El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar. Mt 13,33.
Lectura del Libro del Profeta Isaías 10, 5-7.13-16:
En este pasaje, Isaías nos presenta un mensaje de advertencia y esperanza. Asiria es presentada como el "bastón" de la ira de Dios, utilizada para castigar a Israel por su infidelidad. Sin embargo, Asiria se exalta a sí misma y cree que sus éxitos son fruto de su propia fuerza y sabiduría. Dios, a través de Isaías, deja claro que Asiria es solo un instrumento en sus manos y que, debido a su arrogancia, también enfrentará el juicio divino.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 11, 25-27:
En el Evangelio, Jesús exulta en el Espíritu y alaba a su Padre por revelar las verdades del Reino a los humildes y sencillos, y no a los sabios y entendidos según el mundo. Este pasaje nos recuerda la importancia de la humildad y la disposición a recibir la revelación divina con un corazón sencillo y abierto.
1. La Soberanía de Dios: En Isaías, vemos cómo Dios es soberano sobre las naciones. La Iglesia enseña que Dios gobierna con justicia y misericordia sobre toda la creación (Catecismo de la Iglesia Católica, 268-269).
2. Humildad y Revelación: Jesús destaca que el conocimiento de Dios es accesible a los humildes. La Iglesia enfatiza la virtud de la humildad como esencial para recibir y entender las verdades de la fe (Catecismo de la Iglesia Católica, 2546).
3. Instrumentos de Dios: La historia de Asiria nos recuerda que todos somos instrumentos en las manos de Dios. La Doctrina Social de la Iglesia nos llama a reconocer que nuestro poder y éxito provienen de Dios y deben ser utilizados para su gloria y el bien común (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 113).
"Dios utiliza los acontecimientos del mundo para cumplir su voluntad, y nos invita a participar con humildad y docilidad en su plan divino."
Siente la paz y la confianza al saber que Dios, en su soberanía, dirige la historia con justicia y misericordia, y que nos revela su amor a través de la humildad y la sencillez.
1. Cultivar la Humildad: Dedica tiempo diario a la oración, pidiendo a Dios la gracia de un corazón humilde y sencillo. Reconoce tus propias limitaciones y dependencias de la gracia divina.
2. Reconocer la Mano de Dios en la Vida: Haz un examen diario de conciencia, identificando cómo Dios ha obrado en tu vida y dando gracias por su dirección y provisión.
3. Ser un Instrumento de Dios: En tus acciones diarias, busca servir a los demás con amor y justicia, reconociendo que todo lo que haces es por y para la gloria de Dios.
La lectura del Profeta Isaías y el Evangelio de Mateo nos invitan a reconocer la soberanía de Dios y a acercarnos a Él con un corazón humilde. Al vivir esta humildad y reconocer nuestra dependencia de Dios, podemos experimentar su amor y guía en nuestras vidas, siendo instrumentos de su paz y justicia en el mundo.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Mt 11,25.



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