Enseñanzas del pasaje de los Hechos de los Apóstoles 1, 15-17.20-26.
1. La importancia de la sucesión apostólica: En este pasaje, vemos cómo los discípulos se dan cuenta de la necesidad de reemplazar a Judas Iscariote como apóstol para restaurar el número completo de doce, simbolizando así la plenitud y la continuidad del colegio apostólico. La Iglesia Católica enseña que la sucesión apostólica es fundamental para garantizar la continuidad y la autenticidad de la enseñanza y la autoridad apostólica a lo largo de la historia. Esto implica la transmisión fiel del ministerio, la enseñanza y el gobierno de la Iglesia desde los apóstoles hasta sus sucesores, los obispos, y a través de ellos, hasta el Papa, como el sucesor de Pedro.
2. El discernimiento comunitario bajo la guía del Espíritu Santo: Antes de elegir a Matías como el reemplazo de Judas, los discípulos oraron juntos y buscaron la dirección del Espíritu Santo. Esta enseñanza resalta la importancia del discernimiento comunitario y la acción del Espíritu Santo en la toma de decisiones importantes dentro de la Iglesia. La Iglesia Católica enseña que el Espíritu Santo guía a la Iglesia a lo largo de la historia y asiste a sus líderes en la toma de decisiones en asuntos de fe y moral, asegurando así la fidelidad a la voluntad de Dios.
Enseñanzas del Evangelio según San Juan 15, 9-17.
1. El mandamiento del amor como base de la comunión eclesial: Jesús enseña que los discípulos deben amarse mutuamente como él los ha amado. Esta enseñanza destaca la importancia del amor fraternal en la vida de la Iglesia. La Iglesia Católica enseña que el amor es el vínculo que une a los miembros del cuerpo de Cristo y que el amor genuino entre los fieles es una manifestación del amor de Dios en el mundo. Por lo tanto, este pasaje subraya la necesidad de cultivar relaciones de amor y unidad en la comunidad cristiana, reflejando así la comunión que existe en la Trinidad divina.
2. La misión de dar frutos mediante el amor y la obediencia: Jesús enseña que los discípulos han sido elegidos y comisionados para dar frutos duraderos. Estos frutos se producen cuando los discípulos permanecen en su amor y obedecen sus mandamientos. La Iglesia Católica enseña que los fieles están llamados a vivir vidas fructíferas, dando testimonio del amor de Dios a través de sus acciones y obras de caridad. Este pasaje enfatiza la importancia de una vida de fe activa, en la cual el amor y la obediencia a los mandamientos de Cristo son fundamentales para cumplir con la misión evangelizadora de la Iglesia.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. Jn 15,16.
En los pasajes de los Hechos de los Apóstoles y del Evangelio según San Juan, encontramos enseñanzas fundamentales para la vida y la misión de la Iglesia, a la luz de la doctrina católica. En el Evangelio, Jesús enseña sobre el mandamiento del amor fraternal y la misión de dar frutos mediante el amor y la obediencia a sus mandamientos. Este amor y obediencia son esenciales para la comunión eclesial y la propagación del Evangelio.
El pasaje de los Hechos de los Apóstoles resalta la importancia de la sucesión apostólica y el discernimiento comunitario bajo la guía del Espíritu Santo. La Iglesia Católica enseña que la sucesión apostólica garantiza la continuidad y la autenticidad de la enseñanza y la autoridad apostólica a lo largo de la historia, mientras que el discernimiento comunitario, inspirado por el Espíritu Santo, asegura la fidelidad a la voluntad de Dios en la toma de decisiones importantes dentro de la Iglesia.
En este contexto, San Matías, apóstol, juega un papel significativo. Después de la partida de Judas Iscariote, los discípulos se dieron cuenta de la necesidad de completar el número de los doce apóstoles. En un acto de discernimiento comunitario, bajo la guía del Espíritu Santo, eligieron a Matías para ocupar el lugar vacante. Esta elección muestra cómo la Iglesia primitiva, desde sus inicios, reconocía la importancia de la sucesión apostólica y el discernimiento comunitario en la transmisión y la preservación de la fe.
San Matías, aunque mencionado solo brevemente en las Escrituras, desempeñó un papel crucial en la historia de la Iglesia al convertirse en uno de los doce apóstoles, quienes, según la doctrina católica, recibieron una autoridad especial para predicar, enseñar y guiar a la Iglesia en nombre de Cristo. Su elección y su ministerio nos recuerdan la importancia de la fidelidad a la misión encomendada por Cristo y la continua obra del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia a lo largo de los siglos.
La tradición cristiana proporciona varias narrativas sobre la muerte de San Matías, aunque ninguna de ellas está respaldada por evidencia histórica sólida. Según una de las tradiciones más difundidas, San Matías habría muerto como mártir, aunque las circunstancias exactas de su martirio varían según las fuentes. Algunas versiones sugieren que fue lapidado, mientras que otras afirman que fue decapitado.
En cuanto al lugar donde reposan sus restos, existen diversas tradiciones y leyendas, pero no hay una certeza histórica. Algunas tradiciones sostienen que los restos de San Matías se encuentran en la Basílica de San Matías en Trier, Alemania. Esta basílica es un importante lugar de peregrinación donde se venera al santo.

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