Lunes
10 de noviembre de 2025 – Semana XXXII del Tiempo Ordinario
San León Magno, Papa y doctor de la Iglesia
Primer Grito de Independencia en Panamá
Lecturas: Sabiduría 1, 1-7; Salmo 138; Lucas 17, 1-6
La fe que mueve lo pequeño y transforma lo imposible
El libro de la Sabiduría nos invita hoy a buscar al Señor con sinceridad de corazón. No se trata de un llamado moralista, sino de una invitación profunda a vivir en la verdad del amor. “Amad la justicia, los que gobernáis la tierra”, dice el texto, recordando que la sabiduría divina no habita en un corazón de doble intención. Dios está presente en quienes aman la rectitud y buscan la paz, porque su Espíritu Santo —como dice el autor sagrado— “llena el orbe de la tierra y abarca todo”. Esa es la fuente de toda esperanza: nada escapa al amor vigilante de Dios, ni la historia de los pueblos, ni el corazón de cada hombre.
El Evangelio de san Lucas nos conduce al corazón de la fe. Jesús habla con realismo y ternura: advierte sobre el escándalo, pero también ofrece el camino del perdón y de la confianza. “Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día y siete veces vuelve a ti diciendo: me arrepiento, perdónalo.” Los apóstoles, impresionados por la exigencia del amor, responden con una súplica que también es la nuestra: “Auméntanos la fe”. Y el Señor, con una imagen desarmante, les enseña que no se trata de cantidad, sino de autenticidad: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza…”. La fe, aunque parezca pequeña, puede transformar la realidad cuando nace de un corazón confiado.
Hoy celebramos a San León Magno, uno de los más grandes pontífices de la historia. En tiempos difíciles, defendió la fe en la divinidad de Cristo y la unidad de la Iglesia con una fuerza serena y una inteligencia iluminada por el Espíritu. Fue un Papa que unió la teología y la caridad pastoral, la firmeza doctrinal y la ternura del pastor. En su célebre homilía sobre la Encarnación, enseñó: “Reconoce, cristiano, tu dignidad; no vuelvas a la antigua miseria con una conducta indigna de tan grande majestad.” Sus palabras siguen resonando en nuestro tiempo: cuando el mundo parece extraviado, el creyente debe recordar que ha sido redimido para vivir en la verdad y en la esperanza.
En Panamá, además, conmemoramos el Primer Grito de Independencia de 1821 en Los Santos, semilla de libertad y signo de la búsqueda de un destino propio. La historia patria y la fe cristiana se encuentran en un mismo horizonte: la libertad auténtica nace en el corazón que se deja guiar por Dios. Así como el pueblo panameño, inspirado por el ideal de justicia, levantó su voz por la independencia, hoy el Evangelio nos invita a una independencia interior: la que libera del rencor, del miedo, del pecado y de la desesperanza. La verdadera libertad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que Dios quiere para nosotros.
El salmo de hoy completa esta sinfonía de confianza: “Condúceme, Señor, por tu camino”. La oración del salmista es el eco de quien se sabe acompañado en medio de los desafíos. Dios conoce nuestro corazón, nuestras dudas, nuestras luchas. Camina a nuestro lado, incluso cuando no lo sentimos, porque su Espíritu llena el universo y sostiene toda vida.
Dios habita en los corazones sencillos y en los pueblos que buscan la justicia. Que la memoria del Primer Grito de Independencia despierte en nosotros la pasión por un Panamá más libre del egoísmo y más fiel a su vocación cristiana. Vivamos con una fe humilde pero viva, capaz de mover los “sicómoros” de nuestra historia —la indiferencia, la división, la corrupción— para sembrar en su lugar el árbol del perdón, la verdad y la esperanza.
Frase
para meditar
La fe no se mide por su tamaño, sino por su capacidad de confiar en el
poder de Dios.
Oración
final:
Señor, aumenta nuestra fe. Enséñanos a perdonar de corazón, a servir con
alegría y a trabajar por la justicia y la libertad de nuestro pueblo. Que tu
Espíritu de sabiduría habite en nosotros y nos conduzca siempre por el camino
del bien. Amén.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario Parroquial.
Claro la Fe debe ser para hacer cambios tanto en lo espiritual como como en nuestro proceder con los demás las personas se basan o enfocan en donar para mitigar el hambre en aquellos necesitados hay seres necesitan que se le escuche un abrazo una sonrisa personas están en un movimiento pastoral no le dan un cristiano una sonrisa en cambio una pertenezca la ves abrazando. Mi parecer son muchas emociones encontradas no se si me hago comprender al respecto, la Fe involucra muchas cosas. Mi opinión Personal
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