Los magoi: buscadores de la verdad, peregrinos de la esperanza
En el corazón de la solemnidad de la Epifanía del Señor se encuentra una figura tan conocida como malinterpretada: los magoi. Con frecuencia reducidos a un relato pintoresco o a una tradición infantil, los magoi son, en realidad, personajes teológicamente densos, cargados de significado bíblico, histórico y espiritual. Comprender quiénes son nos ayuda a entender mejor cómo Dios se revela y a quiénes se deja encontrar.
1. ¿Qué significa “magoi” en el Evangelio?
El Evangelio según san Mateo (2,1-12) utiliza el término griego magoi, que no significa “reyes” en sentido político ni “magos” en clave esotérica. Designa a sabios, hombres dedicados al estudio del cosmos, de la naturaleza y del orden del mundo, especialmente en las regiones de Persia y Babilonia. Eran observadores del cielo, estudiosos del movimiento de los astros, convencidos de que el universo no es caótico, sino que posee una racionalidad profunda.
La tradición cristiana posterior los llamará “reyes” a la luz de textos como el Salmo 71 —“los reyes de Tarsis y de las islas traerán tributo”—, pero el Evangelio es sobrio: los presenta como buscadores, no como poderosos.
2. Los magoi según Benedicto XVI
Una
de las reflexiones más lúcidas y equilibradas sobre los magoi se
encuentra en el libro Jesús de Nazaret. La infancia de Jesús. Allí,
Benedicto XVI ofrece una clave decisiva:
los magoi representan la razón humana en camino hacia Dios.
No son astrólogos supersticiosos ni practicantes de magia. Son hombres convencidos de que el mundo tiene un sentido, porque procede de una Razón creadora. Por eso, al leer el “libro del cielo”, no se quedan en la teoría: se ponen en camino. La Epifanía muestra así que la fe bíblica no desprecia la razón, sino que la lleva a su plenitud.
El Papa subraya un contraste inquietante y siempre actual:
Aquí aparece un peligro permanente para la vida creyente: saber mucho de Dios sin dejarse transformar por Él.
3. La estrella: orientación, no fatalismo
Para Benedicto XVI, la estrella no es un signo mágico ni un determinismo astral. La estrella orienta, invita, sugiere. No obliga. Los magoi conservan su libertad y deciden responder. Esto es fundamental: Dios no anula la libertad humana. La gracia llama; el hombre responde.
La estrella se convierte así en símbolo de todos los signos discretos con los que Dios sigue hablando hoy: una pregunta interior, una inquietud, una palabra escuchada a tiempo, un testimonio creíble. No deslumbran, pero orientan.
4. El camino: salir de sí mismos
Los magoi no se quedan en la comodidad de sus observatorios. Salen. Arriesgan. Abandonan seguridades. El camino forma parte esencial de su fe. En ellos se cumple una verdad siempre actual: quien busca de verdad, se pone en movimiento.
Por eso, los magoi desinstalan una fe cómoda y sin riesgos. La Epifanía no celebra a quienes lo saben todo, sino a quienes no se conforman y se atreven a caminar hacia lo desconocido confiando en la luz recibida.
5. La adoración: la razón de rodillas
El momento culminante no es el viaje, ni la estrella, ni los regalos, sino un gesto sorprendente: adoran a un Niño. Toda su ciencia, su búsqueda y su esfuerzo desembocan en la adoración.
Aquí
se revela una de las intuiciones centrales de Benedicto XVI:
la razón humana alcanza su plenitud cuando sabe arrodillarse ante la verdad.
La Epifanía proclama que la Verdad no es una idea abstracta, sino una Persona
humilde.
Los dones expresan esta confesión de fe:
6. “Regresaron por otro camino”
El Evangelio concluye con un detalle decisivo: los magoi regresan por otro camino. No se trata solo de evitar a Herodes. Es una transformación interior. Quien se encuentra verdaderamente con Cristo no puede seguir viviendo igual.
Cambiar de camino significa abandonar la lógica del miedo, del poder y del cálculo, para asumir la lógica del Evangelio: humildad, verdad, confianza en Dios.
7. ¿Qué aprendemos hoy de los magoi?
Los magoi no pertenecen al pasado. Son una figura profundamente actual. De ellos aprendemos:
8. Los magoi y la esperanza del futuro
En un mundo saturado de información pero pobre en sabiduría, los magoi nos recuerdan que Dios sigue hablándole a la razón humana. La fe cristiana no teme al pensamiento; lo purifica y lo eleva. La Epifanía proclama que la historia no está cerrada, que la luz existe y que orienta a quienes la buscan con corazón sincero.
Los magoi son, en definitiva, peregrinos de la esperanza. En ellos se anuncia que Cristo es luz para todos los pueblos y que el futuro se construye caminando hacia Él.
Pbro, Alfredo José Uzcátegui Martínez.
Vicario parroquial.
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