22
DIC
2025

Fe y libertad personal



Fe y libertad personal

Creer no es perder libertad, sino encontrarla

Una de las sospechas más extendidas sobre la fe cristiana es pensar que creer en Dios limita la libertad, impone normas externas o recorta la autonomía personal. Desde esta mirada, la fe sería una carga que restringe la vida. Sin embargo, la experiencia cristiana y la reflexión honesta muestran lo contrario: la fe no quita libertad, la rescata. No encierra al ser humano, lo libera de aquello que lo esclaviza sin que se dé cuenta.

La verdadera libertad no consiste en hacer todo lo que se desea, sino en poder elegir el bien. Muchas decisiones aparentemente libres terminan encadenando: adicciones, egoísmos, relaciones dañinas, mentiras sostenidas en el tiempo. La fe no anula la libertad; le devuelve su orientación. Creer en Dios es reconocer que no todo lo posible es bueno, y que no todo lo que atrae construye. La fe ofrece criterios para elegir con verdad y no solo por impulso.

Dios no fuerza la conciencia ni actúa por imposición. La fe cristiana es siempre una respuesta libre a una llamada. Dios propone, invita, espera. Por eso la fe solo es auténtica cuando es libremente acogida. Nadie cree por obligación; se cree porque se ha descubierto que confiar en Dios ensancha la vida. La fe no funciona como una jaula, sino como un horizonte que permite ver más lejos y vivir con mayor profundidad.

Lejos de uniformar, la fe personaliza. Ayuda a cada persona a ser quien está llamada a ser. Libera del miedo a quedar mal, del sometimiento a la opinión ajena, de la tiranía del éxito o del placer inmediato. El creyente aprende a decidir no desde la presión externa, sino desde una conciencia iluminada. Esa es una de las formas más altas de libertad: actuar por convicción y no por arrastre.

Jesús lo expresó con claridad: “La verdad los hará libres”. No hablaba de una libertad abstracta, sino concreta: libertad interior, libertad frente al pecado, libertad para amar sin cálculo. La fe cristiana no promete una vida sin límites, pero sí una vida con sentido, donde los límites no asfixian, sino que protegen y orientan. Como ocurre con el amor verdadero, que no elimina la libertad, sino que la compromete y la plenifica.

Creer no es renunciar a pensar ni a decidir; es decidir confiar. Es elegir caminar con Dios sabiendo que su voluntad no compite con la nuestra, sino que la sana y la eleva. Allí donde la fe es vivida con madurez, la libertad crece. Y donde la libertad crece, la persona se vuelve más humana, más responsable y más capaz de amar.

Pensar

La fe cristiana no se opone a la libertad; la orienta hacia el bien y la protege de falsas esclavitudes.

Sentir

Reconoce la paz que nace cuando decides desde la verdad y no solo desde el deseo inmediato. Esa paz es fruto de una libertad bien vivida.

Actuar

Antes de decidir, pregúntate si esa elección te hace más libre por dentro. Confía tus decisiones a Dios y elige aquello que construye tu vida y la de los demás.


Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.


Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared

Aviso legal | Política de privacidad | Política de cookies