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MAY
2026

San Matías, apóstol: elegido por Dios para continuar la misión de la esperanza



San Matías, apóstol: elegido por Dios para continuar la misión de la esperanza

Jueves 14 de mayo de 2026
Fiesta de San Matías, Apóstol

La Iglesia celebra hoy con alegría la fiesta de San Matías, el apóstol elegido para ocupar el lugar dejado por Judas Iscariote dentro del grupo de los Doce. Su elección, narrada en el libro de los Hechos de los Apóstoles, nos recuerda una verdad profundamente consoladora: Dios nunca abandona a su Iglesia. Incluso en medio de las heridas, las ausencias y las traiciones humanas, el Señor continúa llamando, levantando servidores y conduciendo la historia de salvación.

La liturgia de este día nos invita a contemplar una Iglesia unida en oración, guiada por el Espíritu Santo y sostenida por la fidelidad de Cristo resucitado. San Matías aparece discretamente en la Sagrada Escritura, pero su vida revela algo inmenso: Dios también elige a quienes han permanecido fieles en silencio, perseverando junto a Jesús aun cuando nadie los veía.

En un mundo marcado por la búsqueda de protagonismo, reconocimiento inmediato y éxito humano, San Matías nos enseña el valor de la fidelidad humilde, de la perseverancia silenciosa y de la confianza en el tiempo de Dios.

“Tú, Señor, que conoces el corazón de todos”

La primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 1, 15-17.20-26), nos sitúa en los primeros días de la Iglesia naciente. Los discípulos permanecen reunidos en oración después de la Ascensión del Señor. Pedro toma la palabra y propone elegir a uno que complete nuevamente el número de los Doce.

No se trata simplemente de llenar un puesto vacío. El número doce posee un profundo significado bíblico: representa al nuevo Pueblo de Dios, la nueva Israel fundada por Cristo. La Iglesia no puede caminar fragmentada; necesita permanecer unida y organizada alrededor de la misión recibida del Señor.

Los discípulos presentan dos candidatos: José Barsabás y Matías. Ambos habían acompañado a Jesús desde el comienzo. Ambos habían sido fieles. Finalmente oran diciendo:

“Señor, tú conoces el corazón de todos”.

Aquí encontramos una enseñanza extraordinaria para nuestro tiempo. La Iglesia primitiva no actúa movida por intereses políticos, simpatías personales o cálculos humanos. Ora. Discierne. Confía. Deja que Dios manifieste su voluntad.

Los Padres de la Iglesia vieron en este episodio una imagen hermosa del discernimiento espiritual. San Juan Crisóstomo enseñaba que los apóstoles no buscaban popularidad ni ambición humana, sino obedecer humildemente el designio de Dios.

También hoy la Iglesia necesita hombres y mujeres capaces de escuchar al Espíritu Santo antes de actuar. Familias que oren antes de decidir. Jóvenes que disciernan su vocación. Pastores que gobiernen con espíritu de servicio y no de poder.

Un Dios que sigue llamando

La figura de San Matías nos habla también de las segundas oportunidades y de la fidelidad escondida. Durante años acompañó a Jesús sin ocupar el primer plano. Caminó, escuchó, aprendió y permaneció fiel.

Y llegó el día en que Dios lo llamó públicamente.

Cuántas personas hoy viven silenciosamente su fe: madres que oran por sus hijos, abuelos que sostienen espiritualmente a sus familias, catequistas sencillos, ministros, servidores anónimos, religiosos y sacerdotes que perseveran cada día. Tal vez el mundo no los vea, pero Dios sí los ve.

La elección de Matías nos recuerda que nadie es olvidado por Dios.

En tiempos donde muchos se sienten descartados, invisibles o poco valorados, esta fiesta proclama una esperanza luminosa: el Señor conoce el corazón y llama en el momento oportuno.

“Permanezcan en mi amor”

El Evangelio de hoy (Jn 15, 9-17) nos conduce al corazón mismo de la vida cristiana: el amor.

