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SEP
2025

El Señor es bueno con todos: la fuerza de la Palabra en nuestra vida



Miércoles 10 de septiembre de 2025
San Nicolás de Tolentino – Mes de la Biblia

La vida nueva en Cristo: esperanza para el futuro

Las lecturas que la liturgia nos propone hoy son un manantial de esperanza y de renovación. En la primera carta a los Colosenses (3,1-11), san Pablo nos invita con fuerza a levantar la mirada hacia lo alto: “Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios”. La fe no es un adorno, ni una costumbre heredada; es una realidad que transforma toda nuestra existencia. El Apóstol nos recuerda que el cristiano no se define por lo que deja atrás, sino por lo que abraza en Cristo: la vida nueva. El hombre viejo —con sus egoísmos, divisiones y pasiones desordenadas— debe ceder su lugar al hombre nuevo, que se reviste de misericordia, humildad y fraternidad.

El salmo 144 responde a este llamado con un canto de confianza: “El Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas”. Frente a un mundo marcado por la indiferencia y el descarte, el salmista nos enseña a proclamar que Dios nunca abandona a los suyos, que su misericordia es universal, que su bondad alcanza incluso a quienes lo ignoran. Esta certeza nos impulsa a vivir con gratitud y a reflejar la bondad divina en cada gesto cotidiano.

En el Evangelio (Lc 6,20-26), Jesús proclama las bienaventuranzas: palabras que parecen paradójicas, pero que encierran el secreto de la felicidad verdadera. Dichosos los pobres, los hambrientos, los que lloran, los perseguidos… porque su esperanza está en Dios. Y al mismo tiempo, Jesús advierte sobre la falsa seguridad de quienes se apoyan en las riquezas, en los aplausos o en el poder. La clave no está en tener mucho, sino en vivir confiando en la providencia y caminando en la justicia.

San Nicolás de Tolentino: un testigo de esperanza

Hoy celebramos a san Nicolás de Tolentino, fraile agustino del siglo XIII, conocido como el “santo de las almas del purgatorio”. Fue un hombre de oración, austeridad y caridad incansable hacia los pobres. San Nicolás es un ejemplo vivo de lo que nos pide san Pablo: dejar atrás al hombre viejo para vestirnos del hombre nuevo. Su vida sencilla, marcada por la intercesión y el consuelo, nos recuerda que el cristiano nunca está encerrado en sí mismo, sino que se convierte en puente de esperanza para los demás, incluso para quienes han partido de este mundo.

El Mes de la Biblia: escuchar para transformar

Nos encontramos en septiembre, mes dedicado a la Biblia. La Palabra de Dios no es un libro del pasado, sino voz viva del Espíritu que sigue orientando a la Iglesia. Como enseña el Concilio Vaticano II en Dei Verbum, “en las Sagradas Escrituras el Padre que está en los cielos viene amorosamente al encuentro de sus hijos y conversa con ellos” (DV 21). Cada cristiano está llamado a abrir las Escrituras, no solo para conocer, sino para dejarse transformar. La lectura de hoy nos interpela directamente: ¿qué “hombre viejo” debo dejar atrás en mi vida?, ¿cómo me estoy revistiendo del hombre nuevo en Cristo?

Queridos hermanos, la liturgia de este día nos llena de esperanza. En un mundo fragmentado y sediento de paz, el Señor nos ofrece una promesa: si buscamos lo de arriba, si nos dejamos guiar por su Espíritu, si caminamos en la lógica de las bienaventuranzas, construiremos una sociedad distinta. La esperanza cristiana no es ingenuidad, es confianza en que el Resucitado ya ha vencido y que nuestra vida, unida a la suya, tiene sentido y futuro.

San Nicolás de Tolentino nos muestra que la santidad no es un ideal lejano, sino un camino concreto de caridad, oración y entrega. Sigamos su ejemplo y hagamos de nuestra vida una Biblia viva, un testimonio encarnado del amor de Dios.

En Cristo somos hombres nuevos, llamados a mirar siempre hacia lo alto y vivir con los pies en la tierra, pero con el corazón puesto en el cielo; esta certeza nos llena de una confianza agradecida, porque el Señor es bueno con todos y, en medio de nuestras luchas, nunca nos deja solos; por eso, dediquemos hoy un tiempo a leer un pasaje de la Biblia en familia o en comunidad, pidamos la intercesión de san Nicolás de Tolentino y practiquemos un gesto concreto de caridad hacia alguien necesitado.

 

 Pbro. Alfredo Uzcátegui.


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