Que Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, vuelva sus ojos a nosotros, para que conozcamos en la tierra tus caminos y los pueblos tu obra salvadora. Sal 66,2-3
Martes XI del Tiempo Ordinario: La Misericordia y la Justicia de Dios
En este día, la liturgia nos presenta dos lecturas que iluminan el corazón del mensaje cristiano: la justicia y la misericordia de Dios. La primera lectura proviene del Primer Libro de los Reyes 21, 17-29, mientras que el Evangelio se toma de san Mateo 5, 43-48. Ambas lecturas, a la luz del magisterio de la Iglesia, nos llaman a una vida de conversión y a seguir el ejemplo perfecto del amor de Dios.
La Justicia y la Conversión en el Primer Libro de los Reyes
En el Primer Libro de los Reyes 21, 17-29, encontramos el relato de la injusticia cometida por el rey Ajab y su esposa Jezabel contra Nabot. Ajab, influenciado por Jezabel, permite que Nabot sea asesinado para apoderarse de su viña. Dios envía al profeta Elías para confrontar a Ajab por su pecado. El mensaje de Dios es claro: la justicia divina no puede ser eludida, y aquellos que cometen injusticias deberán rendir cuentas.
Sin embargo, el relato también subraya la misericordia de Dios. Cuando Ajab escucha la condena de Elías, se arrepiente genuinamente y muestra su dolor por el pecado cometido. En respuesta, Dios decide no castigar a Ajab en su vida, sino que el castigo vendrá en la generación siguiente. Este acto de clemencia muestra que Dios siempre está dispuesto a perdonar a quien se arrepiente sinceramente. El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que "Dios no quiere que el pecador muera, sino que se convierta y viva" (CIC, 1037).
El Amor Radical en el Evangelio según san Mateo
En el Evangelio de Mateo 5, 43-48, Jesús nos presenta un desafío radical: "Amen a sus enemigos y recen por quienes los persiguen". Esta enseñanza es revolucionaria porque nos llama a ir más allá de la justicia humana y a entrar en la lógica del amor divino. Jesús nos invita a amar sin límites, imitando la perfección del Padre celestial que "hace salir su sol sobre malos y buenos".
La Iglesia, a través de su magisterio, ha reiterado constantemente esta llamada al amor universal y al perdón. San Juan Pablo II, en su encíclica *Dives in Misericordia*, nos recuerda que "la misericordia auténtica es, en cierto sentido, la fuente más profunda de justicia" (DM, 14). Este amor misericordioso nos lleva a ver a cada persona como un hijo de Dios, digno de respeto y amor, independientemente de sus acciones.
Las lecturas de hoy nos invitan a reflexionar sobre dos aspectos esenciales de nuestra fe: la justicia y la misericordia de Dios. Nos enseñan que la verdadera conversión implica un arrepentimiento sincero y un cambio de vida, y que el amor cristiano debe ser incondicional, incluso hacia aquellos que nos han hecho daño.
A la luz de estas enseñanzas, se nos llama a vivir de manera coherente con el Evangelio, buscando siempre la justicia, pero también ofreciendo perdón y misericordia. Que este mensaje inspire nuestras acciones diarias y nos acerque más a la perfección del amor de nuestro Padre celestial.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Jn 13,34


Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared