26
MAY
2024

Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Solemnidad de la Santísima Trinidad.


Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo,porque ha tenido misericordia de nosotros.


Enseñanza Central a la Luz de la Doctrina de la Iglesia Católica sobre el Libro del  Deuteronomio 4, 32-34.39-40


En el pasaje de Deuteronomio 4, 32-34.39-40, encontramos una exhortación fundamental para el pueblo de Israel que también tiene una profunda resonancia para los cristianos hoy en día. Este texto bíblico resalta la unicidad y la soberanía de Dios, así como la llamada a la obediencia y a la fidelidad a Sus mandamientos.


1. Unicidad y Soberanía de Dios:


El texto invita a recordar y reconocer la singularidad del Dios de Israel, quien ha obrado maravillas desde el principio de los tiempos. En los versículos 32-34, Moisés hace un llamado a la memoria colectiva del pueblo para que consideren los grandes actos de Dios: la creación, la elección de Israel y los milagros realizados para liberarlos de Egipto. Este énfasis en la unicidad de Dios es central en la doctrina católica, que proclama a un Dios único, omnipotente y eterno, creador del cielo y de la tierra.


2. Llamado a la Obediencia:


El pasaje concluye con una exhortación a la obediencia a los mandamientos de Dios (versículos 39-40). La Iglesia Católica enseña que la observancia de los mandamientos es un camino hacia la vida plena y la comunión con Dios. La obediencia no es simplemente un acto de sumisión, sino una respuesta de amor y gratitud hacia Dios, quien ha revelado Su voluntad para el bien de la humanidad.


3. Recordatorio de la Alianza:


Estos versículos también subrayan la importancia de la alianza entre Dios e Israel. La Iglesia Católica ve en esta alianza una prefiguración de la nueva y eterna alianza en Jesucristo. Así como Israel fue llamado a ser fiel a la alianza mediante la obediencia a la Ley, los cristianos son llamados a vivir en fidelidad a la nueva alianza mediante la gracia recibida en los sacramentos y la imitación de Cristo.


4. Promesa de Bendición:


Finalmente, el texto habla de las bendiciones que acompañan a la obediencia a Dios (versículo 40). La Iglesia enseña que la verdadera felicidad y realización se encuentran en la conformidad con la voluntad de Dios. Las bendiciones prometidas no son solo materiales, sino sobre todo espirituales, incluyendo la paz, la alegría y la vida eterna.


Deuteronomio 4, 32-34.39-40 es una llamada perenne a reconocer la grandeza y unicidad de Dios, a vivir en obediencia a Sus mandamientos y a ser fieles a la alianza que Él ha establecido con Su pueblo. Estas enseñanzas son fundamentales en la doctrina de la Iglesia Católica y guían a los fieles en su camino de fe, esperanza y amor.


Enseñanza Central a la Luz de la Doctrina de la Iglesia Católica sobre la carta de San Pablo a los Romanos 8, 14-17


El pasaje de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos 8, 14-17, ofrece una profunda reflexión sobre la identidad de los cristianos como hijos de Dios y la implicación de esta filiación en la vida espiritual y moral. Este texto es fundamental en la doctrina de la Iglesia Católica por varias razones clave:


1. Filiación Divina:


San Pablo afirma que todos aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios (versículo 14). La doctrina católica subraya que, mediante el bautismo, los creyentes se convierten en hijos adoptivos de Dios. Esta filiación divina no es solo un título, sino una transformación ontológica que nos hace partícipes de la naturaleza divina (2 Pedro 1, 4). Ser hijos de Dios implica una relación íntima y personal con el Padre, caracterizada por el amor, la confianza y la obediencia.


2. Espíritu de Adopción:


El apóstol Pablo habla del "Espíritu de adopción" que nos permite clamar "¡Abba, Padre!" (versículo 15). La Iglesia enseña que el Espíritu Santo es quien nos da la gracia de reconocernos como hijos de Dios y de vivir en consonancia con esta realidad. Este clamor "¡Abba, Padre!" expresa una relación filial profunda y amorosa con Dios, similar a la de un hijo con su padre. El Espíritu Santo, recibido en los sacramentos, especialmente en el bautismo y la confirmación, es quien nos guía y fortalece en nuestro caminar cristiano.


