Las “cinco vías” de Santo Tomás de Aquino: introducción general
Cómo la razón humana puede llegar a conocer a Dios
A lo largo de los siglos, muchos hombres y mujeres han buscado comprender si es posible demostrar racionalmente la existencia de Dios. Entre ellos, destaca de modo particular Santo Tomás de Aquino (1225–1274), doctor de la Iglesia, cuya sabiduría sigue iluminando la fe y el pensamiento. En su obra Suma Teológica, propuso cinco argumentos —las célebres “cinco vías”— que no sustituyen la fe, pero muestran que creer en Dios es razonable y no contrario a la inteligencia.
1. La razón abierta a lo trascendente
Para Santo Tomás, la fe y la razón son dones de Dios que se complementan. La fe revela lo que la razón por sí sola no puede alcanzar, pero la razón puede preparar el camino para la fe. Por eso, antes de hablar del Dios que se revela en Cristo, el Aquinate muestra cómo la mente humana puede descubrir la existencia de un Ser Supremo a partir del mundo creado.
“Del
efecto puede conocerse la causa”, escribe en la Suma contra los Gentiles.
Así como un cuadro revela la existencia del pintor, el universo revela la
existencia de su Autor. No se trata de una “prueba matemática”, sino de un
razonamiento filosófico que parte de los hechos observables para llegar a la
causa primera.
2. Las cinco vías: cinco caminos hacia una misma verdad
Santo Tomás no pretende demostrar quién es Dios, sino que Dios existe. Cada vía parte de una realidad del mundo visible y concluye en la necesidad de un principio último. Las resumimos brevemente:
Estas cinco vías no compiten entre sí, sino que convergen: todas apuntan a un Ser que es origen, sentido y fin de todo lo existente: Dios.
3. Una filosofía que conduce a la fe
Las
cinco vías no son fruto de una especulación aislada, sino de la observación de
la realidad. Santo Tomás mira el mundo y, en vez de quedarse en lo superficial,
se pregunta: “¿Por qué hay algo y no más bien nada?”. Esa pregunta abre la
puerta al misterio.
El creyente no teme usar la razón, porque sabe que toda verdad auténtica
viene de Dios. Como dirá siglos después Benedicto XVI, “la razón sin fe se
marchita, y la fe sin razón se vuelve fanatismo”.
La fe no destruye la inteligencia; la eleva. La razón no crea a Dios; lo
descubre.
4. La actualidad de las cinco vías
Muchos
piensan que los argumentos de Santo Tomás pertenecen al pasado, pero la
filosofía moderna y la ciencia contemporánea, aunque con otros lenguajes,
siguen asombradas por el orden, la energía y la racionalidad del cosmos. Cada
descubrimiento científico auténtico, lejos de alejar de Dios, invita a
preguntarse por la causa última de todo.
El Papa León XIV ha recordado que “la ciencia no es enemiga de la fe, sino una
puerta más para contemplar la grandeza del Creador”.
Las cinco vías siguen siendo, pues, un faro de diálogo entre fe y razón, entre
Iglesia y cultura, entre lo visible y lo eterno.
Pensar
Las cinco vías de Santo Tomás muestran que creer en Dios no es irracional. La creación entera habla de un origen, una causa y un sentido que trascienden lo visible.
Sentir
Deja que el asombro por la belleza y el orden del mundo te conduzca a la gratitud. Lo creado no es casualidad: es mensaje de amor de un Dios que te invita a conocerlo.
Actuar
Contempla la naturaleza o el cielo estrellado. Haz de esa contemplación una oración: “Señor, si el universo es tan bello, ¡cuánto más hermoso serás Tú que lo has creado!”.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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