Te aclamamos santa Madre de Dios,porque has dado a luz al Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
Del Libro del Profeta Jeremías 26,11-16.24: En este pasaje del libro del profeta Jeremías, se narra el juicio que enfrenta el profeta por sus profecías contra el Templo y la ciudad de Jerusalén. Los sacerdotes y profetas piden su muerte, pero los ancianos del pueblo recuerdan que Jeremías habla en nombre del Señor y finalmente su vida es salvada gracias a la intervención de Ajicam, hijo de Safán. La enseñanza central de este pasaje es la valentía de proclamar la verdad de Dios, aun frente a la oposición y el peligro.
Evangelio según San Mateo 14,1-12: Este pasaje del Evangelio según San Mateo relata la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes. Herodes, influenciado por las maquinaciones de Herodías y su hija, manda decapitar a Juan a pesar de su admiración por él. La enseñanza aquí es el costo del testimonio de la verdad y la justicia. Juan el Bautista es mártir por su fidelidad a la misión de Dios.
El magisterio de la Iglesia nos enseña que los profetas y mártires son testigos del amor de Dios y de su verdad. Jeremías y Juan el Bautista representan la voz profética que denuncia la injusticia y llama a la conversión. La valentía de Jeremías y la fidelidad de Juan el Bautista son ejemplos de cómo debemos vivir nuestra fe, incluso cuando enfrentamos persecuciones o dificultades.
El Concilio Vaticano II en la constitución dogmática *Lumen Gentium* nos recuerda que todos estamos llamados a ser profetas por nuestro bautismo, testimoniando con valentía la verdad del Evangelio en nuestro día a día.
Memoria de Santa Lidia
Santa Lidia de Tiatira es una figura significativa en el cristianismo primitivo en Europa. Como prosélita de la religión hebrea, se convirtió al cristianismo después de escuchar a San Pablo en Filipos. Su casa se convirtió en la primera sede cristiana en Europa, y su acogida es un ejemplo de hospitalidad y apertura al mensaje de Cristo.
La verdad del Evangelio a menudo enfrenta resistencia, pero estamos llamados a ser valientes en su proclamación, siguiendo el ejemplo de los profetas y mártires.
Que la vida y el testimonio de Jeremías, Juan el Bautista y Santa Lidia nos inspiren a tener un corazón valiente y abierto al mensaje de Dios, dispuestos a enfrentar cualquier adversidad por amor a Cristo.
Siguiendo el ejemplo de Santa Lidia, seamos acogedores y hospitalarios con los demás, especialmente con aquellos que buscan conocer más sobre nuestra fe. Como comunidad parroquial, abramos nuestros corazones y hogares para compartir la palabra de Dios y fortalecer nuestra fe a través de la comunión y la oración.
1. Organizar Grupos de Oración y Estudio Bíblico: Fomentar la creación de grupos que se reúnan semanalmente para estudiar las Escrituras y orar juntos, como lo hacía Santa Lidia en su hogar.
2. Proclamar la Verdad con Valentía: Inspirados en Jeremías y Juan el Bautista, no temamos hablar la verdad del Evangelio en nuestras comunidades, escuelas y lugares de trabajo, denunciando la injusticia y promoviendo la conversión.
3. Practicar la Hospitalidad Cristiana: Abrir nuestras casas y corazones a los demás, especialmente a los nuevos miembros de la comunidad y aquellos que buscan conocer más sobre Cristo. La hospitalidad es una forma poderosa de evangelización y de vivir nuestra fe en acción.
En este tiempo de reflexión, pidamos la intercesión de Santa Lidia, para que, como ella, podamos ser pioneros en la difusión del Evangelio y vivir con valentía nuestra fe en Cristo Jesús.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos, dice el Señor. Mt 5,10
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