01
AGO
2024

En las Manos del Alfarero

En las Manos del Alfarero


Los pueblos proclamen la sabiduría de los santos, la Iglesia cante sus alabanzas; sus nombres vivirán por los siglos de los siglos. Si 44, 15.14


En el pasaje de Jeremías 18, 1-6, Dios se revela como el alfarero y nosotros somos el barro en sus manos. Este simbolismo poderoso nos recuerda la soberanía de Dios sobre nuestras vidas y su habilidad para moldearnos según su voluntad. El profeta Jeremías nos muestra que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, y aunque a veces podamos desviarnos, Él siempre puede rehacernos y guiarnos hacia el camino correcto.


El Evangelio según San Mateo 13, 47-53 presenta la parábola de la red, donde se compara el Reino de los Cielos con una red que recoge peces de todo tipo. Al final, los pescadores separan los peces buenos de los malos. Jesús utiliza esta parábola para ilustrar el juicio final, donde los justos serán separados de los malvados.


La Iglesia, a través de su Magisterio, nos enseña que la parábola del alfarero y la del pescador son recordatorios de la necesidad de la conversión y la continua formación espiritual. En la encíclica *Redemptor Hominis*, San Juan Pablo II destaca la importancia de dejarse guiar por Dios, quien como el alfarero, nos moldea y nos transforma en nuevas criaturas en Cristo.


Asimismo, la parábola de la red subraya la urgencia de vivir una vida conforme a los mandamientos de Dios, ya que habrá un juicio final. El Catecismo de la Iglesia Católica (CEC 1039) nos recuerda que cada acción y cada omisión serán reveladas en el juicio final, lo que nos insta a vivir en justicia y santidad.


San Alfonso María de Ligorio: Ejemplo de Santidad y Sabiduría


San Alfonso María de Ligorio, cuya memoria celebramos hoy, es un ejemplo vivo de alguien que se dejó moldear por Dios. Como obispo y doctor de la Iglesia, dedicó su vida a la evangelización y a la formación de los fieles, escribiendo extensamente sobre la moral cristiana y la vida espiritual. Sus enseñanzas nos invitan a confiar en la misericordia de Dios y a vivir una vida de oración y servicio.


"Dios, como el alfarero, tiene el poder de transformarnos y darnos una nueva dirección, siempre que nos dejemos moldear por su amor y su voluntad."


Siente la paz y la seguridad de estar en las manos de Dios, quien cuida de ti y te guía con amor incondicional.


Hoy, dedica un tiempo a la oración y a la reflexión personal. Pregúntate en qué áreas de tu vida necesitas ser moldeado por Dios y cómo puedes abrir tu corazón para permitir que su voluntad se cumpla en ti. Haz un propósito de mejorar en algún aspecto concreto de tu vida espiritual o moral, siguiendo el ejemplo de San Alfonso María de Ligorio.


Confiemos en el amor y la misericordia de Dios, permitiendo que Él nos transforme y nos guíe hacia la santidad. Sigamos el ejemplo de San Alfonso María de Ligorio, viviendo una vida de entrega y servicio a los demás, siempre con la mirada puesta en el Reino de los Cielos.


Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo. Hch 16,14.


En las Manos del Alfarero

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