10
JUN
2026

Dios sigue siendo Dios: la fuerza de la fidelidad en medio de un mundo dividido



Dios sigue siendo Dios: la fuerza de la fidelidad en medio de un mundo dividido

Miércoles 10 de junio de 2026
Semana X del Tiempo Ordinario
Beato Juan Dominici, obispo

“El Señor es el verdadero Dios”

La Palabra de Dios que la Iglesia nos propone hoy nos invita a una decisión fundamental: elegir a quién queremos seguir. Las lecturas nos presentan un llamado claro a la fidelidad, a la coherencia de vida y a la confianza plena en Dios, especialmente en una época marcada por tantas voces, ideologías y propuestas que pretenden ocupar el lugar que sólo corresponde al Señor.

El profeta Elías, en el monte Carmelo, enfrenta uno de los momentos más decisivos de la historia de Israel. El pueblo se encontraba dividido entre la fe en el Dios verdadero y la seducción de los falsos dioses. La pregunta que Elías dirige al pueblo resuena con fuerza también en nuestro tiempo:

“¿Hasta cuándo caminarán con dos pensamientos? Si el Señor es Dios, síganlo; y si lo es Baal, sigan a Baal” (1 Re 18,21).

No se trata solamente de una confrontación religiosa del pasado. Es una pregunta que llega al corazón de cada creyente: ¿quién ocupa realmente el primer lugar en nuestra vida?

El desafío de los ídolos modernos

El relato del Primer Libro de los Reyes (18, 20-39) muestra cómo los profetas de Baal claman inútilmente a un dios que no responde. En contraste, cuando Elías invoca al Señor, el fuego desciende del cielo y consume el sacrificio.

La enseñanza es clara: los ídolos prometen mucho, pero no pueden salvar.

Los Padres de la Iglesia vieron en este episodio una permanente advertencia para los cristianos. San Agustín enseñaba que todo aquello que ocupa el lugar de Dios en el corazón humano se convierte en un ídolo.

Hoy los ídolos pueden adoptar muchas formas:

  • El dinero convertido en absoluto.
  • La búsqueda obsesiva del éxito.
  • El poder.
  • El individualismo.
  • La indiferencia religiosa.
  • Las ideologías que pretenden construir un mundo sin Dios.
  • La tecnología cuando reemplaza la vida interior.

Nada de eso puede llenar el corazón humano.

Sólo Dios responde a las preguntas más profundas del hombre porque Él es su Creador y su destino final.

“Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio”

El Salmo 15 es una hermosa profesión de confianza.

“El Señor es la parte que me ha tocado en herencia y mi copa; mi suerte está en tu mano.”

Estas palabras expresan la experiencia de quien ha descubierto que Dios basta.

En una sociedad donde muchas personas viven con ansiedad, incertidumbre y temor al futuro, el creyente encuentra en Dios un refugio seguro.

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo.

No consiste en negar las dificultades.

Es la certeza de que Dios camina con nosotros y conduce la historia hacia su plenitud.

Por eso el cristiano puede mirar el futuro sin miedo.

Quien pone su confianza en Dios sabe que ninguna prueba tiene la última palabra.

Jesús no vino a abolir, sino a dar plenitud

En el Evangelio de hoy (Mateo 5, 17-19), Jesús afirma:

“No crean que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a dar plenitud.”

Estas palabras tienen una enorme importancia para comprender la misión de Cristo.

Jesús no rompe con la historia de la salvación.

No elimina la Ley dada por Dios a Israel.

La lleva a su perfección.

La plenitud de la Ley es el amor.

Toda la enseñanza de Cristo conduce a una vida transformada por la gracia.

El Señor nos invita a vivir una fe auténtica que no se reduzca a prácticas externas, sino que alcance el corazón.

La verdadera obediencia cristiana nace del amor.

Cuando amamos a Dios, sus mandamientos dejan de ser una carga y se convierten en camino de libertad.

Como enseñó San Juan Pablo II:

“La libertad alcanza su plenitud cuando se orienta hacia la verdad y el bien.”

La coherencia del discípulo

Jesús añade una enseñanza exigente:

“El que cumpla y enseñe estos mandamientos será grande en el Reino de los Cielos.”

No basta conocer la fe.

No basta hablar de Dios.

El discípulo está llamado a vivir aquello que cree.

La evangelización más eficaz sigue siendo el testimonio.

Las personas necesitan encontrar cristianos que vivan con alegría, honestidad, esperanza y caridad.

Un cristiano coherente se convierte en un Evangelio vivo.

La familia, el trabajo, la escuela, la universidad y la sociedad necesitan hombres y mujeres cuya vida refleje la presencia de Cristo.

El ejemplo del Beato Juan Dominici

Hoy recordamos al Beato Juan Dominici, dominico italiano de los siglos XIV y XV.

Fue un gran reformador, predicador y pastor. Trabajó incansablemente por la renovación espiritual de la Iglesia en tiempos difíciles y de profundas crisis eclesiales.

Su vida nos recuerda que Dios siempre suscita hombres y mujeres capaces de devolver esperanza a su pueblo.

Juan Dominici comprendió que las verdaderas reformas comienzan por la conversión del corazón.

La renovación de la Iglesia no nace principalmente de estructuras o estrategias humanas.

Nace de la santidad.

Su ejemplo sigue siendo actual para todos los cristianos que desean contribuir a la transformación del mundo desde el Evangelio.

Una palabra de esperanza para nuestro tiempo

Vivimos momentos de grandes cambios culturales, sociales y tecnológicos.

Algunas personas experimentan incertidumbre frente al futuro.

Sin embargo, la Palabra de Dios de hoy nos invita a mirar adelante con confianza.

El mismo Dios que respondió a la oración de Elías continúa actuando en la historia.

El mismo Cristo que llevó la Ley a su plenitud sigue guiando a su Iglesia.

El mismo Espíritu Santo continúa renovando corazones y levantando santos en cada generación.

No estamos solos.

Dios sigue conduciendo a su pueblo.

La esperanza cristiana no depende de las circunstancias.

Depende de la fidelidad de Dios.

Y Dios nunca abandona a quienes ponen en Él su confianza.

Tres mensajes de hoy

1. Sólo Dios puede llenar plenamente el corazón humano

Los ídolos pasan y decepcionan; Dios permanece para siempre.

2. Jesucristo da plenitud a toda la historia de la salvación

En Él encontramos la verdad completa y el camino seguro hacia la vida eterna.

3. La fe auténtica exige coherencia

El cristiano está llamado a vivir lo que cree y a dar testimonio con su propia vida.

Propósito para hoy

Dedicar unos minutos de oración para examinar el corazón y preguntarnos sinceramente: ¿qué ocupa hoy el primer lugar en mi vida? Luego renovar nuestra confianza en Dios rezando lentamente el Salmo 15 y entregándole todo aquello que nos preocupa.

Oración final

Señor Dios nuestro, refugio y fortaleza de tu pueblo, ayúdanos a reconocerte siempre como el único Señor de nuestra vida. Libéranos de los falsos ídolos que apartan nuestro corazón de Ti. Concédenos la gracia de vivir con fidelidad el Evangelio de Jesucristo y de ser testigos de esperanza en medio del mundo. Que, siguiendo el ejemplo del Beato Juan Dominici, trabajemos por la renovación de la Iglesia mediante una vida santa y coherente. Amén.

Pbro. Alfredo Uzcátegui,

Vicario parroquial.


Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared

Aviso legal | Política de privacidad | Política de cookies