Jesús dice:

“Permanezcan en mi amor”.

No dice simplemente “conozcan mi amor” o “hablen de mi amor”. Dice: permanezcan. Es decir, vivan unidos a Él, habiten en su presencia, construyan la vida desde la comunión con Dios.

La vocación apostólica de San Matías nace precisamente de esta permanencia en Cristo. Antes de ser enviado, fue discípulo. Antes de anunciar, aprendió a escuchar. Antes de predicar, permaneció junto al Maestro.

El gran peligro del mundo actual es vivir desconectados interiormente: llenos de actividades, pero vacíos espiritualmente; hiperconectados digitalmente, pero alejados del corazón de Dios.

Cristo nos recuerda hoy que sólo quien permanece en su amor puede dar fruto verdadero.

El fruto del cristiano no es el éxito superficial. El fruto verdadero es la santidad, la paz interior, la misericordia, la fidelidad, la capacidad de amar incluso en medio de las pruebas.

“No son ustedes los que me eligieron”

Jesús afirma, además:

“No son ustedes los que me eligieron; soy yo quien los eligió”.

Estas palabras iluminan profundamente la fiesta de San Matías. Él no se autopromovió. No buscó reconocimiento. Fue elegido.

Toda vocación nace de una iniciativa divina. Dios llama primero. Así ocurre con el sacerdocio, la vida matrimonial, la vida religiosa, la misión laical y toda forma de servicio auténtico dentro de la Iglesia.

Esta verdad debe llenarnos de esperanza. La Iglesia no depende únicamente de estrategias humanas; depende ante todo de la gracia de Dios que continúa llamando y enviando discípulos para cada tiempo de la historia.

También hoy Cristo sigue llamando jóvenes generosos al sacerdocio y a la vida consagrada. Sigue llamando matrimonios santos. Sigue despertando evangelizadores para el mundo digital, servidores de los pobres, defensores de la dignidad humana y testigos de esperanza.

San Matías y la Iglesia del futuro

La fiesta de San Matías tiene un mensaje muy actual para la Iglesia de nuestro tiempo.

Vivimos momentos complejos: secularización, crisis familiares, violencia, incertidumbre económica, relativismo moral y cansancio espiritual. Sin embargo, el Señor continúa edificando su Iglesia.

Así como en la primera comunidad apostólica hubo una herida dolorosa causada por la traición de Judas, también hoy existen heridas humanas dentro y fuera de la Iglesia. Pero Cristo no abandona a su pueblo. Él sigue levantando apóstoles, discípulos y testigos.

La elección de Matías demuestra que la última palabra nunca la tiene el pecado, sino la gracia de Dios.

Por eso esta fiesta no es una celebración del pasado. Es una proclamación de esperanza para el presente y para el futuro.

Tres mensajes de hoy

1. Dios conoce el corazón y nunca olvida a quienes permanecen fieles

Aunque el mundo no reconozca el esfuerzo silencioso, el Señor sí lo ve y recompensa la fidelidad humilde.

2. La Iglesia crece cuando aprende a discernir en oración

Los apóstoles oraron antes de decidir. También nosotros debemos escuchar más al Espíritu Santo antes de actuar.

3. Permanecer en el amor de Cristo es la fuente de toda misión auténtica

No hay evangelización verdadera sin vida interior, oración, Eucaristía y comunión con Jesús.

Propósito para hoy

Dedicar unos minutos a orar en silencio delante de Jesús, pidiéndole la gracia de permanecer fieles a nuestra vocación cristiana y de escuchar con docilidad la voluntad de Dios para nuestra vida.

Que San Matías, apóstol fiel y testigo silencioso de Cristo resucitado, interceda por la Iglesia, por las vocaciones sacerdotales y religiosas, por nuestras familias y por todos aquellos que sirven al Señor con humildad y perseverancia.

Porque Dios sigue llamando. Y donde Dios llama, siempre nace una nueva esperanza.


Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial.

 


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