El uso del dinero en la Iglesia está específicamente destinado según el Código de Derecho Canónico y la Biblia a varias finalidades, que reflejan la misión espiritual, pastoral y caritativa de la Iglesia. A continuación, se presentan estas finalidades basadas en ambos contextos:
Según el Código de Derecho Canónico
1. Sostenimiento del Culto Divino:
- Canon 222 §1: Los fieles están obligados a asistir a las necesidades de la Iglesia para que se disponga de lo necesario para el culto divino.
- Canon 1254 §2: Entre las finalidades propias de los bienes temporales de la Iglesia se encuentra, en primer lugar, el sostenimiento del culto divino.
2. Sustento de los Ministros:
- Canon 222 §1: Incluye el honesto sustento de los ministros.
- Canon 281 §1: Los clérigos que se dedican al ministerio tienen derecho a una retribución que les permita atender dignamente a su propia sustentación y a la de su familia.
3. Obras de Apostolado y Caridad:
- Canon 222 §1: Los bienes también deben cubrir las obras de apostolado y de caridad.
- Canon 1254 §2: Los bienes temporales también se destinan a la realización de las obras de apostolado y de caridad, especialmente con los necesitados.
4. Mantenimiento y Administración de la Iglesia:
- Canon 1274 §1: Establece la necesidad de fondos comunes en cada diócesis para ayudar a las necesidades de los clérigos y otras finalidades.
- Canon 1261 §2: Los fieles pueden hacer ofrendas para finalidades específicas aprobadas por la Iglesia.
Según la Biblia
1. Sostenimiento del Culto y el Templo:
- Malaquías 3,10: "Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa."
- Números 18,21-24: Los diezmos dados a los levitas para el servicio del Tabernáculo.
2. Apoyo a los Ministros del Evangelio:
- 1 Corintios 9,13-14: "¿No saben que los que trabajan en el templo reciben su alimento del templo y que los que sirven al altar participan del altar? Así también el Señor ha ordenado que los que proclaman el evangelio vivan del evangelio."
- Gálatas 6,6: "El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña."
3. Ayuda a los Necesitados:
- Hechos 4,34-35: "No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían heredades o casas las vendían, llevaban el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad."
- 2 Corintios 8,14: "En el presente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes. Así habrá igualdad."
4. Obras de Caridad y Hospitalidad:
- Romanos 12,13: "Contribuyan para las necesidades de los santos, practiquen la hospitalidad."
- Santiago 1,27: "La religión pura y sin mancha delante de Dios, el Padre, es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo."
Tanto el Código de Derecho Canónico como la Biblia establecen que el uso del dinero en la Iglesia debe orientarse al sostenimiento del culto divino, el sustento de los ministros, las obras de apostolado y caridad, y la ayuda a los necesitados. Este enfoque asegura que los recursos de la Iglesia se utilicen de manera coherente con su misión espiritual y pastoral.
La fe y las obras son dos caras de una misma moneda en nuestra vida cristiana. Santiago, en su carta, nos desafía con estas palabras: "Muestra tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras" (Santiago 2,18). Este pasaje nos invita a reflexionar profundamente sobre cómo vivimos nuestra fe de manera tangible y visible en el mundo.
La Fe Viva y ActivaLa fe no es solo una creencia intelectual o una declaración de palabras. La fe verdadera se manifiesta en acciones concretas que reflejan el amor de Dios y su justicia. Cuando creemos en Cristo, esa fe debe transformarnos y llevarnos a actuar en el amor y el servicio a los demás. San Pablo también nos recuerda que "la fe actúa por el amor" (Gálatas 5,6). Nuestras obras son una respuesta natural y necesaria a la gracia que hemos recibido gratuitamente de Dios.
El Uso del Dinero en la IglesiaEl Código de Derecho Canónico y la Biblia nos guían sobre cómo utilizar nuestros recursos para el bien de la Iglesia y de nuestra comunidad. Según el Código de Derecho Canónico, nuestros aportes están destinados a:
La Promesa de Dios
La generosidad no solo beneficia a quienes reciben, sino también a quienes dan. La Escritura nos asegura: "Prueben y vean qué bueno es el Señor. Dichoso el que se acoge a él" (Salmo 34,8). Y Jesús nos promete: "Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura" (Mateo 6,33). Al poner a Dios y su obra en primer lugar, confiamos en que Él proveerá para todas nuestras necesidades.
Una Invitación a ActuarLes invito, queridos hermanos y hermanas, a reflexionar sobre cómo podemos vivir nuestra fe de manera más activa y visible. Contribuyamos generosamente a nuestra Iglesia y a las obras de caridad, no sólo con recursos materiales, sino también con nuestro tiempo y talentos. Recordemos siempre que nuestras acciones son una expresión concreta de nuestra fe en el amor y la justicia de Dios.
Que nuestra generosidad sea siempre un reflejo del amor incondicional de Dios y de nuestro deseo de construir una comunidad de fe fuerte y vibrante.
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