28
JUN
2026

Día 28: El Corazón de Jesús y la santidad



JUNIO CON EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Día 28: El Corazón de Jesús y la santidad

Llamados a ser santos según el Corazón de Cristo

"Sean santos, porque Yo soy santo." (1 Pedro 1,16)

Cuando contemplamos el Sagrado Corazón de Jesús descubrimos el modelo perfecto de la santidad.

Su Corazón es puro, humilde, misericordioso, obediente al Padre y lleno de amor por toda la humanidad.

La santidad no es un privilegio reservado para unos pocos.

Es la vocación de todo bautizado.

Dios llama a cada hombre y a cada mujer a reflejar en su propia vida los sentimientos y las actitudes del Corazón de su Hijo.

Por eso la devoción al Sagrado Corazón no tiene como finalidad únicamente despertar emociones religiosas, sino conducirnos a una vida auténticamente santa.

Un Corazón que transforma

Quien se acerca con fe al Corazón de Jesús nunca permanece igual.

Cristo transforma lentamente el corazón humano.

Nos enseña a amar donde antes había egoísmo.

Nos enseña a perdonar donde existía resentimiento.

Nos enseña a servir donde antes buscábamos ser servidos.

La santidad consiste precisamente en permitir que Cristo viva cada vez más plenamente en nosotros.

Como enseñaba san Pablo:

"Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí." (Gálatas 2,20)

La santidad en la vida cotidiana

Muchas personas imaginan la santidad como algo extraordinario.

Sin embargo, Jesús nos muestra un camino sencillo.

Ser santo es cumplir con fidelidad el deber de cada día.

Es rezar con perseverancia.

Es trabajar con honestidad.

Es amar a la familia.

Es servir con alegría.

Es cumplir la propia misión con generosidad.

Cada pequeño acto realizado por amor a Dios contribuye a formar un corazón semejante al de Cristo.

El Corazón de Jesús forma santos

Todos los santos, de una u otra manera, aprendieron en la escuela del Corazón de Jesús.

Santa Margarita María de Alacoque descubrió el inmenso amor del Señor y dedicó toda su vida a darlo a conocer.

San Claudio de la Colombière enseñó la confianza absoluta en el amor de Cristo.

Santa Teresita del Niño Jesús mostró que la santidad consiste en hacer extraordinariamente bien las cosas más pequeñas.

San Pío de Pietrelcina vivió profundamente unido al Corazón de Jesús mediante la Eucaristía, la confesión y la oración.

Todos comprendieron que la santidad nace del encuentro personal con Cristo.

El camino de las Bienaventuranzas

El Corazón de Jesús nos conduce por el camino de las Bienaventuranzas.

Bienaventurados los pobres de espíritu.

Los misericordiosos.

Los limpios de corazón.

Los que trabajan por la paz.

Los perseguidos por causa de la justicia.

La santidad consiste en vivir el Evangelio con radicalidad y alegría.

No es una carga.

Es la plenitud de la vida cristiana.

Santos para nuestro tiempo

El mundo necesita santos.

No personas perfectas.

Sino hombres y mujeres que permitan a Dios actuar en sus vidas.

Santos en las familias.

Santos en las escuelas.

Santos en las parroquias.

Santos en las oficinas.

Santos en los hospitales.

Santos en la vida pública.

Cada cristiano está llamado a ser luz allí donde vive.

El Corazón de Jesús sigue formando santos para transformar el mundo desde dentro.

Mensaje del Sagrado Corazón

Hoy escuchamos esta invitación del Señor:

"Permite que mi Corazón transforme el tuyo."

No tengas miedo de aspirar a la santidad.

Cristo mismo caminará contigo.

Su gracia hará posible lo que por nuestras solas fuerzas sería imposible.

Propósito del día

Elegir una virtud del Corazón de Jesús —la humildad, la paciencia, la misericordia, la obediencia o la caridad— y esforzarse por practicarla conscientemente durante toda la jornada.

Pensar que Dios me llama personalmente a la santidad; sentir el deseo de parecerme cada día más a Cristo; y actuar cultivando una virtud concreta del Sagrado Corazón en mi vida diaria.

Oración

Sagrado Corazón de Jesús, fuente de toda santidad, transforma mi corazón para que se parezca cada día más al tuyo. Enséñame a vivir con humildad, paciencia, pureza, misericordia y caridad. Que mis pensamientos, palabras y acciones reflejen siempre tu presencia. No permitas que me conforme con una vida cristiana mediocre. Hazme santo según tu Corazón, para gloria del Padre y bien de mis hermanos. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón de Jesús, santifícame según tu divino Corazón.



Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.


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