3. Herencia con Cristo:


San Pablo continúa diciendo que, como hijos, somos también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo (versículo 17). Esta herencia incluye la vida eterna y la participación en la gloria de Cristo. La doctrina católica nos enseña que, unidos a Cristo, compartimos no solo sus sufrimientos, sino también su gloria. Esta herencia nos llama a vivir en esperanza y perseverancia, sabiendo que nuestra recompensa final está en el cielo.


4. Participación en los Sufrimientos y la Gloria de Cristo:


El pasaje también menciona que ser coherederos con Cristo implica compartir sus sufrimientos (versículo 17). La Iglesia Católica enseña que el sufrimiento tiene un valor redentor cuando se une a los padecimientos de Cristo. Al aceptar nuestras propias cruces con fe y amor, participamos en la obra redentora de Cristo y avanzamos en nuestro camino hacia la santidad.


Romanos 8, 14-17, nos invita a profundizar en nuestra identidad como hijos de Dios, guiados por el Espíritu Santo, y a vivir con la esperanza de nuestra herencia celestial. La doctrina de la Iglesia Católica nos recuerda que esta filiación divina transforma nuestra vida, llamándonos a vivir en una relación íntima con Dios, a aceptar nuestros sufrimientos con fe y a esperar con alegría la gloria que compartiremos con Cristo. Esta enseñanza central nos anima a vivir como verdaderos hijos de Dios, con una confianza y un amor profundos hacia nuestro Padre celestial.


Enseñanza Central a la Luz de la Doctrina de la Iglesia Católica sobre e Evangelio según san  Mateo 28, 16-20


El pasaje del Evangelio según San Mateo 28, 16-20, conocido como la "Gran Misión", es uno de los textos más fundamentales para la misión de la Iglesia. Este pasaje recoge las palabras finales de Jesús resucitado a sus discípulos, ofreciendo una enseñanza clave para la vida cristiana y la misión eclesial:


1. La Autoridad de Cristo:


Jesús comienza afirmando que toda autoridad en el cielo y en la tierra le ha sido dada (versículo 18). La Iglesia Católica enseña que Jesús, tras su resurrección, es el Señor de todas las cosas, y esta autoridad fundamenta la misión de la Iglesia. Esta declaración refuerza la divinidad de Cristo y su papel como Rey y Señor del universo, a quien todos deben obediencia y adoración.


2. La Misión de Evangelizar:


Jesús encarga a sus discípulos a ir y hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a guardar todo lo que Él ha mandado (versículos 19-20). Este mandato es la base de la misión evangelizadora de la Iglesia. La Iglesia Católica, fiel a esta encomienda, se dedica a predicar el Evangelio en todo el mundo, invitando a todas las personas a convertirse en discípulos de Cristo. El bautismo es el sacramento de iniciación que incorpora a los creyentes en la comunidad cristiana, y la enseñanza de los mandamientos de Jesús guía a los fieles en una vida de santidad y obediencia.


3. La Santísima Trinidad:


El mandato de bautizar "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (versículo 19) es una clara afirmación del misterio de la Santísima Trinidad. La Iglesia Católica profesa la fe en un solo Dios en tres personas distintas, y este bautismo trinitario es esencial para la vida cristiana. La Trinidad es el fundamento de la fe y la vida de la Iglesia, y todo bautizado es llamado a vivir en comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.


4. La Presencia Continua de Cristo:


Jesús promete estar con sus discípulos todos los días, hasta el fin del mundo (versículo 20). Esta promesa de presencia continua es una fuente de consuelo y fortaleza para la Iglesia. La doctrina católica enseña que Cristo está presente en su Iglesia de múltiples maneras: en la Eucaristía, en la Palabra proclamada, en la comunidad reunida, y en cada uno de los sacramentos. Esta presencia asegura que la Iglesia no está sola en su misión, sino que siempre cuenta con la guía y el apoyo de su Señor resucitado.


Mateo 28, 16-20 nos ofrece una enseñanza central sobre la misión de la Iglesia y la identidad cristiana. La doctrina de la Iglesia Católica destaca la autoridad universal de Cristo, el llamado a la evangelización, la importancia del bautismo en la Santísima Trinidad y la presencia continua de Jesús con su Iglesia. Este mandato impulsa a todos los cristianos a ser misioneros en su vida cotidiana, llevando el mensaje de salvación a todos los rincones del mundo y viviendo en comunión con el Dios trino, confiados en la presencia y el apoyo constante de Cristo.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. Ap 1,8.


Solemnidad de la Santísima Trinidad.Solemnidad de la Santísima Trinidad.

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