La Carta del Apóstol Santiago 4, 1-10.
1. La Lucha Contra las Pasiones y el Pecado:
Santiago señala que las guerras y peleas entre las personas tienen su origen en las pasiones desordenadas que luchan dentro de ellos. Esta observación resuena con la enseñanza católica sobre la necesidad de la virtud y la gracia para superar el pecado. La Iglesia Católica enseña que las pasiones desordenadas pueden llevar al pecado y que es fundamental recurrir a los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación, para recibir la gracia necesaria para vencer estas inclinaciones. La invitación de Santiago a no buscar la amistad con el mundo, que es enemistad con Dios, es un llamado a vivir una vida de santidad y desapego de los valores mundanos que contradicen el Evangelio (CIC 2015).
2. La Humildad y la Sometimiento a Dios:
Santiago nos exhorta a someternos a Dios y a resistir al diablo, prometiendo que si nos acercamos a Dios, Él se acercará a nosotros. Este mensaje es central en la doctrina católica, que destaca la virtud de la humildad y la necesidad de un corazón contrito. La Iglesia enseña que la humildad es la base de la vida espiritual y que el sometimiento a Dios implica una entrega total a su voluntad, reconociendo nuestra dependencia de su gracia (CIC 2559). Además, la llamada al arrepentimiento y a purificar nuestros corazones de la doblez es coherente con la práctica de la penitencia y la confesión, que son medios para reconciliarnos con Dios y crecer en santidad.
Estas enseñanzas de Santiago son un recordatorio constante de la importancia de vivir una vida centrada en Dios, rechazando las pasiones mundanas y abrazando la humildad y el arrepentimiento como caminos hacia la santidad.
El Evangelio según San Marcos 9, 30-37-
1. La Verdadera Grandeza en el Servicio y la Humildad:
Jesús instruye a sus discípulos sobre el verdadero significado de la grandeza en el Reino de Dios, afirmando que "si alguien quiere ser el primero, debe ser el último de todos y el servidor de todos". Esta enseñanza resuena con la doctrina católica sobre la virtud de la humildad y el servicio. La Iglesia Católica sostiene que la humildad es la base de todas las virtudes (CIC 2559) y que el servicio desinteresado a los demás es una manifestación del amor cristiano. La vida de los santos y el ejemplo de Cristo, quien "no vino a ser servido, sino a servir" (Mateo 20, 28), ilustran este principio. El llamado a ser servidores de todos es una invitación a seguir el ejemplo de Cristo en nuestra vida cotidiana, poniendo las necesidades de los demás por encima de las nuestras.
2. Acoger a los Pequeños y Vulnerables:
Jesús pone a un niño en medio de sus discípulos y les dice que recibir a un niño en su nombre es recibirlo a Él, y al que lo envió. Este acto subraya la importancia de acoger a los más pequeños y vulnerables, lo cual es fundamental en la enseñanza social de la Iglesia Católica. La doctrina social de la Iglesia enfatiza la dignidad de cada persona humana y la opción preferencial por los pobres y vulnerables (CIC 2448). Acoger a los niños, y por extensión a todos los que son marginados y desprotegidos, es un reflejo del amor de Dios y una expresión de la justicia y la caridad cristiana. La Iglesia llama a sus fieles a proteger y valorar a los más indefensos, siguiendo el ejemplo de Jesús.
Estas enseñanzas de Jesús, resaltadas en el Evangelio de Marcos, son pilares fundamentales de la vida cristiana sobre la humildad, el servicio y la dignidad de cada persona.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared