Memoria de San Bonifacio, Obispo y Mártir
Miércoles de la Novena Semana del Tiempo Ordinario
Lecturas del Día:
Segunda Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 1,1-3.6-12
Evangelio según San Marcos 12, 18-27
Hoy, en la Memoria Obligatoria de San Bonifacio, Obispo y Mártir, la liturgia nos invita a reflexionar sobre dos pasajes bíblicos llenos de significado y enseñanza para nuestra vida cristiana.
Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 1,1-3.6-12:
San Pablo escribe a su discípulo Timoteo desde la prisión, consciente de que su vida terrenal está llegando a su fin. En estos versículos, Pablo anima a Timoteo a reavivar el don de Dios que hay en él. Le recuerda que Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de fortaleza, amor y dominio propio. Pablo exhorta a Timoteo a no avergonzarse del testimonio del Señor ni de él, su prisionero, sino a sufrir por el Evangelio, apoyado en la fuerza de Dios.
Esta enseñanza de San Pablo es central para nuestra fe. Nos llama a vivir con valentía y a dar testimonio de nuestra fe, incluso en medio de las dificultades. En palabras del Magisterio de la Iglesia, este pasaje nos recuerda la importancia de la perseverancia y la fidelidad al Evangelio. Como menciona el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC, 1816), "el discípulo de Cristo debe perseverar en la fe y en el testimonio de Cristo ante los hombres".
Evangelio según San Marcos 12,18-27:
En este pasaje del Evangelio, los saduceos, que niegan la resurrección, plantean a Jesús una pregunta capciosa sobre la resurrección y el matrimonio. Jesús les responde que están en error, ya que desconocen las Escrituras y el poder de Dios. Les explica que en la resurrección, los seres humanos no se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Además, reafirma la certeza de la resurrección citando a Moisés y la zarza ardiente, demostrando que Dios es un Dios de vivos y no de muertos.
Esta enseñanza de Jesús subraya la esperanza cristiana en la vida eterna. La resurrección es un dogma central de nuestra fe, como se proclama en el Credo: "Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna". El Magisterio de la Iglesia enfatiza la importancia de esta esperanza en nuestra vida diaria, recordándonos que nuestra vida en la tierra es una preparación para la vida eterna (CEC, 1012).
Memoria de San Bonifacio:
San Bonifacio, cuyo martirio celebramos hoy, fue un ejemplo vivo de la valentía y la fidelidad de la que nos hablan las lecturas de hoy. Como misionero en tierras germánicas, enfrentó enormes dificultades y peligros, pero nunca dejó de proclamar el Evangelio. Su vida y martirio nos inspiran a ser valientes en nuestra fe y a confiar en la promesa de la resurrección y la vida eterna.
En este día de la Memoria de San Bonifacio, se nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe y testimonio. A través de las palabras de San Pablo a Timoteo y la enseñanza de Jesús sobre la resurrección, se nos llama a vivir con valentía, a no avergonzarnos del Evangelio y a mantener siempre la esperanza en la vida eterna. Que el ejemplo de San Bonifacio nos inspire a ser fieles discípulos de Cristo, firmes en nuestra fe y testimonio, siempre apoyados en la fuerza de Dios.
Oración Final:
Señor, te damos gracias por el testimonio de tus santos, en especial hoy por San Bonifacio. Concédenos la gracia de vivir con valentía nuestra fe, de reavivar siempre el don que nos has dado y de mantener nuestra esperanza firme en la resurrección y la vida eterna. Amén.

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