JUNIO CON EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Día 10: La primera gran aparición del Sagrado Corazón
Jesús revela los tesoros de su Corazón
"Permanezcan en mi amor." (Juan 15,9)
Después de siglos preparando a la Iglesia mediante santos, místicos y grandes maestros espirituales, llegó el momento elegido por Dios para manifestar de manera especial la riqueza de su amor.
El 27 de diciembre de 1673, fiesta de San Juan Evangelista, ocurrió uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la espiritualidad católica.
En el monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial, Jesús se apareció a Santa Margarita María de Alacoque y le reveló los tesoros escondidos de su Corazón.
Aquella primera gran aparición sería el inicio de una misión destinada a recordar al mundo que Dios sigue amando a cada ser humano con un amor infinito.
Una gracia extraordinaria
Durante un momento de oración ante el Santísimo Sacramento, Margarita María experimentó una presencia extraordinaria del Señor.
Jesús la invitó a acercarse a Él con confianza.
La santa relata que el Señor le permitió descansar espiritualmente sobre su pecho, como lo había hecho San Juan durante la Última Cena.
Mientras permanecía junto al Corazón de Cristo, recibió gracias especiales para comprender la inmensidad de su amor por la humanidad.
No era una experiencia reservada únicamente para ella.
Era un mensaje destinado a toda la Iglesia.
Los tesoros del Corazón de Jesús
Jesús le mostró su Corazón como una fuente inagotable de amor, misericordia y gracia.
Le hizo comprender que en su Corazón se encuentran todas las riquezas espirituales necesarias para la salvación de los hombres.
Allí se encuentra el perdón para los pecadores.
La fortaleza para los débiles.
La esperanza para los desanimados.
La paz para los que sufren.
La alegría para quienes buscan a Dios.
El Corazón de Cristo es un tesoro abierto para toda la humanidad.
Un amor poco conocido
Aunque Jesús ama infinitamente a cada persona, muchas veces su amor permanece desconocido o es rechazado.
Por eso el Señor manifestó a Margarita María el deseo de que los hombres descubrieran la ternura y la misericordia de su Corazón.
No quería inspirar miedo.
Quería despertar confianza.
No quería recordar únicamente la justicia divina.
Quería revelar la profundidad de su amor.
La devoción al Sagrado Corazón nace precisamente de esta invitación a responder al amor con amor.
La escuela del discípulo amado
No es casualidad que esta primera aparición ocurriera en la fiesta de San Juan Evangelista.
San Juan fue el discípulo que reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús durante la Última Cena.
Ahora, muchos siglos después, Jesús concede a Margarita María una gracia semejante.
La enseñanza es clara.
Todo cristiano está llamado a acercarse al Corazón de Cristo para conocerlo mejor y vivir unido a Él.
La santidad comienza cuando aprendemos a permanecer en el amor del Señor.
En una sociedad donde muchas personas viven buscando amor, aceptación y sentido para sus vidas, el mensaje de esta aparición conserva una extraordinaria actualidad.
Cristo continúa invitándonos a acercarnos a su Corazón.
Nos recuerda que no estamos solos.
Nos recuerda que somos amados.
Nos recuerda que siempre podemos volver a Él.
Su Corazón permanece abierto y lleno de misericordia.
Entre las palabras que Jesús dirigió a Santa Margarita María resuena hoy esta invitación:
"Te haré heredera de los tesoros de mi Corazón."
No se trata de riquezas materiales.
Son los tesoros de la gracia, de la amistad divina, de la paz interior y de la vida eterna.
Quien se acerca a Cristo con fe descubre una riqueza que el mundo no puede ofrecer.
Propósito del día
Dedicar algunos minutos a agradecer personalmente a Jesús los dones y bendiciones recibidos a lo largo de la vida, reconociendo que todo proviene de su amor misericordioso.
Pensar que el Corazón de Jesús es un tesoro abierto para toda la humanidad; sentir gratitud por las innumerables gracias recibidas del Señor; y actuar respondiendo a su amor con una vida más generosa de oración, servicio y fidelidad.
Oración
Sagrado Corazón de Jesús, fuente de todos los bienes espirituales, gracias por los tesoros de amor y misericordia que derramas sobre tu Iglesia. Haz que nunca me aparte de Ti. Enséñame a valorar los dones que me has concedido y a vivir siempre agradecido por tu presencia en mi vida. Que encuentre en tu Corazón la verdadera riqueza que permanece para siempre. Amén.
Jaculatoria
Sagrado Corazón de Jesús, tesoro infinito de amor, en Vos confío.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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