27
JUL
2024

Fe Viva y Obras Justas: La Llamada a la Autenticidad en el Camino Cristiano

Fe Viva y Obras Justas: La Llamada a la Autenticidad en el Camino Cristiano


Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.


En el pasaje de Jeremías 7,1-11, el profeta se dirige al pueblo de Judá con un mensaje de advertencia y llamado a la conversión. Dios, a través de Jeremías, reprende a los habitantes por su falsa confianza en el Templo y las prácticas religiosas vacías. Se les exhorta a enmendar sus caminos y sus obras, a hacer justicia con el prójimo, a no oprimir al extranjero, al huérfano y a la viuda, y a no derramar sangre inocente. La verdadera adoración a Dios se manifiesta en la justicia y la rectitud, no en rituales vacíos.

En el Evangelio de Mateo 13,24-30, Jesús narra la parábola del trigo y la cizaña, donde el Reino de los Cielos es comparado a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras todos dormían, su enemigo sembró cizaña entre el trigo. Cuando las plantas brotaron y dieron fruto, apareció también la cizaña. Los siervos del dueño quisieron arrancar la cizaña, pero el dueño les indicó que esperaran hasta la cosecha, para que no arrancaran el trigo junto con la cizaña. En la cosecha, la cizaña será separada y quemada, y el trigo será almacenado en el granero.


Ambos pasajes bíblicos destacan la importancia de la autenticidad en la vida de fe y en las acciones. La Iglesia Católica, siguiendo el magisterio y la doctrina, enseña que la fe sin obras es estéril (Santiago 2,17). La verdadera fe se refleja en la justicia, la caridad y el amor al prójimo. El Concilio Vaticano II enfatizó la necesidad de que los cristianos vivan su fe de manera coherente en todas las dimensiones de la vida, promoviendo la justicia social y la dignidad humana.

La parábola del trigo y la cizaña nos recuerda que en el mundo coexisten el bien y el mal, y que el juicio final pertenece a Dios. La paciencia y la misericordia de Dios permiten el crecimiento del bien, a pesar de la presencia del mal. San Agustín, en sus escritos, reflexionó sobre esta parábola destacando que la Iglesia peregrina en la tierra, compuesta de justos y pecadores, será purificada en el juicio final.


"El verdadero culto a Dios se manifiesta en la justicia y la rectitud; la fe sin obras es estéril."

Renovemos en nuestro corazón el compromiso de vivir una fe auténtica, reflejada en nuestras acciones diarias, buscando siempre la justicia y la caridad hacia el prójimo.

Realicemos un examen de conciencia para identificar áreas en nuestra vida donde podemos mejorar nuestra práctica de la justicia y la caridad. Actuemos con misericordia y compasión hacia los más necesitados, promoviendo la dignidad y los derechos de todos, especialmente los más vulnerables.

Conmemoración de San Celestino, Mártir

Hoy celebramos la memoria de San Celestino, mártir, quien con su vida y su muerte testimonió la verdadera fe en Cristo. Siguiendo su ejemplo, seamos valientes en nuestra fe y comprometidos en nuestras obras, para ser verdaderos testigos del amor de Dios en el mundo. Que su intercesión nos inspire a vivir con autenticidad y entrega total a Dios.

La Palabra de Dios nos llama a una fe viva y auténtica, manifestada en nuestras obras de justicia y amor al prójimo. Sigamos este llamado con valentía y compromiso, confiando en la misericordia de Dios y en la intercesión de los santos, como San Celestino, para ser testigos fieles de Su amor en el mundo.

Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos

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