Serie:
“Concilio Vaticano II: Luz para la Iglesia de hoy”
Artículo N.º 19
Lumen Gentium
Introducción general a la Constitución Dogmática sobre la Iglesia
“La Iglesia: misterio de comunión y sacramento universal de salvación”
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Juan 8,12)
Introducción pastoral
Después de estudiar la Constitución Sacrosanctum Concilium, dedicada a la sagrada liturgia, iniciamos ahora el estudio de uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano II: la Constitución Dogmática Lumen Gentium.
Si Sacrosanctum Concilium nos enseñó cómo la Iglesia celebra el misterio de Cristo, Lumen Gentium nos ayudará a comprender quién es la Iglesia, cuál es su origen, cuál es su misión y cuál es nuestro lugar dentro de ella.
Vivimos en una época en la que muchas personas conocen poco acerca de la Iglesia. Algunos la ven únicamente como una institución humana. Otros la consideran una organización religiosa más. Incluso hay quienes afirman que no es necesaria para la salvación.
Por ello resulta fundamental redescubrir la verdadera identidad de la Iglesia según el Evangelio, la Tradición Apostólica y el Magisterio.
Conocer la Iglesia es conocer mejor a Cristo, porque la Iglesia nace de Cristo, vive de Cristo y conduce hacia Cristo.
Contexto histórico de Lumen Gentium
La Constitución Dogmática Lumen Gentium fue promulgada el 21 de noviembre de 1964 por San Pablo VI durante la tercera sesión del Concilio Vaticano II.
Su elaboración fue una de las tareas más importantes de los Padres Conciliares.
Más de dos mil obispos provenientes de todos los continentes reflexionaron profundamente sobre la naturaleza de la Iglesia en un momento histórico marcado por:
El Concilio quiso responder a estas inquietudes mostrando la auténtica naturaleza de la Iglesia fundada por Jesucristo.
¿Qué significa Lumen Gentium?
El título proviene de las primeras palabras del documento:
Lumen Gentium Christus
Es decir:
“Cristo es la luz de las naciones.”
Este detalle es muy importante.
El documento no comienza hablando de la Iglesia.
Comienza hablando de Cristo.
Porque la Iglesia no existe para anunciarse a sí misma.
Existe para reflejar la luz de Cristo al mundo.
Así como la luna refleja la luz del sol, la Iglesia refleja la luz de Cristo.
Toda su misión consiste en conducir a los hombres hacia Él.
¿Por qué es una Constitución Dogmática?
Dentro de los documentos conciliares existen diversos niveles de importancia.
Las Constituciones son los documentos más solemnes.
Y entre ellas, las Constituciones Dogmáticas exponen aspectos fundamentales de la fe católica.
Lumen Gentium no pretende presentar una nueva doctrina.
Su objetivo es profundizar y explicar con mayor claridad la doctrina permanente de la Iglesia sobre sí misma.
Por ello constituye uno de los textos más importantes de todo el Concilio Vaticano II.
La Iglesia no es una creación humana
Una de las primeras verdades que debemos comprender es que la Iglesia no nació de un proyecto humano.
La Iglesia nace de la voluntad salvadora de Dios.
Fue preparada en el Antiguo Testamento.
Fue fundada por Jesucristo.
Fue manifestada públicamente en Pentecostés.
Y es sostenida continuamente por el Espíritu Santo.
Por eso la Iglesia posee una dimensión visible y otra invisible.
Es humana y divina.
Visible porque está formada por personas concretas.
Divina porque Cristo es su Cabeza y el Espíritu Santo es su alma.
La Iglesia como sacramento universal de salvación
Uno de los conceptos más importantes de Lumen Gentium es la definición de la Iglesia como:
“Sacramento universal de salvación.”
¿Qué significa esto?
Significa que Dios quiere servirse de la Iglesia para comunicar su gracia al mundo.
La Iglesia es signo e instrumento de la unión de los hombres con Dios y de la unidad de todo el género humano.
Por medio de ella:
Cristo es el centro de la Iglesia
Toda la enseñanza de Lumen Gentium gira alrededor de una verdad fundamental:
Cristo es el centro de la Iglesia.
La Iglesia no existe para sí misma.
No existe para promover intereses humanos.
No existe para adaptarse a las modas de cada época.
Existe para anunciar a Cristo.
Cuando la Iglesia permanece unida a Cristo, cumple plenamente su misión.
Cuando se aleja de Él, pierde su identidad.
Una llamada universal a la santidad
Desde el comienzo de esta Constitución aparece una enseñanza que recorrerá todo el documento:
Todos los bautizados están llamados a la santidad.
La santidad no es privilegio de unos pocos.
No es exclusiva de sacerdotes o religiosos.
Todo bautizado:
ha sido llamado a vivir la plenitud del Evangelio.
La santidad es la verdadera vocación de todos los miembros de la Iglesia.
Una Iglesia que peregrina en la historia
Lumen Gentium presenta a la Iglesia como Pueblo de Dios que camina hacia la plenitud del Reino.
La Iglesia todavía no ha alcanzado su destino definitivo.
Camina entre las alegrías y dificultades de la historia.
Evangeliza.
Sirve.
Sufre.
Ora.
Anuncia.
Pero mantiene siempre la mirada puesta en Cristo.
Por eso la Iglesia vive constantemente entre la cruz y la esperanza.
Voz del Magisterio
San Juan Pablo II afirmó que Lumen Gentium constituye una de las claves fundamentales para comprender el Concilio Vaticano II.
Por su parte, Benedicto XVI enseñó que el verdadero centro del documento no es una reforma institucional, sino el redescubrimiento del misterio de la Iglesia como obra de Dios.
Asimismo, León XIV ha recordado que la Iglesia sólo puede cumplir su misión cuando permanece profundamente unida a Cristo y abierta a la acción del Espíritu Santo.
Aplicación espiritual
Este primer acercamiento a Lumen Gentium nos invita a preguntarnos:
Amar a la Iglesia no significa ignorar sus dificultades humanas.
Significa reconocer en ella la obra de Cristo que continúa actuando en el mundo.
Defensa de la fe
Error frecuente
“La Iglesia es simplemente una institución creada por los hombres.”
Respuesta católica
La Iglesia enseña que fue fundada por Jesucristo y animada por el Espíritu Santo. Aunque está formada por seres humanos pecadores, su origen, misión y naturaleza más profunda son divinos. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo y el sacramento universal de salvación querido por Dios para la humanidad.
Propósito para hoy
Rezaré por la Iglesia universal, por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos y todos los fieles bautizados, para que permanezcamos siempre fieles a Cristo y a su Evangelio.
Oración final
Señor Jesucristo, Luz de las naciones, te damos gracias por el don de tu Iglesia. Haz que la amemos cada día más, que conozcamos mejor su misión y que vivamos con fidelidad nuestra vocación bautismal. Fortalece nuestra comunión contigo y con todos nuestros hermanos en la fe, para que seamos verdaderos testigos de tu Evangelio en el mundo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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