19
AGO
2024

El Desafío del Desprendimiento: Una Llamada a Seguir a Dios sin Reservas

El Desafío del Desprendimiento: Una Llamada a Seguir a Dios sin Reservas


Que tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia, y que tus fieles se llenen de jubilo. Sal 131,9


La Enseñanza Central del Libro del Profeta Ezequiel 24, 15-24 y del Santo Evangelio Según San Mateo 19, 16-22


En el pasaje de Ezequiel 24, 15-24, el profeta recibe un mandato difícil de Dios: la muerte de su esposa como un signo profético. Dios le ordena que no muestre señales tradicionales de luto para transmitir un mensaje al pueblo de Israel. Este acto dramático simboliza la inminente destrucción de Jerusalén y el templo, como consecuencia del pecado y la infidelidad del pueblo hacia Dios. El silencio y la ausencia de duelo de Ezequiel representan la dureza del juicio divino y la llamada a una conversión profunda y sincera.


El Evangelio de Mateo 19, 16-22 narra el encuentro de Jesús con un joven rico que busca la vida eterna. Jesús le recuerda los mandamientos, pero al invitarlo a desprenderse de sus riquezas y seguirlo, el joven se marcha triste, incapaz de renunciar a sus posesiones. Este relato subraya la radicalidad del discipulado en Cristo, donde el apego a las riquezas y bienes materiales es un obstáculo para alcanzar el Reino de los Cielos.


Reflexión a la Luz del Magisterio y la Doctrina de la Iglesia Católica


Ambos pasajes, aunque diferentes en contexto, nos enseñan sobre la exigencia y la profundidad del seguimiento a Dios. El sacrificio de Ezequiel y la tristeza del joven rico revelan que seguir a Dios requiere de un desprendimiento total, una entrega que puede incluir el sacrificio de lo que más valoramos.


El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que "la avaricia y el apego desordenado a las riquezas son un obstáculo para el Reino de Dios" (CIC 2544). Además, nos llama a vivir en una continua conversión del corazón, alejándonos del pecado y volviéndonos plenamente hacia Dios, buscando la riqueza espiritual que perdura eternamente (CIC 2556).


La vida cristiana, como nos enseña el Magisterio, no es simplemente una adhesión a un conjunto de normas, sino una transformación profunda del ser, unirse a Cristo en su pobreza, humildad, y disposición para cumplir la voluntad del Padre.


Memoria de San Juan Eudes: Obras y Legado


Hoy también celebramos la memoria de San Juan Eudes, sacerdote francés del siglo XVII, fundador de la Congregación de Jesús y María (eudistas) y de la Orden de Nuestra Señora de la Caridad. San Juan Eudes dedicó su vida a la renovación espiritual del clero y la formación de sacerdotes santos. Fue un ferviente promotor de la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y María, enseñando que el amor y la misericordia de Dios son el centro de la vida cristiana.


Su legado perdura en su obra formativa y en la espiritualidad eudista, que continúa inspirando a muchos a buscar una vida en Cristo, marcada por la caridad, la pureza de corazón, y el celo por la salvación de las almas.


“El verdadero seguimiento de Cristo exige un corazón libre de ataduras, dispuesto a entregar todo por el Reino de los Cielos.”


Que nuestro corazón se llene de la paz y la confianza en Dios, sabiendo que en la entrega y el desprendimiento hallamos la verdadera libertad y alegría en Cristo.


Examinemos nuestra vida y discernamos cuáles son esos "tesoros" que nos impiden seguir plenamente a Cristo. Practiquemos el desprendimiento, ya sea a través de actos de caridad, renunciando a bienes materiales innecesarios, o dedicando más tiempo a la oración y la escucha de la Palabra de Dios. Sigamos el ejemplo de San Juan Eudes, promoviendo en nuestras vidas y comunidades la devoción al Corazón de Jesús, buscando la santidad y el servicio a los demás.


Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Mt 5,3


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