22
AGO
2024

María, Reina del Cielo: Madre y Guía hacia la Plenitud en Cristo

María, Reina del Cielo: Madre y Guía hacia la Plenitud en Cristo


De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de brocado. Sal 44,10.


Memoria de la Santísima Virgen María, Reina


La Iglesia Católica celebra con devoción la Memoria Obligatoria de la Santísima Virgen María, Reina, recordando su singular participación en la obra redentora de Cristo y su exaltación como Reina del cielo y de la tierra. Esta fiesta, instituida por el Papa Pío XII en 1954, nos invita a contemplar a María en su gloriosa realeza, reconociéndola como madre y protectora de la Iglesia y de todos los fieles.


Libro del Profeta Ezequiel 36, 23-28


En la lectura del profeta Ezequiel, Dios promete restaurar a su pueblo disperso, purificarlos de todas sus impurezas y darles un corazón nuevo. "Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todos vuestros ídolos os purificaré. Os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo" (Ez 36, 25-26). Esta promesa profética anticipa la redención que se cumple plenamente en Cristo y que encuentra en María, la Nueva Eva, la perfecta realización. Ella es el modelo del nuevo corazón que acoge con plenitud la gracia de Dios y responde con un "sí" incondicional a su voluntad. La pureza de María, preservada del pecado desde su concepción, la convierte en la criatura más excelsa y en la Reina que intercede por nosotros.


Evangelio según San Mateo 22, 1-14


El Evangelio según San Mateo nos presenta la parábola del banquete de bodas, en la cual el rey invita a muchos a participar en la fiesta, pero no todos responden con la disposición adecuada. Aquellos que aceptan la invitación sin revestirse del traje nupcial son expulsados. Este traje representa la justicia y la gracia necesarias para entrar en el Reino de Dios. María, como Reina del Cielo, es también la Madre que nos guía hacia la verdadera conversión y nos enseña a revestirnos de Cristo, para estar siempre dispuestos a participar en el banquete celestial.


El Magisterio de la Iglesia, a través de documentos como la Encíclica *Ad Caeli Reginam* de Pío XII, nos enseña que María es Reina no solo por su maternidad divina, sino también porque está íntimamente asociada a la obra redentora de su Hijo. Su realeza es una realeza de servicio y amor, que se manifiesta en su intercesión constante por la humanidad. La Virgen María, Reina, es modelo de fe y obediencia para toda la Iglesia, y su realeza nos recuerda que todos estamos llamados a reinar con Cristo, participando de su misión redentora en el mundo.


"María, Reina del cielo y de la tierra, nos enseña que la verdadera grandeza se encuentra en el servicio humilde y en la obediencia total a la voluntad de Dios."


Un profundo sentimiento de gratitud hacia la Virgen María, nuestra Reina, que nos guía y protege con amor maternal, intercediendo por nosotros ante su Hijo, el Rey de Reyes.


Hoy, en la Memoria de la Santísima Virgen María, Reina, recemos el Santo Rosario en familia, pidiendo su intercesión para que podamos revestirnos del traje nupcial de la gracia y estar siempre preparados para el banquete eterno. Sigamos su ejemplo de fe y servicio, ayudando a los demás y buscando siempre la voluntad de Dios en nuestras vidas.


En esta celebración, renovemos nuestra consagración a María, pidiéndole que reine en nuestros corazones y nos conduzca siempre hacia su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.


Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón". Sal 94,8


MARÍA REINA DE CIELO Y TIERRA

Para entender este título, es importante saber que la Reina siempre es la MADRE DEL REY, ya que, humanamente hablando, el Rey puede llegar a tener más de una esposa. Así ha sido a lo largo de la historia (1Reyes2,19). Por lo tanto, todo aquel que reconozca a Jesucristo como Rey, deberá reconocer a María como Reina.

La Santísima Virgen María fue creada, por Dios, con el propósito de ser la Madre, no solo de nuestro Salvador, sino también la Nueva Eva, la nueva Madre de todos los creyentes, los que guardan el testimonio de Jesucristo (Ap.12,17); pues Jesucristo mismo, nos la entregó al pie de la cruz (Jn.19,26-27).

María fue creada sin mancha de pecado, es decir, "llena de Gracia", tal como se le comunicó en el mensaje del angel Gabriel. 

Lucas, en su Evangelio, usó un vocablo inusual para expresar el adjetivo con el que, el angel Gabriel, se dirigió a la Virgen: "KEJARITOMENE" que no solo significa llena de Gracia en el momento presente, sino que fue creada, permanentemente de esa manera, por voluntad de Dios. Es por ello, que María no murió (como consecuencia del pecado) sino que fue llevada al Santuario de la Gloria en cuerpo y alma (Ap.12,14).

María es la Mujer, a la que Dios se refirió, cuando le advirtió a Satanás que viviría en una batalla perpetua (Gen.3,15 / Ap.12,13). Ésta es otra razón por la que es coronada como Reina de Cielo y Tierra (Ap.12,1).



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