En el principio creó Dios el cielo y la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno. Gn 1,1.27.31
Invitación a Vivir la Eucaristía y la Comunión Frecuente en el Mes de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
-Enseñanza Central del Libro del Profeta Oseas 10, 1-3.7-8.12
En el pasaje del libro del profeta Oseas, el profeta denuncia la idolatría y la corrupción del pueblo de Israel. Israel es comparado a una viña frondosa que ha producido fruto, pero que ha malgastado sus bendiciones en ídolos. La advertencia es clara: la desobediencia y la idolatría llevan a la destrucción y al exilio. Sin embargo, el profeta también ofrece un mensaje de esperanza, llamando al pueblo a la conversión y a buscar al Señor, sembrando justicia y cosechando misericordia.
1. La idolatría y sus consecuencias: Israel ha fallado en reconocer al verdadero Dios y ha buscado su seguridad en ídolos, llevando a la desolación.
2. La llamada a la conversión: A pesar del pecado, hay siempre una invitación divina a retornar a la fidelidad, sembrando en justicia para cosechar misericordia.
Reflexión del Santo Evangelio según San Mateo 10, 1-7
En este pasaje, Jesús llama a sus doce discípulos y les da autoridad para expulsar espíritus impuros y sanar toda clase de enfermedades y dolencias. Los envía a las ovejas perdidas de Israel con el mandato de proclamar que el Reino de los Cielos está cerca.
1. La misión de los discípulos: Jesús confía a sus discípulos la tarea de continuar su obra, dotándolos del poder para sanar y liberar, simbolizando la continuidad de su ministerio.
2. El Reino de los Cielos está cerca: La proclamación del Reino es el centro del mensaje de los discípulos, llamando a la conversión y a la fe en el Evangelio.
A la Luz del Magisterio de la Iglesia y de la Doctrina Católica
La Iglesia, a través de su Magisterio, enseña la importancia de la conversión constante y de la vida sacramental. La Eucaristía es el centro de la vida cristiana, y la confesión frecuente es un medio vital para mantenernos en gracia y comunión con Dios.
Catecismo de la Iglesia Católica:
- Eucaristía (CIC 1324): "La Eucaristía es «fuente y cumbre de toda la vida cristiana». Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiásticos y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan."
- Confesión (CIC 1458): "Sin ser estrictamente necesaria, la confesión de los pecados veniales es sin embargo vivamente recomendada por la Iglesia. En efecto, la confesión regular de nuestros pecados veniales nos ayuda a formar nuestra conciencia, a luchar contra nuestras malas inclinaciones, a dejarnos curar por Cristo, a progresar en la vida del Espíritu."
"El Señor nos llama constantemente a la conversión y a la vida en plenitud. A través de la Eucaristía y la Confesión, recibimos la gracia necesaria para vivir como verdaderos discípulos, anunciando el Reino de Dios con nuestras vidas."
Siente la misericordia infinita de Dios que, a pesar de nuestras infidelidades, siempre nos invita a regresar a Él. Experimenta la paz y la alegría de estar en comunión con Cristo, especialmente al recibirlo en la Eucaristía y al reconciliarte con Él en la confesión.
1. Frecuencia Sacramental: Comprométete a participar en la Eucaristía con regularidad, especialmente durante este mes dedicado a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
2. Confesión: Aprovecha la gracia del Sacramento de la Reconciliación. Busca confesarte frecuentemente para mantener tu alma en estado de gracia.
3. Evangelización: Siguiendo el ejemplo de los discípulos, comparte la buena nueva del Reino de Dios con quienes te rodean. Vive tu fe de manera que inspire a otros a acercarse a Cristo.
Que en este mes de la Preciosísima Sangre, nos fortalezcamos en la gracia de Dios, viviendo plenamente nuestra fe y siendo verdaderos testigos del amor y la misericordia de Cristo.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el Evangelio. Mc 1, 15.



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Gracias Jesús por tu preciosísima Sangre derramada por mi en la cruz, te alabo y bendigo padre bueno. Amen
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