DOMUND 2025: Misioneros de Esperanza entre los pueblos bajo el pontificado de León XIV
Una Iglesia que sale a anunciar la esperanza
Este
año 2025, la Iglesia universal celebra nuevamente el DOMUND (Domingo Mundial
de las Misiones), con el lema:
“Misioneros de esperanza entre los pueblos”.
Esta jornada, promovida por las Obras Misionales Pontificias, nos invita a
vivir con renovada fe y compromiso el mandato de Cristo: “Vayan por todo el
mundo y anuncien el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15).
Nuestra parroquia se une a esta llamada misionera en comunión con el Santo Padre León XIV, quien ha exhortado a los católicos a “reavivar la alegría de evangelizar” y a vivir una Iglesia en salida, abierta, misericordiosa y profundamente esperanzadora.
1. ¿Qué es el DOMUND y cuál es su sentido?
El DOMUND —Domingo Mundial de las Misiones— es la jornada anual en que toda la Iglesia ora, reflexiona y colabora con las misiones. Instituida por el Papa Pío XI en 1926, esta celebración busca fortalecer la conciencia de que todos los bautizados participamos en la misión evangelizadora, aunque no viajemos físicamente a tierras lejanas.
Durante este día, las comunidades de todo el mundo oran por los misioneros y colaboran con sus aportes para sostener la labor pastoral, social y educativa en los territorios más necesitados. Lo recaudado en las colectas del DOMUND se destina a miles de proyectos: formación de sacerdotes y religiosas, escuelas, dispensarios médicos, templos, programas de asistencia y evangelización.
El DOMUND no es solo una colecta: es una expresión concreta de la comunión misionera de la Iglesia universal, donde las parroquias más pequeñas se unen a las comunidades más lejanas en un solo corazón que late por el Evangelio.
2. “Misioneros de esperanza entre los pueblos”: el mensaje del año 2025
El lema de este año —“Misioneros de esperanza entre los pueblos”— fue elegido para subrayar que la misión de la Iglesia no consiste únicamente en anunciar una doctrina, sino en sembrar esperanza en un mundo herido por el dolor, la soledad y la desesperanza.
En su mensaje, el Papa León XIV retoma con fuerza el espíritu del Evangelio y el ejemplo de su predecesor, Francisco, al recordarnos que el cristiano no puede encerrarse en sus temores o comodidades: “La misión nace de un corazón que ha experimentado el amor de Cristo y desea que ese amor llegue a todos”.
El mensaje destaca tres ideas fundamentales:
En palabras del Papa León XIV, “la esperanza cristiana no es ingenuidad ni consuelo pasajero: es la certeza de que Dios actúa en medio de la historia y transforma incluso lo pequeño en semilla de Reino”.
3. El espíritu misionero del Papa León XIV
Desde su elección en mayo de 2025, León XIV ha manifestado un profundo impulso misionero y pastoral. En su primera homilía como Sucesor de Pedro, expresó:
“La Iglesia que no sale de sí misma se marchita. Pero la Iglesia que sale, que se ensucia los pies en los caminos del mundo, florece porque anuncia a Cristo con alegría y humildad.”
Su magisterio se centra en tres acentos misioneros:
El Papa ha recordado que “la pobreza más grande no es la falta de pan, sino la falta de Dios”, y ha invitado a los fieles a redescubrir la alegría de compartir la fe con los demás.
Su experiencia pastoral en América Latina, su sencillez y su cercanía con las comunidades de base, le han dado una sensibilidad especial por la misión. Bajo su pontificado, el DOMUND se presenta no solo como una colecta anual, sino como un acto de comunión universal, una expresión de esperanza activa que une a todas las Iglesias del mundo.
4. La misión de la Iglesia: corazón del Evangelio
El mandato misionero de Cristo —“Id y haced discípulos”— no es una tarea opcional, sino la razón de ser de la Iglesia. Desde sus orígenes, la comunidad cristiana comprendió que la fe se fortalece cuando se comparte.
Ser misioneros hoy significa llevar la presencia de Dios donde hay desesperanza, construir puentes donde hay divisiones, y ser testigos de una alegría que no depende de las circunstancias, sino del encuentro con el Señor.
Los misioneros —sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos— son testigos vivos de que la fe se hace fecunda cuando se entrega. Ellos, en nombre de la Iglesia, evangelizan con gestos concretos: curando enfermos, educando niños, defendiendo la vida y la dignidad humana, sirviendo en lugares donde a veces no llega ni el Estado ni la ayuda internacional.
Pero la misión no termina en los confines de la tierra. Cada familia, cada parroquia, cada comunidad cristiana puede ser “Iglesia misionera” cuando abre sus puertas y corazones al Evangelio.
5. El valor de la colecta del DOMUND
Las colectas del DOMUND son signo visible de la comunión de toda la Iglesia. Lo que cada fiel ofrece —por pequeño que sea— se convierte en esperanza concreta para comunidades enteras.
El canon 791 del Código de Derecho Canónico recuerda que esta colecta es un mandato universal, y sus frutos son administrados con transparencia por las Obras Misionales Pontificias. Gracias a ellas, miles de diócesis pobres pueden formar sacerdotes, construir templos, abrir escuelas y sostener centros de salud.
Participar en la colecta no es solo donar dinero: es unirse a la misión universal de Cristo. Es decir con nuestras manos: “Aquí estoy, Señor, envíame”.
Por eso el Papa León XIV invita a los fieles a que esta ofrenda sea acompañada de oración y compromiso, porque la misión no se mide en cifras, sino en amor.
6. La esperanza que evangeliza
El
DOMUND 2025 llega en un momento providencial para la Iglesia. En medio
de las tensiones del mundo moderno, Dios nos invita a ser sembradores de
esperanza.
Bajo la guía del Papa León XIV, la misión se redescubre como un acto de
amor que transforma la historia.
No
hay misión sin oración, ni oración que no conduzca a la misión.
No hay don pequeño cuando se ofrece con fe.
Y no hay esperanza verdadera que no brote del Evangelio de Cristo.
Que cada uno de nosotros, desde nuestra parroquia, se sienta parte de esta gran familia misionera que atraviesa continentes y lenguas. Que nuestras manos sean instrumento del amor de Dios, y que nuestro testimonio anuncie con fuerza que Cristo vive, y su Reino ya está en medio de nosotros.
Pbro. Alfredo Uzcátegui.
Vicario parroquial.
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