En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría, y lo revistió de gloria. Si 15,5
Peregrinos de Esperanza: Edifiquemos en Dios y no en el orgullo humano
Hoy, 21 de febrero de 2025, la liturgia nos ofrece un mensaje profundamente actual y esperanzador, especialmente en este Año Santo Jubilar "Peregrinos de Esperanza". A través de la lectura del libro del Génesis (11,1-9), el salmo responsorial (Salmo 32) y el Evangelio según San Marcos (8,34-9,1), la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre nuestra vida como comunidad de fe, sobre el sentido de nuestro caminar en la historia y sobre la verdadera esperanza que nos sostiene: Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida.
La Torre de Babel: El peligro del orgullo y la autosuficiencia
La primera lectura nos relata la construcción de la Torre de Babel, un episodio emblemático del Antiguo Testamento que denuncia el orgullo humano cuando este busca la gloria propia sin Dios. "Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cumbre llegue hasta el cielo" (Gn 11,4), dicen los constructores, movidos por el deseo de hacerse un nombre poderoso, sin reconocer la soberanía de Dios. La consecuencia es la confusión de las lenguas y la división.
Este pasaje es una advertencia contra toda sociedad que pretende construir un futuro sin Dios. Hoy vemos cómo la humanidad sigue intentando edificar "torres de Babel" modernas: una civilización sin valores trascendentes, un mundo donde el individualismo, el relativismo y el egoísmo reemplazan el bien común y la fe. Pero la esperanza no se pierde, porque Dios siempre abre caminos de reconciliación.
El pueblo elegido: la verdadera seguridad está en Dios
El Salmo 32 nos recuerda que dichoso es el pueblo escogido por Dios. Frente a la autosuficiencia humana, el salmista proclama que "el Señor deshace los planes de las naciones y frustra los proyectos de los pueblos" (Sal 32,10), pero su amor permanece para aquellos que confían en él.
En este Año Jubilar, somos llamados a redescubrir la confianza absoluta en la providencia divina. No son nuestras fuerzas humanas las que sostienen la historia, sino la gracia de Dios. Como peregrinos de esperanza, aprendemos a mirar hacia adelante con la certeza de que el Señor conduce nuestra vida según su amor y misericordia.
"El que quiera venir conmigo...": La verdadera construcción es el discipulado
En el Evangelio, Jesús nos muestra el camino para edificar nuestra vida sobre bases sólidas: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga" (Mc 8,34). Frente a la mentalidad del mundo, que busca el éxito y la gloria efímera, Cristo nos propone un camino paradójico:
Jesús nos invita a perder la vida por él y por el Evangelio, pues solo así la ganaremos. En este Año Santo Jubilar, seamos peregrinos que avanzan con valentía, aceptando la cruz con amor y ofreciendo nuestra vida como don.
San Pedro Damián: un testimonio de fidelidad y reforma
Hoy también recordamos a San Pedro Damián (1007-1072), un gran reformador de la Iglesia y testimonio de entrega radical a Cristo. Como monje, obispo y cardenal, trabajó incansablemente por la purificación de la Iglesia, luchando contra la corrupción y promoviendo la vida de oración y penitencia. Su vida nos recuerda que cada generación está llamada a edificar la Iglesia sobre la roca de Cristo, evitando las "torres de Babel" de la autosuficiencia y buscando siempre la voluntad de Dios.
Acciones concretas para este Año Santo Jubilar
El futuro está en manos de Dios
Queridos hermanos, este Año Santo Jubilar nos desafía a no construir "torres de Babel", sino a edificar nuestras vidas sobre la roca firme de Cristo. Seamos peregrinos de esperanza, conscientes de que nuestro destino final es el cielo. Como San Pedro Damián, vivamos con radicalidad nuestra fe y construyamos juntos una Iglesia fiel a su Señor. Confiemos en la promesa de Cristo: "Algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto el Reino de Dios llegar con poder" (Mc 9,1).
Dios nos llama a ser testigos de esperanza en un mundo que necesita luz. ¡Caminemos con fe y edificamos el futuro en él!
¡Que la Virgen María, Estrella de la Evangelización, nos guíe en este peregrinar hacia la patria celestial!
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre. Jn 15,15
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