El Señor probó a sus elegidos como oro en el crisol, y los aceptó como un holocausto. En el juicio de Dios serán premiados, pues la gracia y su misericordia son para sus elegidos. Sb 3,6-7.9
Memoria de los santos Cosme y Damián
En la liturgia de hoy, celebramos la memoria de los santos mártires Cosme y Damián, quienes entregaron su vida en fidelidad a Cristo. A la luz de esta conmemoración, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre el sentido de la vida y nuestra relación con el tiempo.
Primera Lectura: Eclesiastés 1, 2-11
El Libro del Eclesiastés, también conocido como Qohelet, presenta una reflexión profunda sobre el sentido de la vida humana. En el pasaje que leemos hoy, el autor pone de manifiesto la fugacidad de la existencia, afirmando que "todo es vanidad". Qohelet observa el ciclo repetitivo de la naturaleza y la vida humana, destacando que nada parece nuevo bajo el sol. Todo lo que el hombre busca acumular o lograr en este mundo se disuelve en el tiempo.
Este pasaje invita a una contemplación sobre lo efímero de nuestras obras y posesiones. Sin embargo, la enseñanza católica, a través del Magisterio de la Iglesia, nos orienta a comprender que la vida tiene un propósito más allá de lo terrenal. Aunque las cosas materiales y los logros humanos sean transitorios, nuestro destino final está en Dios. Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, la verdadera plenitud del ser humano se encuentra en la comunión con Dios, que es eterno (CIC 1024).
Salmo 89: Tú, eres, Señor, nuestro refugio
Este salmo nos recuerda que solo en Dios encontramos refugio verdadero y duradero. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha proclamado que la confianza en Dios es la respuesta a la fragilidad de la vida humana. Mientras el hombre es como la hierba que crece y se marchita, el Señor permanece para siempre y es nuestro refugio. Este salmo nos invita a reconocer que nuestra existencia cobra sentido cuando confiamos en el Señor, quien es nuestro refugio de generación en generación.
Evangelio según San Lucas 9, 7-9
En el Evangelio de hoy, Herodes se muestra desconcertado y preocupado por las noticias sobre Jesús. Se pregunta si Jesús es Juan el Bautista que ha resucitado, Elías, o algún profeta antiguo. La inquietud de Herodes refleja el impacto de la figura de Jesús en su tiempo y la incertidumbre que generaba en quienes no comprendían plenamente su misión. A través de este pasaje, la Iglesia nos invita a preguntarnos: ¿Quién es Jesús para nosotros hoy? Esta pregunta central debe guiar nuestra vida cristiana, ya que la fe en Cristo transforma nuestra visión del mundo y de nuestra misión en él.
La Iglesia nos enseña que la vida de los santos, como Cosme y Damián, y la Palabra de Dios, son guías para nuestro caminar hacia la eternidad. Los mártires vivieron y murieron por su fe, reconociendo que la vida terrenal es solo un medio para alcanzar la vida eterna en Cristo. El Magisterio de la Iglesia, en sintonía con la Escritura, nos insta a poner nuestra confianza en Dios y no en las cosas pasajeras del mundo (CIC 1723).
El hombre es como la brisa que pasa, pero Dios es nuestro refugio eterno. Si construimos nuestra vida sobre la Palabra de Dios, encontraremos el verdadero sentido y propósito.
Que el reconocimiento de la fragilidad de nuestra vida despierte en nuestro corazón un profundo deseo de buscar a Dios como nuestro único refugio y esperanza.
Hoy, a la luz de estas lecturas, hagamos una pausa para reflexionar sobre dónde estamos colocando nuestra confianza. Evaluemos nuestras prioridades y preguntémonos: ¿Estamos buscando lo eterno o lo pasajero? Tomemos un momento para rezar el Salmo 89, pidiendo a Dios que sea nuestro refugio en todas las etapas de nuestra vida.
En este día de la memoria de los santos Cosme y Damián, sigamos su ejemplo de entrega total a Cristo, confiando en que nuestro verdadero tesoro está en el cielo, no en las cosas pasajeras de este mundo.
Este artículo puede ser publicado en la página web de la parroquia como una reflexión para invitar a los fieles a profundizar en las lecturas de la liturgia del día y fortalecer su vida espiritual a la luz del Magisterio de la Iglesia.
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.

Siempre debemos seguir a Dios y fortalecer nuestra vida espiritual enriquecernos cada día veremos cambios cada día la oración es importante y fructífera.
Siempre debemos seguir a Dios y fortalecer nuestra vida espiritual enriquecernos cada día veremos cambios cada día la oración es importante y fructífera.
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