y de los demás, y tanta falta de amor,con una fe firme con una conducta inmaculada, con una observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad impedir con todas las fuerzas las injurias contra Ti, e incitar a cuantos podamos a tu seguimiento.
Acepta benignísimo Jesús, por intercesión de la Virgen María Reparadora, la ofrenda voluntaria de esta expiación y haz que nos mantengamos con toda fidelidad en tu obediencia y servicio hasta la muerte, otorgándonos el gran don de la perseverancia para que todos Lleguemos finalmente a aquella patria donde Tú, con el Padre y el Espíritu Santo. Vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Jornada Mundial de Oración por la Santificación del Clero.
Oración por la Santificación de los Sacerdotes
Oh Jesús,
que has instituido el sacerdocio
para continuar en la tierra
la obra divina de salvar las almas,
protege a tus sacerdotes (especialmente a: ..............)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios
teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de su apostolado
obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra
y su corona eterna en el Cielo.
Amén




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