26
JUN
2024

San Josemaría Escrivá: Apóstol de la Santidad en la Vida Cotidiana

San Josemaría Escrivá: Apóstol de la Santidad en la Vida Cotidiana


El Señor es la fuerza de su pueblo, defensa y salvación para su Ungido. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre. Sal 27,8-9.



Descubrimiento del Libro de la Ley y el llamado a la conversión

En el Segundo Libro de los Reyes, 22, 8-13 y 23, 1-3, se narra el descubrimiento del Libro de la Ley en el templo durante el reinado del rey Josías. Este hallazgo es un momento crucial en la historia de Israel, pues revela la ignorancia y la infidelidad del pueblo hacia los mandamientos de Dios. Al leer el contenido del libro, el rey Josías se rasga las vestiduras en señal de arrepentimiento y convoca a todo el pueblo a renovar su alianza con el Señor. Este acto de renovación es una llamada urgente a la conversión y a la obediencia a la Palabra de Dios.


En el Evangelio según San Mateo 7, 15-20, Jesús advierte a sus discípulos sobre los falsos profetas que se presentan con apariencia de ovejas, pero en su interior son lobos rapaces. Jesús enseña que los verdaderos discípulos se conocen por sus frutos, es decir, por sus acciones y el testimonio de su vida.


A la luz del Magisterio de la Iglesia y la Doctrina Católica

El Magisterio de la Iglesia nos recuerda que la Palabra de Dios es viva y eficaz (Hebreos 4,12). La renovación de la alianza en tiempos del rey Josías es un llamado que sigue siendo relevante hoy: necesitamos confrontar nuestra vida con la Palabra de Dios y permitir que ésta transforme nuestro corazón y nuestras acciones.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la Sagrada Escritura y la Tradición son el fundamento de nuestra fe (CIC 80-82). La lectura y meditación de la Biblia, así como la enseñanza constante de la Iglesia, nos guían en el camino de la santidad y la verdadera conversión.

"La Palabra de Dios es un espejo que nos revela quiénes somos realmente y nos invita a una transformación profunda y sincera."

Sentimos una profunda gratitud por la misericordia de Dios, que constantemente nos llama a volver a Él y renovar nuestra vida en su amor y verdad.

Para vivir esta enseñanza, podemos comprometernos a leer diariamente la Sagrada Escritura y meditar en su significado. Una práctica concreta puede ser dedicar un momento cada día para leer un pasaje bíblico, reflexionar sobre su mensaje y pedir al Espíritu Santo que nos guíe para aplicarlo en nuestra vida cotidiana. También podemos participar activamente en grupos de estudio bíblico y en la catequesis de la parroquia, para profundizar en nuestro conocimiento y comprensión de la fe.

Que el descubrimiento del Libro de la Ley nos inspire a redescubrir la riqueza de la Palabra de Dios y renovar nuestra alianza con Él, viviendo como verdaderos discípulos que producen buenos frutos en el mundo.


 San Josemaría Escrivá de Balaguer

"Todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de encuentro con Cristo. La santidad no es para unos pocos privilegiados, sino para todos los cristianos. Es en la vida ordinaria, en el trabajo y en las pequeñas cosas de cada día donde podemos encontrar y seguir a Dios."

Sentimos esperanza y aliento al saber que la santidad está al alcance de todos, sin importar nuestra condición o circunstancia, y que cada acción diaria puede ser una oportunidad para crecer en amor y en virtud.

Para vivir esta enseñanza, podemos comenzar por ofrecer nuestras actividades diarias a Dios, buscando hacer todo con amor y dedicación. Tomemos tiempo cada día para reflexionar sobre cómo podemos servir mejor a Dios y a los demás en nuestras tareas cotidianas, ya sea en el trabajo, en el hogar o en nuestra comunidad. Así, con cada pequeño acto, avanzamos en nuestro camino hacia la santidad.



Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante. Jn 15, 4.5.


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