25
JUN
2024

Camino de Santidad: Protegiendo lo Sagrado y Manteniendo la Fidelidad en la Adversidad

Camino de Santidad: Protegiendo lo Sagrado y Manteniendo la Fidelidad en la Adversidad


Ten piedad de mí, Señor, porque desfallezco; sáname, Señor, porque mis huesos se quiebran y la enfermedad me aflige. Sal 6,34


El pasaje del Segundo Libro de los Reyes, capítulo 19,  narra un momento crucial en la historia de Israel, donde la intervención divina protege a Jerusalén del poderoso ejército asirio dirigido por Senaquerib.

La enseñanza central del pasaje del Segundo Libro de los Reyes 19, versículos 9-11, 14-21, 31-35, y 36 según la Biblia de Jerusalén es la soberanía y fidelidad de Dios. A través de este relato, se destacan varios puntos clave:

  1. Confianza en Dios: Ezequías muestra una profunda confianza en Dios frente a una amenaza aparentemente insuperable. A pesar de la intimidación del rey asirio Senaquerib, Ezequías acude a Dios en oración, demostrando que la verdadera seguridad no viene de las fuerzas humanas, sino de la confianza en Dios.

  2. Respuesta divina a la oración: La respuesta de Dios a la oración de Ezequías, transmitida por el profeta Isaías, subraya que Dios escucha y responde a las súplicas sinceras de su pueblo. Dios asegura que Jerusalén no será conquistada, mostrando su poder y su compromiso con su pueblo.

  3. Soberanía de Dios sobre las naciones: El pasaje refuerza la idea de que Dios es el único y verdadero soberano sobre todas las naciones. Los dioses de las otras naciones son impotentes, pero Yahveh demuestra su poder destruyendo al ejército asirio sin que Jerusalén tenga que pelear.

  4. Protección divina: Dios protege a su pueblo y cumple sus promesas. A través de la intervención divina, se muestra que Dios defiende a Jerusalén no sólo por el bien de la ciudad, sino también por su propio honor y por el amor a su siervo David.

  5. Juicio contra los arrogantes: El destino de Senaquerib y su ejército ilustra el juicio de Dios contra aquellos que desafían su autoridad y oprimen a su pueblo. La destrucción del ejército asirio es un ejemplo del poder de Dios para juzgar y castigar la arrogancia y la maldad.

Este pasaje enseña que Dios es poderoso y fiel, que escucha las oraciones de su pueblo, que protege a aquellos que confían en Él, y que tiene autoridad sobre todas las naciones. La confianza en Dios, la oración ferviente y la fidelidad a su pacto son temas centrales en esta narrativa bíblica. Este pasaje inspira confianza en la protección divina y la eficacia de la oración ferviente. Para los creyentes, es un recordatorio de que, aunque las amenazas sean grandes, la intervención de Dios puede cambiar cualquier situación en favor de su pueblo. La historia de Ezequías y Senaquerib se convierte en un testimonio de la fidelidad y el poder de Dios, alentando a mantener la fe incluso en tiempos de gran adversidad.


Evangelio según san Mateo 7, 6.12-14


En el Evangelio de san Mateo, Jesús nos enseña principios esenciales para una vida cristiana auténtica. En primer lugar, nos advierte sobre la importancia de discernir y proteger lo sagrado y valioso. Jesús nos insta a no dar lo sagrado a aquellos que no lo valoran, ni a arrojar nuestras perlas a quienes no las aprecian, para que no sean maltratadas y nosotros mismos no seamos heridos. Este principio nos invita a discernir dónde y cómo compartimos la fe y el evangelio con los demás, buscando siempre el respeto y la receptividad.


Luego, Jesús nos presenta el mandamiento fundamental del amor al prójimo: "Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas." Esta enseñanza resume toda la ley moral y nos llama a vivir en caridad y justicia hacia nuestros semejantes, reflejando así el amor de Dios en nuestras acciones cotidianas.


Finalmente, Jesús nos exhorta a seguir el camino estrecho que conduce a la vida eterna. Es un camino exigente y riguroso, pero es el único que nos llevará a la verdadera felicidad y plenitud en Dios. Esta enseñanza nos desafía a mantenernos fieles a los valores del Evangelio, superando las tentaciones y las distracciones que nos alejan del camino de la salvación.


Aportes desde el Magisterio y la Doctrina de la Iglesia Católica

El Magisterio de la Iglesia Católica y su doctrina respaldan y profundizan estas enseñanzas bíblicas. Nos recuerdan que la fe cristiana no solo es un conjunto de creencias, sino un compromiso activo de vivir según los principios del Evangelio en nuestra vida diaria. La Iglesia nos enseña a discernir sabiamente cómo compartir la fe y el amor de Dios con los demás, respetando siempre la dignidad y la libertad de cada persona.


En cuanto al mandamiento del amor al prójimo, la Iglesia nos anima a practicar la caridad cristiana de manera concreta, buscando siempre el bien integral de nuestros hermanos y hermanas. Nos llama a ser instrumentos de paz y reconciliación en un mundo marcado por divisiones y conflictos.

Por último, la Iglesia nos guía en el camino estrecho de la santidad, ofreciendo sacramentos y enseñanzas que fortalecen nuestra fe y nos ayudan a perseverar en la gracia de Dios. Nos alienta a nunca desanimarnos, incluso en las dificultades, confiando en que Dios está con nosotros en cada paso del camino hacia la vida eterna.

Reflexionemos sobre cómo podemos discernir sabiamente dónde y cómo compartir nuestra fe con los demás, buscando siempre el respeto y la apertura.

Que nuestro corazón se llene de compasión y caridad hacia nuestros semejantes, viviendo el mandamiento del amor en nuestras acciones cotidianas.

Busquemos oportunidades concretas para vivir el amor cristiano, sirviendo a los demás con generosidad y buscando siempre el bien común.


Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Jn 8,12


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