La razón abierta a la fe
El conocimiento natural de Dios
Creer en Dios no significa apagar la razón, sino llevarla a su plenitud. Desde los orígenes de la filosofía, el ser humano ha reflexionado sobre el mundo y sobre sí mismo buscando las causas últimas de todo lo que existe. Esta búsqueda, cuando es honesta, conduce naturalmente al reconocimiento de un principio supremo, de un Creador inteligente y providente. La fe cristiana no desprecia esa búsqueda: la acoge, la purifica y la eleva. Por eso, la Iglesia enseña que el hombre puede conocer a Dios por la luz natural de su razón, a partir de la creación. No se trata de una demostración matemática, sino de una certeza razonable que prepara el corazón para la fe.
1. La inteligencia como camino hacia Dios
El ser humano es capaz de pensar, preguntarse y descubrir el orden del universo. Esa capacidad no es casual: es el reflejo de la inteligencia divina en nosotros.
“Lo
invisible de Dios, su poder eterno y su divinidad, se hacen visibles desde la
creación del mundo, cuando se perciben por sus obras” (Rm 1,20).
Cada ley de la naturaleza, cada estructura de belleza y armonía, cada chispa de
razón humana, apunta hacia una Sabiduría que sostiene el cosmos.
Negar a Dios en nombre de la razón es como cerrar los ojos y negar la luz. La
verdadera inteligencia, abierta y humilde, reconoce que la existencia misma es
un misterio que reclama una causa primera.
2. Las “vías” racionales hacia Dios
Santo
Tomás de Aquino formuló las llamadas cinco vías para mostrar
racionalmente la existencia de Dios: el movimiento, la causa, la contingencia,
los grados de perfección y el orden del universo.
Estas vías no “demuestran” a Dios en sentido empírico, sino que muestran la
necesidad de su existencia como fundamento de todo.
Nada se mueve sin un primer motor; nada existe sin una causa; nada limitado
tiene sentido sin una fuente absoluta.
El universo no se explica por sí mismo: necesita de un Ser necesario,
eterno, inteligente y bueno.
Esa es la base racional del teísmo cristiano: la fe no contradice la razón,
sino que la lleva más lejos.
3. Fe y razón: dos alas del espíritu humano
San Juan Pablo II lo expresó bellamente:
“La
fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva
hacia la contemplación de la verdad.” (Fides et Ratio, 1).
La razón busca, la fe acoge; la razón pregunta, la fe responde.
Ambas son dones de Dios que cooperan para conducir al hombre hacia la verdad
plena.
Cuando la razón se cierra a la fe, se empobrece; y cuando la fe desprecia la
razón, se desfigura.
La sabiduría cristiana consiste en mantenerlas unidas, porque el mismo Dios
que nos dio la inteligencia es el que nos invita a creer.
4. El conocimiento de Dios a través de la creación
El
mundo creado es el primer libro que revela a su Autor.
El orden, la belleza, la finalidad y la interdependencia de todas las cosas son
huellas del Creador.
Cada amanecer, cada forma de vida, cada ley física y moral apunta hacia una
Mente ordenadora.
“Los
cielos proclaman la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus
manos” (Sal 19,2).
Contemplar la creación con mirada creyente no significa confundirla con Dios,
sino reconocer que todo lo que existe remite a Él.
El universo no es fruto del caos, sino expresión de un amor inteligente que lo
sostiene en cada instante.
5. La humildad de la razón ante el misterio
La
razón puede llegar hasta las puertas del misterio, pero solo la fe puede
abrirlas.
La razón descubre que Dios existe; la fe descubre quién es ese Dios.
El filósofo llega a la causa primera; el creyente encuentra al Padre que ama.
Por eso, la razón necesita la fe, y la fe ilumina la razón.
Solo un corazón humilde puede reconocer que el conocimiento no se agota en lo
que se mide, sino que se perfecciona en el asombro y la adoración.
Pensar
La razón humana, abierta y sincera, puede reconocer la existencia de Dios a través de la creación; la fe no la sustituye, sino que la lleva a su plenitud.
Sentir
Admira la belleza del mundo con corazón agradecido. En cada detalle del universo se esconde la sabiduría de un Creador que ordena todo con amor.
Actuar
Ejercita una fe pensante: estudia, contempla, pregunta y busca siempre la verdad. Deja que tu inteligencia te conduzca al asombro y al encuentro con Dios.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared