14
AGO
2024

Justicia y Misericordia Divinas: Vivir la Fe con Rectitud y Amor según la Palabra de Dios

Justicia y Misericordia Divinas: Vivir la Fe con Rectitud y Amor según la Palabra de Dios


Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor. Yo les aseguro que, cuanto hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron. Mt 25, 34,40.


Justicia y Misericordia Divinas: Vivir la Fe con Rectitud y Amor según la Palabra de Dios


Enseñanza Central del Libro del Profeta Ezequiel 9,1-7; 10,18-22


En el capítulo 9 del libro del profeta Ezequiel, se describe una visión profética donde Dios ordena a un grupo de ángeles ejecutar el juicio sobre Jerusalén, marcando primero a los justos para salvarlos del castigo. Este pasaje nos muestra la justicia divina, donde Dios no se complace en la destrucción, sino que distingue a los fieles y se asegura de que no sufran el mismo destino que los impíos. Posteriormente, en el capítulo 10, Ezequiel relata cómo la gloria de Dios abandona el Templo, simbolizando el rechazo de un pueblo que ha abandonado sus preceptos.


Este pasaje nos recuerda la santidad de Dios y su rechazo del pecado. La justicia de Dios es recta, pero también misericordiosa con aquellos que se mantienen fieles a Él. La gloria de Dios se retira cuando su pueblo se aleja, una advertencia sobre las consecuencias de la infidelidad y el pecado.


Enseñanza Central del Salmo 112


El Salmo 112 es un himno de alabanza que exalta la grandeza de Dios y su cuidado por los justos. "El justo florecerá como la palma; crecerá como el cedro del Líbano" (Salmo 112:12). Este Salmo destaca la bendición que recibe el hombre que teme al Señor y se deleita en sus mandamientos. Sus acciones son justas y rectas, y su vida está marcada por la luz, la gracia y la compasión.


El Salmo nos enseña que la vida del justo, aquel que vive conforme a la voluntad de Dios, está llena de bendiciones y estabilidad. La justicia y la rectitud son los caminos que llevan a la verdadera felicidad y paz interior, manifestadas en la providencia divina que nunca abandona a los que son fieles.


Enseñanza Central del Santo Evangelio Según San Mateo 18,15-20


En el Evangelio según San Mateo, Jesús enseña sobre la corrección fraterna y la importancia de la reconciliación en la comunidad cristiana. Nos instruye a abordar los conflictos con amor y respeto, buscando siempre la unidad y la restauración de las relaciones. "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20).


La corrección fraterna es un acto de amor que busca la salvación del hermano. Jesús nos llama a ser instrumentos de reconciliación y paz, reconociendo su presencia en la comunidad cuando buscamos la unidad y la comunión.


La Iglesia nos enseña que la justicia de Dios, como se ve en Ezequiel, siempre va acompañada de su misericordia. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 1849) nos recuerda que "el pecado es una ofensa a Dios," pero Dios, en su infinita misericordia, siempre busca la reconciliación del pecador. La justicia de Dios se revela también en el cuidado y la bendición que otorga a los justos, como lo expresa el Salmo 112, donde la bondad y la rectitud son recompensadas con la luz de la divina providencia. En el Evangelio de Mateo, la corrección fraterna es una manifestación de la caridad cristiana y una manera concreta de vivir el mandamiento del amor, un tema recurrente en la enseñanza de la Iglesia (CIC 1822-1829).


La justicia de Dios siempre está acompañada de su misericordia; Él distingue a los justos y no abandona a los que son fieles.


Siente la paz y la seguridad que proviene de confiar en la justicia y la misericordia de Dios, quien nunca abandona a sus hijos fieles.


Practica la corrección fraterna con amor y humildad, buscando siempre la reconciliación y la unidad en tu comunidad. Dedica tiempo a reflexionar sobre tu vida a la luz de la justicia de Dios, corrigiendo lo que te aleja de Él y fortaleciendo tus lazos con tus hermanos en la fe.


Memoria de San Maximiliano María Kolbe, Presbítero y Mártir


En este día, recordamos a San Maximiliano María Kolbe, un mártir que ofreció su vida en un acto supremo de amor y caridad, sustituyendo a un padre de familia en el campo de concentración de Auschwitz. Su vida y muerte son un testimonio vivo de la enseñanza de Jesús en el Evangelio de hoy: amar hasta el extremo, incluso hasta dar la vida por los demás. Que su ejemplo nos inspire a vivir nuestra fe con valentía y entrega total, buscando siempre el bien de los demás y la gloria de Dios.


Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. 2Co 5,19


Justicia y Misericordia Divinas: Vivir la Fe con Rectitud y Amor según la Palabra de Dios

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