24
JUL
2024

Llamados y Elegidos: La Voz de Dios en Nuestra Vida y la Semilla del Reino

Llamados y Elegidos: La Voz de Dios en Nuestra Vida y la Semilla del Reino


Mi boca proclama tu alabanza con cantos y mis labios se alegran mientras canto para ti. Sal. 70, 8.23


La Llamada Profética y la Semilla del Reino: Reflexiones en la Memoria de San Chárbel Makhlüf


Lectura del libro del profeta Jeremías 1, 1.4-10

Del Santo Evangelio según san Mateo 13, 1-9


En la liturgia de hoy, celebramos la memoria de San Chárbel Makhlüf, presbítero, y reflexionamos sobre dos lecturas poderosas que nos invitan a profundizar en nuestra vocación y misión como cristianos.


Libro del profeta  Jeremías 1, 1.4-10

El llamado de Jeremías es un recordatorio impactante de que Dios nos conoce y nos elige desde antes de nuestra concepción. Jeremías, al recibir su vocación profética, se siente inadecuado y temeroso, pero Dios le asegura que lo ha consagrado y lo ha destinado para una misión específica: ser profeta para las naciones. La promesa de Dios de estar con él y de poner sus palabras en su boca es un consuelo y una fuente de fortaleza.


Datos Importantes:

1. Conocimiento y Elección Divina: Dios nos conoce profundamente y tiene un plan para cada uno de nosotros desde antes de nuestro nacimiento (Jeremías 1, 5).

2. La Vocación y la Misión: Cada cristiano tiene una vocación particular y una misión que cumplir en el plan de Dios.

3. Presencia y Fortalecimiento Divino: Dios no solo nos llama, sino que también nos equipa y nos acompaña en nuestra misión, asegurándonos su presencia y apoyo.



Evangelio según San Mateo 13, 1-9

En el Evangelio de Mateo, Jesús presenta la parábola del sembrador, una de sus enseñanzas más conocidas. La semilla es la Palabra de Dios, y los diferentes tipos de terreno representan las diversas formas en que las personas reciben y responden a esa Palabra. Jesús nos invita a ser "buena tierra" donde la semilla pueda echar raíces profundas y dar fruto abundante.


Datos Importantes:


1. La Semilla es la Palabra de Dios: La Palabra de Dios es poderosa y tiene el potencial de transformar nuestras vidas.

2. Diversidad en la Recepción: Las personas responden de manera diferente a la Palabra de Dios, y estas respuestas determinan el fruto que se produce.

3. Ser Buena Tierra: Estamos llamados a preparar nuestros corazones para recibir la Palabra con apertura y disposición, permitiendo que crezca y dé fruto en nuestras vidas.


El Magisterio de la Iglesia nos enseña que la vocación es un don divino y que todos estamos llamados a ser testigos del Evangelio en nuestras vidas diarias. Como lo indica el Concilio Vaticano II en Lumen Gentium, todos los bautizados participan en la misión profética de Cristo, siendo luz y sal en el mundo. Además, la Dei Verbum nos recuerda la importancia de la Palabra de Dios en la vida del creyente, instándonos a recibirla con fe y a dejar que transforme nuestras vidas.


Memoria de San Chárbel Makhlüf


San Chárbel Makhlüf, conocido por su vida de oración y austeridad, nos muestra un ejemplo de cómo vivir una vida completamente dedicada a Dios. Su entrega total y su profunda unión con Cristo nos inspiran a buscar una relación más íntima con Dios y a vivir nuestra vocación con fidelidad y amor.


Dios me conoce y me ama desde antes de mi nacimiento. Él me ha llamado para una misión específica en este mundo.

Gratitud por la vocación que Dios me ha dado y confianza en su presencia constante en mi vida.

Reflexiona sobre tu propia vocación y misión. Ora pidiendo la gracia de ser "buena tierra" donde la Palabra de Dios pueda echar raíces profundas y dar fruto abundante. Busca oportunidades para compartir la Palabra de Dios y ser testigo de su amor en tu comunidad.


Al celebrar la memoria de San Chárbel, pidamos su intercesión para que podamos vivir nuestra vocación con el mismo fervor y dedicación, siendo siempre tierra fértil para la semilla del Reino de Dios.


Oración Final


Oh Dios, que llamaste a San Chárbel a una vida de oración y austeridad, concédenos, por su intercesión, la gracia de responder con generosidad a nuestra propia vocación. Que podamos ser buena tierra donde tu Palabra dé fruto abundante, para la gloria de tu nombre. Amén.


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