18
OCT
2025

San Lucas: el Evangelista del Corazón Misionero



San Lucas: el Evangelista del Corazón Misionero
Parroquia de Santa Ana – Panamá
Sábado 18 de octubre de 2025 – San Lucas Evangelista
Semana XXVIII del Tiempo Ordinario | Mes del Santo Rosario y de las Misiones

Hoy la Iglesia celebra con alegría a San Lucas, el querido médico y evangelista, compañero de San Pablo y testigo fervoroso del Evangelio de la misericordia. Su fiesta se inserta providencialmente en el Mes del Rosario y de las Misiones, recordándonos que el Evangelio se transmite no sólo con palabras, sino con gestos concretos de amor y servicio.

La Palabra que sana y acompaña

En la segunda carta a Timoteo (4, 9-17), San Pablo escribe con ternura y nostalgia desde la prisión: “Sólo Lucas está conmigo”. Son palabras que revelan la fidelidad del discípulo en los momentos difíciles. Lucas no huyó cuando el apóstol fue abandonado por muchos, sino que permaneció a su lado, acompañándolo hasta el final. En ese gesto silencioso brilla la esencia del Evangelio: la amistad que permanece, la caridad que consuela, la fe que sostiene.

Pablo, anciano y prisionero, siente la soledad de quien ha entregado todo. Pero en medio de ese sufrimiento, reconoce con gratitud la presencia fiel de Lucas. Es una escena profundamente humana y cristiana: Dios nunca nos deja solos; siempre suscita a alguien que, como Lucas, se convierte en signo de su ternura.

El Papa Francisco ha dicho que “el acompañamiento es una de las formas más bellas de vivir la caridad”. Lucas nos enseña que acompañar es evangelizar.

El envío misionero: “De dos en dos”

El Evangelio de San Lucas (10, 1-9) nos presenta a Jesús enviando a setenta y dos discípulos por los pueblos, “de dos en dos, delante de Él”. No los manda solos, porque la misión no es obra individual, sino comunión en el Espíritu. El envío expresa la urgencia del Reino y la confianza que el Señor deposita en sus discípulos.

La mies es mucha y los obreros pocos”, dice Jesús. Este llamado resuena hoy con fuerza en el corazón de la Iglesia: necesitamos cristianos misioneros, no espectadores; hombres y mujeres que lleven la paz donde hay división, la esperanza donde hay tristeza, la fe donde reina la indiferencia.

San Lucas recoge esta enseñanza con particular ternura, porque él mismo fue misionero de la palabra escrita. Su Evangelio y los Hechos de los Apóstoles son una gran catequesis sobre la acción del Espíritu Santo que guía la Iglesia naciente. En sus páginas, la misericordia de Dios se hace carne en las parábolas del hijo pródigo, del buen samaritano y del rico insensato. Por eso se le llama “el evangelista de la misericordia”.

El médico del alma

Según la tradición, Lucas era médico. Y como médico, supo mirar al ser humano con compasión, curar las heridas y anunciar la salud plena que sólo viene de Cristo. En sus escritos se percibe la sensibilidad de quien observa la vida, las lágrimas, la pobreza y la fe de los pequeños.

Su Evangelio es el más humano y universal: presenta a Jesús como Salvador de todos los pueblos, especialmente de los marginados y pecadores. Nos enseña que evangelizar no es condenar, sino sanar; no es imponer, sino proponer el amor que transforma.

San Ambrosio decía: “Lucas pintó con palabras lo que otros pintaron con pinceles.” En efecto, fue el primer “iconógrafo” del rostro de Cristo y de su Madre. La tradición oriental le atribuye el primer retrato de la Virgen María, la “Theotokos”, Madre de Dios.

Un corazón misionero para nuestro tiempo

Celebrar a San Lucas en el Mes de las Misiones y del Rosario es redescubrir nuestro propio llamado bautismal. Todos estamos enviados a anunciar el Evangelio con la vida, en la familia, en el trabajo, en la comunidad. No necesitamos grandes discursos, sino corazones encendidos por el amor de Dios.

El Papa Francisco nos recuerda que “la Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”. Así como María llevó a Jesús en su seno y lo ofreció al mundo, también nosotros estamos llamados a ser portadores de Cristo, especialmente hacia los más pobres, los enfermos y los olvidados.

Recemos el Rosario cada día de este mes misionero, meditando los misterios de Cristo junto a la Virgen María, y ofrezcamos nuestra oración por todos los misioneros que anuncian el Evangelio hasta los confines de la tierra.

El Evangelio de Lucas nos invita a ver el mundo con los ojos de la misericordia, porque la misión comienza en un corazón que sabe reconocer el dolor y responder con ternura. Pidamos hoy al Señor un corazón compasivo como el de Jesús y dejemos que el Espíritu Santo cure nuestras heridas, para que también nosotros seamos instrumentos de consuelo. Ofrezcamos una visita o un mensaje de aliento a un enfermo, anciano o persona sola, siendo hoy un “Lucas” para alguien: presencia fiel, palabra que levanta y compañía que sana.

Oración final

Señor Jesús,
que enviaste a tus discípulos a anunciar el Reino de Dios,
haznos misioneros alegres y fieles como San Lucas.
Danos un corazón que escuche, una fe que acompañe
y una esperanza que nunca se canse de servir.
Por intercesión de la Virgen María, Reina del Santo Rosario,
bendice a todos los evangelizadores de hoy
y fortalece a quienes anuncian tu Palabra con amor.
Amén.


“Ser misionero es sanar con la ternura de Cristo, como San Lucas, el médico del alma y el evangelista de la misericordia.”


Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.


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