05
JUL
2024

Transformados por la Justicia y la Misericordia: Vivir la Eucaristía en el Mes de la Preciosísima Sangre de Cristo

Transformados por la Justicia y la Misericordia: Vivir la Eucaristía en el Mes de la Preciosísima Sangre de Cristo


Estos son los santos que han recibido la bendición del Señor, y la gracia de Dios, su salvador; ellos son los que buscan al Señor. Sal 23,5-6

Vivir la Eucaristía en el Mes de la Devoción a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Del Libro del profeta Amós 8,4-6.9-12

El libro del profeta Amós nos confronta con una realidad que trasciende el tiempo: la injusticia social y la corrupción moral. Amós, un humilde pastor y cultivador de sicómoros, fue llamado por Dios para denunciar las prácticas deshonestas y la opresión de los pobres en Israel. En el pasaje de Amós 8,4-6.9-12, el profeta condena a aquellos que buscan enriquecerse a costa de los necesitados, alterando las medidas y manipulando los precios para su beneficio. Este comportamiento, que ignora la dignidad humana y la justicia, provoca la ira divina y lleva a un juicio inevitable.


Del Evangelio según San Mateo 9,9-13

El Evangelio de San Mateo nos presenta el llamado de Jesús a Mateo, un recaudador de impuestos. Mateo, conocido por su profesión impopular y pecaminosa, recibe la invitación de Jesús con un corazón dispuesto y obediente. Jesús no solo lo llama, sino que comparte la mesa con él y otros pecadores, escandalizando a los fariseos. La respuesta de Jesús a sus críticas es clara: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Vayan y aprendan lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio, porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores".


A la Luz del Magisterio de la Iglesia y la Doctrina Católica

La enseñanza de Amós resuena con las enseñanzas sociales de la Iglesia Católica, que insisten en la justicia, la solidaridad y la opción preferencial por los pobres. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) nos recuerda que el trabajo y la economía deben estar al servicio de la persona humana, y no al contrario (CIC 2426-2436).

En el Evangelio, vemos la manifestación del amor misericordioso de Dios, que busca a los pecadores y los invita a la conversión. La Iglesia, en su misión evangelizadora, sigue el ejemplo de Jesús al acoger a todos y ofrecer la gracia de los sacramentos como medios de sanación y reconciliación. La Eucaristía y la Confesión son sacramentos fundamentales para experimentar esta misericordia divina.

La justicia y la misericordia son dos caras de la misma moneda en el Reino de Dios. La Eucaristía nos llama a vivir en comunión con Cristo y con los demás, especialmente los más vulnerables.

Al contemplar la llamada de Mateo y la denuncia de Amós, experimentamos un profundo sentido de compasión y un deseo de conversión personal y comunitaria. Nos sentimos movidos a responder a la gracia de Dios con un corazón generoso y justo.

En este mes de la devoción a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, se nos invita a vivir cada Eucaristía con renovada intensidad y a recibir la comunión frecuentemente, acompañados por la gracia del sacramento de la confesión. Podemos hacer esto:

1. Examen de Conciencia: Antes de asistir a la Misa, dediquemos tiempo a un sincero examen de conciencia, reconociendo nuestras faltas y buscando la reconciliación a través de la confesión.

2. Participación Activa: Asistamos a la Eucaristía con devoción, participando activamente en las oraciones, cantos y en la recepción de la comunión, recordando el sacrificio de Jesús por nuestra salvación.

3. Compromiso con la Justicia: Inspirados por Amós y el llamado de Jesús, comprometámonos a prácticas justas en nuestras vidas diarias, defendiendo la dignidad de cada persona y trabajando por una sociedad más equitativa.

Que en la memoria de San Antonio María Zacaría, sacerdote reformador y ejemplo de celo apostólico, seamos fortalecidos para vivir con autenticidad nuestra fe, siguiendo el llamado de Cristo a la justicia y la misericordia. Que la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo nos purifique y nos capacite para ser testigos fieles de su amor redentor.


Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré, dice el Señor. Mt 11,28.


Transformados por la Justicia y la Misericordia: Vivir la Eucaristía en el Mes de la Preciosísima Sangre de CristoTransformados por la Justicia y la Misericordia: Vivir la Eucaristía en el Mes de la Preciosísima Sangre de CristoTransformados por la Justicia y la Misericordia: Vivir la Eucaristía en el Mes de la Preciosísima Sangre de CristoTransformados por la Justicia y la Misericordia: Vivir la Eucaristía en el Mes de la Preciosísima Sangre de CristoTransformados por la Justicia y la Misericordia: Vivir la Eucaristía en el Mes de la Preciosísima Sangre de Cristo

Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared

Aviso legal | Política de privacidad | Política de cookies