JUNIO CON EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Día 14: San Claudio de la Colombière
El gran apóstol del Sagrado Corazón
"Permanezcan en mi amor." (Juan 15,9)
Toda gran obra de Dios suele ir acompañada de personas escogidas para ayudar a cumplir su plan.
Cuando Jesús confió a Santa Margarita María de Alacoque la misión de difundir la devoción a su Sagrado Corazón, también preparó a quien sería su guía espiritual, defensor y colaborador providencial.
Ese hombre fue San Claudio de la Colombière.
Sacerdote jesuita, predicador brillante y hombre de profunda vida interior, San Claudio se convirtió en uno de los principales instrumentos utilizados por Dios para extender por el mundo el mensaje del Sagrado Corazón.
Su vida nos enseña el valor de la confianza absoluta en Cristo y de la fidelidad a la misión recibida.
Un sacerdote según el Corazón de Cristo
Claudio nació en Francia en 1641.
Desde joven sintió la llamada al sacerdocio e ingresó en la Compañía de Jesús.
Poseía grandes cualidades intelectuales y una profunda espiritualidad.
Sin embargo, su verdadera grandeza no residía en sus talentos humanos, sino en su confianza total en Dios.
Su lema espiritual podría resumirse en una frase sencilla:
"Todo para Dios, nada para mí."
Vivió convencido de que la santidad consiste en abandonarse completamente a la voluntad divina.
El encuentro con Santa Margarita María
En 1675 fue enviado a Paray-le-Monial como superior de la comunidad jesuita.
Allí conoció a Santa Margarita María de Alacoque.
La religiosa sufría incomprensiones y dudas por las extraordinarias experiencias espirituales que estaba viviendo.
Muchos no comprendían sus revelaciones.
Otros las miraban con desconfianza.
San Claudio, después de examinar cuidadosamente los hechos, reconoció la autenticidad de las experiencias de la santa y comprendió que provenían verdaderamente de Dios.
Su apoyo fue decisivo para la difusión futura de la devoción al Sagrado Corazón.
El primer gran apóstol del Sagrado Corazón
Jesús había anunciado a Margarita María que le enviaría un "amigo fiel y perfecto servidor".
La santa reconoció en San Claudio el cumplimiento de esa promesa.
El sacerdote acogió con humildad la misión que el Señor le confiaba.
Difundió las enseñanzas recibidas por la santa.
Promovió la confianza en el Corazón de Jesús.
Predicó la misericordia divina.
Y enseñó a muchas almas a descubrir la ternura del amor de Dios.
Por ello es considerado uno de los primeros y más importantes apóstoles del Sagrado Corazón.
La prueba de la enfermedad
La vida de San Claudio no estuvo exenta de sufrimientos.
Fue enviado a Inglaterra en tiempos difíciles para los católicos.
Allí enfrentó persecuciones, incomprensiones y graves problemas de salud.
La tuberculosis fue debilitando progresivamente sus fuerzas.
Sin embargo, nunca perdió la paz.
Su confianza en el Corazón de Jesús permaneció firme hasta el final.
Comprendió que el verdadero discípulo sigue a Cristo tanto en los momentos de alegría como en los de sufrimiento.
El triunfo de la confianza
La espiritualidad de San Claudio gira alrededor de una palabra: confianza.
Él sabía que Dios nunca abandona a quienes ponen en Él su esperanza.
Por eso enseñaba a abandonar los temores excesivos y a descansar en la misericordia divina.
Su vida demuestra que la confianza no elimina las dificultades, pero sí permite afrontarlas con serenidad y esperanza.
El Corazón de Jesús sigue buscando hoy hombres y mujeres que vivan con esa misma confianza.
Mensaje del Sagrado Corazón
Hoy escuchamos esta promesa del Señor:
"Mi Corazón triunfará."
A pesar de las dificultades de la historia, del pecado y de las crisis humanas, el amor de Cristo tiene la última palabra.
Su Corazón sigue conquistando almas.
Sigue transformando vidas.
Sigue derramando misericordia sobre el mundo.
La victoria definitiva pertenece al amor de Dios.
Propósito del día
Realizar un acto concreto de confianza en Dios, entregándole una preocupación, un problema o una situación difícil que llevamos en el corazón.
Pensar que Dios siempre guía su Iglesia y sostiene a quienes confían en Él; sentir seguridad en la misericordia del Corazón de Jesús; y actuar abandonando con fe nuestras preocupaciones en las manos del Señor.
Oración
Sagrado Corazón de Jesús, gracias por el ejemplo de San Claudio de la Colombière, fiel servidor y apóstol de tu amor. Enséñame a confiar plenamente en Ti. Que no me deje dominar por el miedo ni por la incertidumbre. Aumenta mi fe, fortalece mi esperanza y ayúdame a vivir abandonado en tu providencia. Que tu Corazón reine siempre en mi vida. Amén.
Jaculatoria
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti pongo toda mi confianza.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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