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ENE
2026

Permanecer en la Verdad para Caminar con Esperanza Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, testigos fieles de la luz de Cristo



Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno

Obispos y Doctores de la Iglesia – Viernes 2 de enero de 2026


Permanecer en la Verdad para Caminar con Esperanza

Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, testigos fieles de la luz de Cristo

En los primeros días del año civil, cuando la Iglesia aún vive la octava de Navidad, la liturgia nos ofrece una gracia singular: contemplar el misterio de Cristo a la luz del testimonio luminoso de Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, dos gigantes de la fe que supieron unir profundidad teológica, vida santa y servicio pastoral concreto. No celebramos solo figuras del pasado; acogemos una palabra viva para el presente y para el futuro.

1. La verdad que permanece: “Permanezcan en lo que han oído”

La primera carta de san Juan (2, 22-28) es clara y sobria. Advierte contra el engaño y afirma con serenidad que la verdad no es una construcción humana, sino una Persona: Jesucristo, el Hijo del Padre. El apóstol no propone una fe frágil ni cambiante, sino una fe enraizada, capaz de discernir y de permanecer. Permanecer en Cristo no es inmovilismo; es fidelidad creativa, es avanzar sin perder el centro.

Basilio y Gregorio vivieron esta permanencia en tiempos de confusión doctrinal. Frente al arrianismo y otras corrientes que diluían la fe, defendieron con inteligencia y caridad la verdad sobre Cristo y la Trinidad. Su enseñanza nos recuerda que la esperanza cristiana no nace de acomodarse al error, sino de habitar la verdad con humildad.

2. “Cantemos la grandeza del Señor”: la alabanza como horizonte

El Salmo 97 invita a cantar la grandeza del Señor porque Él ha manifestado su victoria. No se trata de un optimismo ingenuo, sino de la certeza de que Dios actúa en la historia. La alabanza es un acto profundamente realista: reconoce que el bien tiene la última palabra.

Basilio Magno, gran organizador de la vida monástica y pastor cercano a los pobres, entendió que la liturgia no es evasión, sino escuela de humanidad. Gregorio Nacianceno, el “teólogo” por excelencia entre los Padres, mostró que la belleza de la fe conduce a la adoración. Ambos enseñan que una Iglesia que alaba es una Iglesia que espera.

3. “Yo no soy el Mesías”: la humildad que abre camino

En el Evangelio según san Juan (1, 19-28), Juan el Bautista se define con claridad: no es la luz, sino testigo de la luz. Su misión es preparar el camino, señalar a Otro. Esta humildad es profundamente liberadora. Cuando el hombre deja de ponerse en el centro, Dios puede actuar.

Aquí la enseñanza pastoral es directa. Basilio y Gregorio, aun siendo intelectualmente brillantes, nunca se predicaron a sí mismos. Su autoridad brotó de la coherencia entre fe y vida. En un mundo tentado por el protagonismo y la autosuficiencia, ellos nos recuerdan que el futuro se construye sirviendo, no imponiéndose.

4. Doctores de la Iglesia: fe pensada, fe vivida

La Iglesia los llama Doctores porque supieron pensar la fe sin traicionarla y vivirla sin reducirla. Defendieron la divinidad del Espíritu Santo, profundizaron en el misterio trinitario y ofrecieron criterios sólidos para la vida cristiana. Pero su teología no fue de escritorio: fue oración, fue pastoral, fue caridad concreta.

En este inicio de año, su testimonio invita a unir verdad y misericordia, doctrina y vida, tradición y esperanza. No hay futuro cristiano sin raíces, ni raíces vivas sin apertura al Espíritu.

Comenzar el año con estos textos y estos santos es una gracia providencial. San Juan nos exhorta a permanecer en Cristo; el salmo nos enseña a alabar; el Evangelio nos llama a la humildad; Basilio y Gregorio nos muestran que la fidelidad da fruto incluso en tiempos difíciles.

La esperanza cristiana no es esperar que todo sea fácil, sino confiar en que Dios es fiel. Quien permanece en la verdad no camina solo. Quien alaba no se encierra en el miedo. Quien sirve prepara caminos nuevos.

Que este día nos encuentre firmes en la fe, serenos en el corazón y abiertos al futuro que Dios ya está obrando. La Navidad continúa, la gracia sigue fluyendo y la luz de Cristo no se apaga.

Pbro. Alfredo José Uzcátegui Martínez

Vicario parroquial.


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