Este es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo. Lc 12, 42
Del Libro del Profeta Jeremías 14, 17-22
En el pasaje de Jeremías 14, 17-22, el profeta lamenta la devastación de su pueblo y eleva una súplica a Dios en medio de la calamidad. Jeremías reconoce la culpa y el pecado de Israel, implorando la misericordia divina. La enseñanza central de este pasaje es la profunda necesidad de arrepentimiento y la esperanza en la misericordia de Dios. Jeremías se presenta como un intercesor que reconoce la justicia de Dios, pero también su compasión y capacidad para restaurar a su pueblo.
Evangelio según san Mateo 13, 36-43
En el Evangelio según San Mateo 13, 36-43, Jesús explica la parábola de la cizaña y el trigo. Esta parábola revela el juicio final, donde los justos serán separados de los malvados. La enseñanza central aquí es la paciencia de Dios en permitir que el bien y el mal coexistan hasta el tiempo de la cosecha final, donde la justicia divina prevalecerá. Jesús subraya la necesidad de perseverar en la virtud y la fe, sabiendo que al final, los justos brillarán como el sol en el Reino del Padre.
El Magisterio de la Iglesia Católica nos enseña sobre la importancia del arrepentimiento y la conversión, temas centrales en las lecturas de hoy. En el Catecismo de la Iglesia Católica, se nos recuerda que el pecado es una realidad que nos separa de Dios, pero también se nos ofrece el camino del arrepentimiento y la reconciliación (CIC 1422-1424). La paciencia de Dios, como se ilustra en la parábola de la cizaña, refleja su deseo de que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4).
Memoria de San Pedro Crisólogo
Hoy también recordamos a San Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia, conocido por su elocuencia y fervor en la predicación. Su vida y enseñanzas nos inspiran a proclamar la verdad del Evangelio con valentía y amor. San Pedro Crisólogo enfatizó la importancia de la caridad y la unidad en la Iglesia, llamándonos a vivir una fe auténtica y coherente.
Reflexionemos sobre la misericordia infinita de Dios y su llamada constante al arrepentimiento y a la conversión. Recordemos que, a pesar de nuestras fallas, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos y a restaurar nuestra relación con Él.
Siente la esperanza y el consuelo que proviene del amor de Dios, quien en su infinita paciencia espera nuestra conversión. Que este sentimiento de esperanza nos impulse a buscar una vida más santa y justa.
Aprovechemos este tiempo para examinar nuestras vidas y buscar el sacramento de la Reconciliación, confesando nuestros pecados y recibiendo el perdón de Dios. Fortalezcamos nuestra fe a través de la oración diaria y la lectura de la Palabra de Dios, permitiendo que su mensaje transforme nuestros corazones y nuestras acciones.
Que la intercesión de San Pedro Crisólogo nos inspire a vivir con fervor y a ser testigos valientes del amor y la misericordia de Dios en el mundo.
La semilla es la Palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.


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