14
FEB
2026

Fidelidad que construye el futuro: Compasión, misión y amor verdadero en Cristo



Fidelidad que construye el futuro: Compasión, misión y amor verdadero en Cristo

Este sábado 14 de febrero de 2026 la Iglesia celebra a los santos Cirilo y Metodio, evangelizadores incansables, hombres de oración profunda y audacia misionera. En un mundo marcado por divisiones culturales y tensiones políticas, ellos supieron tender puentes. Tradujeron la Sagrada Escritura, elaboraron el alfabeto glagolítico y defendieron la dignidad de los pueblos eslavos para que pudieran alabar a Dios en su propia lengua.

No fueron improvisados. Eran hombres formados, fieles al Magisterio, obedientes a Roma, y al mismo tiempo creativos en la evangelización. Su ejemplo nos enseña que la Iglesia no tiene miedo al diálogo con las culturas cuando permanece arraigada en Cristo.

1. Jeroboam y la tentación de acomodar la fe

La primera lectura (1 Re 12,26-32; 13,33-34) nos presenta un drama espiritual: Jeroboán teme perder el poder y decide modificar el culto verdadero. No abandona la religión; la manipula. Construye santuarios alternativos para evitar que el pueblo suba a Jerusalén. El miedo lo lleva a alterar la fidelidad.

Aquí hay una enseñanza permanente: cuando la fe se ajusta al interés personal, pierde su fuerza salvadora. El culto no puede ser instrumento de poder. La religión no puede convertirse en estrategia política. Cuando la adoración deja de ser obediencia amorosa y se convierte en conveniencia, comienza la decadencia.

El salmo nos pone en actitud humilde: “Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo”. La esperanza nace del arrepentimiento sincero. No hay futuro sin conversión.

2. La compasión que alimenta

El Evangelio (Mc 8,1-10) muestra el rostro verdadero de Dios. Jesús mira a la multitud y dice: “Me da compasión”. Esa frase es decisiva. La compasión es el motor de la acción divina. Cristo no permanece distante ante el hambre del pueblo. Multiplica los panes, comparte, agradece, distribuye.

El gesto anticipa la Eucaristía. El Señor toma lo poco, pronuncia la bendición y lo transforma en abundancia. Siete panes bastan cuando se colocan en manos de Dios. En nuestra parroquia, en nuestras familias, en nuestra realidad social, puede parecer que tenemos poco. Pero en Cristo lo poco se vuelve suficiente.

Donde Jeroboán manipuló el culto, Jesús lo plenifica. Donde hubo miedo, Él ofrece confianza. Donde hubo cálculo, Él da entrega.

3. Cirilo y Metodio: evangelizar sin perder la esencia

Cirilo y Metodio no diluyeron la fe para agradar. Tampoco impusieron una cultura extranjera. Supieron distinguir entre el depósito de la fe y las expresiones culturales. Eso es verdadera inculturación: fidelidad doctrinal con sensibilidad pastoral.

Su misión nos invita hoy a evangelizar el mundo digital, la cultura contemporánea, la juventud, la familia, con claridad doctrinal y lenguaje comprensible. No se trata de cambiar la fe, sino de traducirla con inteligencia y amor.

La Iglesia tiene futuro cuando forma discípulos sólidos y misioneros creativos.

4. San Valentín y el amor que permanece

Este 14 de febrero también se recuerda tradicionalmente a Valentín de Roma, mártir del siglo III. Según la tradición, fue un sacerdote que defendió el matrimonio cristiano en tiempos de persecución y pagó con su vida su fidelidad.

Hoy el “día de los enamorados” suele reducirse a gestos superficiales. Pero la memoria de San Valentín nos recuerda que el amor verdadero es compromiso, fidelidad y entrega. El amor no es solo sentimiento; es decisión. No es emoción pasajera; es promesa sostenida en el tiempo.

El Evangelio de la multiplicación de los panes ilumina también el amor humano: cuando se comparte, crece; cuando se guarda egoístamente, se empobrece. El amor matrimonial, el noviazgo, la amistad, encuentran su plenitud cuando están anclados en Dios.

En una cultura donde el amor se vuelve frágil y provisional, el testimonio cristiano debe ser firme y esperanzador: amar es donarse, perdonar, perseverar. Amar es reflejar el amor de Cristo.

5. Una mirada hacia el futuro

La Palabra de hoy nos deja tres caminos claros:

– No manipular la fe según conveniencias.
– Confiar en la compasión transformadora de Cristo.
– Evangelizar con fidelidad creativa.

Y en el ámbito del amor humano: vivir relaciones fundadas en la verdad, el compromiso y la gracia.

El futuro no pertenece al miedo ni a la improvisación. Pertenece a los que confían en Dios y se atreven a entregarse.

Pensar: La fidelidad a Dios es el fundamento de toda renovación auténtica.
Sentir: Dejarnos conmover por la compasión de Cristo y por la dignidad del amor humano.
Actuar: Fortalecer nuestra vida sacramental, cuidar nuestras relaciones y anunciar el Evangelio con convicción.

Que los santos Cirilo y Metodio nos enseñen a custodiar la fe y a anunciarla con inteligencia. Que San Valentín interceda por nuestros matrimonios y novios. Y que Cristo, Pan de vida y Amor verdadero, haga de nuestra comunidad una Iglesia con futuro, firme en la verdad y llena de esperanza.


Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial.

 


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