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MAY
2026

Permanecer en la verdad que salva: ver al Padre en Cristo y anunciarlo con valentía

Permanecer en la verdad que salva: ver al Padre en Cristo y anunciarlo con valentía


Permanecer en la verdad que salva: ver al Padre en Cristo y anunciarlo con valentía

Sábado 2 de mayo de 2026
Memoria de San Atanasio

La liturgia de hoy nos sitúa en un momento decisivo de la vida cristiana: creer verdaderamente en Jesucristo, reconocer en Él el rostro del Padre y asumir con valentía la misión de anunciarlo, incluso en medio de la oposición. La Palabra de Dios no solo ilumina el entendimiento, sino que impulsa a una fe firme, madura y comprometida con la verdad.

 

En el libro de los Hechos de los Apóstoles (cf. Hch 13, 44-52), contemplamos a Pablo y Bernabé anunciando el Evangelio con ardor. Muchos acogen la Palabra con alegría, pero otros la rechazan con dureza. Este contraste revela una verdad permanente: el Evangelio siempre provoca una decisión. No se puede permanecer indiferente ante Cristo. La respuesta del apóstol es clara: ante el rechazo, no se detiene, sino que sigue adelante. La misión continúa, porque la salvación está destinada a todos.

El Salmo 97 nos invita a elevar un canto nuevo: “Cantemos las maravillas del Señor. Aleluya”. Este canto no es solo música, es una actitud del corazón que reconoce la acción de Dios en la historia. Aun en medio de dificultades, el creyente sabe que Dios sigue actuando, abriendo caminos donde parecía no haberlos.

En el Evangelio según san Juan (cf. Jn 14, 7-14), Jesús revela una de las verdades más profundas de nuestra fe: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Cristo no es solo un enviado; es la manifestación perfecta de Dios. Conocer a Jesús es conocer el corazón del Padre. Esta afirmación transforma la vida: ya no caminamos a tientas, sino con la certeza de que Dios tiene rostro, voz y cercanía en Cristo.

Además, el Señor promete algo extraordinario: “El que cree en mí hará las obras que yo hago, y aún mayores”. Esto no es una exageración, sino una invitación a vivir una fe activa, capaz de transformar el mundo desde la gracia.

 

La Iglesia, fiel a esta revelación, ha defendido con firmeza la verdad sobre Jesucristo. San Atanasio, cuya memoria celebramos hoy, fue un incansable defensor de la divinidad de Cristo frente a las herejías de su tiempo. En medio de persecuciones, destierros y contradicciones, sostuvo con valentía que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.

Su vida nos recuerda que la verdad no se negocia. Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (cf. CIC 464-469), en Cristo habita la plenitud de la divinidad, y solo en Él encontramos la salvación. La fidelidad doctrinal no es rigidez, sino amor a la verdad que libera.

Los Padres de la Iglesia comprendieron que ver a Cristo es contemplar el misterio del Padre. Esta visión no es intelectual solamente, sino existencial: se trata de vivir en comunión con Dios, dejando que su gracia transforme nuestras decisiones, relaciones y proyectos.

 

Hoy más que nunca, el mundo necesita cristianos convencidos, no superficiales. Hay muchas voces que intentan diluir la verdad, relativizar la fe o reducir a Cristo a un simple referente moral. Sin embargo, el Evangelio es claro: Jesús es el camino, la verdad y la vida.

La experiencia de los Hechos de los Apóstoles se repite en nuestros días. Habrá quienes rechacen el mensaje, pero también muchos que esperan, a veces sin saberlo, una palabra de esperanza. La misión no depende del éxito visible, sino de la fidelidad.

El cristiano no puede esconder su fe. Está llamado a anunciar con caridad, pero también con claridad. No se trata de imponer, sino de proponer con convicción, sabiendo que la verdad tiene una fuerza propia cuando se vive con coherencia.

Tres mensajes de hoy

  1. Ver a Cristo es conocer al Padre: No buscamos a un Dios lejano; en Jesús encontramos su rostro cercano, misericordioso y fiel.
  2. La misión no se detiene ante el rechazo: Como los apóstoles, estamos llamados a perseverar, confiando en que Dios actúa más allá de nuestras limitaciones.
  3. La verdad se defiende con valentía: El testimonio de San Atanasio nos invita a vivir una fe firme, sin concesiones al error.

Propósito para hoy

Dedicar un momento de oración profunda ante el Señor, pidiéndole la gracia de conocerlo más íntimamente, y dar un testimonio concreto de fe en un ambiente donde normalmente se guarda silencio.

En este tiempo pascual, el Señor nos invita a caminar con esperanza. No estamos solos. Cristo vive, y en Él vemos al Padre. Desde esa certeza, podemos avanzar con confianza, anunciar con valentía y construir un futuro iluminado por la verdad que no pasa.

Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez.

Vicario parroquial. 


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