Dijo Jesús a María Magdalena: Ve a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y su Padre; a mi Dios y su Dios. Jn 20,17
Santa María Magdalena: La Discípula Fiel de Cristo
En la Fiesta de Santa María Magdalena, celebramos a una de las figuras más inspiradoras del Nuevo Testamento. Su devoción, amor y fidelidad a Jesucristo son ejemplares, especialmente reflejados en las lecturas del Cantar de los Cantares 3, 1-4a y del Evangelio según San Juan 20, 1-2.11-18. En estas lecturas, encontramos profundas enseñanzas que resuenan con el testimonio de vida de María Magdalena.
Cantar de los Cantares 3, 1-4a
En el Cantar de los Cantares, vemos a la amada buscando incansablemente a su amado. La búsqueda nocturna simboliza un deseo profundo y un amor apasionado que no se da por vencido. Esta lectura nos enseña sobre la búsqueda espiritual y el anhelo de unión con Dios.
"Por las noches, en mi lecho, buscaba el amor de mi alma; lo buscaba, y no lo encontraba." (Cantar de los Cantares 3, 1)
Este pasaje refleja la perseverancia en la búsqueda de Dios, una búsqueda que no se rinde ante la oscuridad o la dificultad. La amada, finalmente, encuentra a su amado y no lo suelta, lo cual simboliza la recompensa de la búsqueda espiritual: la unión con Dios.
Evangelio según San Juan 20, 1-2.11-18
En el Evangelio de Juan, encontramos a María Magdalena en la mañana de la resurrección. Ella es la primera en encontrar la tumba vacía y la primera en ver al Cristo resucitado. Su encuentro con Jesús resucitado es un testimonio de su fe y amor inquebrantables.
"Jesús le dijo: ‘¡María!’ Ella, volviéndose, le dijo en hebreo: ‘¡Rabboni!’, que significa ‘Maestro’." (Juan 20, 16)
María Magdalena, al reconocer a Jesús resucitado, se convierte en la primera testigo de la resurrección y la primera en anunciar la buena nueva a los discípulos. Este encuentro destaca la importancia del testimonio femenino en la Iglesia y la confianza de Jesús en María Magdalena como portadora de su mensaje.
La Iglesia Católica reconoce a Santa María Magdalena como la "Apostola Apostolorum" (Apóstol de los Apóstoles) debido a su papel crucial en anunciar la resurrección de Cristo. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) destaca la importancia de su testimonio en el plan divino de salvación:
"A las mujeres que permanecieron fieles junto a la cruz, y a María Magdalena que fue la primera en ver y reconocer al Cristo resucitado, Cristo confía la misión de anunciar la resurrección a sus apóstoles." (CIC 641)
La figura de María Magdalena nos enseña sobre la profundidad del amor y la devoción a Cristo. Su perseverancia en la búsqueda de Jesús y su valentía al proclamar su resurrección nos sirven de ejemplo en nuestra vida cristiana.
"El amor a Cristo es una búsqueda constante que se recompensa con la plenitud de la resurrección."
Sentimos una profunda gratitud por el testimonio de fe y amor incondicional de Santa María Magdalena, quien nos muestra el camino hacia una relación más íntima con Jesús.
¿Cómo podemos imitar a Santa María Magdalena en nuestra vida diaria? Podemos comenzar con una búsqueda constante y perseverante de Cristo en nuestras vidas. Esto implica momentos de oración, meditación en la Palabra de Dios y participación en la vida sacramental de la Iglesia. Al encontrar a Cristo en la Eucaristía y en la oración, podemos llevar su mensaje de amor y resurrección a los demás, siguiendo el ejemplo de María Magdalena.
Dedica un tiempo diario a la oración personal y la lectura de la Biblia, buscando a Cristo con todo tu corazón. Comparte tu experiencia de fe con otros, anunciando con alegría la buena nueva de la resurrección, tal como lo hizo Santa María Magdalena.
En esta fiesta, que Santa María Magdalena interceda por nosotros para que, como ella, podamos ser testigos fieles del amor y la resurrección de Cristo.
¿Qué has visto de camino, María, en la mañana? A mi Señor glorioso, la tumba abandonada.


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