19
OCT
2025

DOMUND 2025: Misioneros de Esperanza entre los pueblos bajo el pontificado de León XIV



DOMUND 2025: Misioneros de Esperanza entre los pueblos bajo el pontificado de León XIV

Una Iglesia que sale a anunciar la esperanza

Este año 2025, la Iglesia universal celebra nuevamente el DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones), con el lema:
“Misioneros de esperanza entre los pueblos”.
Esta jornada, promovida por las Obras Misionales Pontificias, nos invita a vivir con renovada fe y compromiso el mandato de Cristo: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15).

Nuestra parroquia se une a esta llamada misionera en comunión con el Santo Padre León XIV, quien ha exhortado a los católicos a “reavivar la alegría de evangelizar” y a vivir una Iglesia en salida, abierta, misericordiosa y profundamente esperanzadora.

1. ¿Qué es el DOMUND y cuál es su sentido?

El DOMUND —Domingo Mundial de las Misiones— es la jornada anual en que toda la Iglesia ora, reflexiona y colabora con las misiones. Instituida por el Papa Pío XI en 1926, esta celebración busca fortalecer la conciencia de que todos los bautizados participamos en la misión evangelizadora, aunque no viajemos físicamente a tierras lejanas.

Durante este día, las comunidades de todo el mundo oran por los misioneros y colaboran con sus aportes para sostener la labor pastoral, social y educativa en los territorios más necesitados. Lo recaudado en las colectas del DOMUND se destina a miles de proyectos: formación de sacerdotes y religiosas, escuelas, dispensarios médicos, templos, programas de asistencia y evangelización.

El DOMUND no es solo una colecta: es una expresión concreta de la comunión misionera de la Iglesia universal, donde las parroquias más pequeñas se unen a las comunidades más lejanas en un solo corazón que late por el Evangelio.

2. “Misioneros de esperanza entre los pueblos”: el mensaje del año 2025

El lema de este año —“Misioneros de esperanza entre los pueblos”— fue elegido para subrayar que la misión de la Iglesia no consiste únicamente en anunciar una doctrina, sino en sembrar esperanza en un mundo herido por el dolor, la soledad y la desesperanza.

En su mensaje, el Papa León XIV retoma con fuerza el espíritu del Evangelio y el ejemplo de su predecesor, Francisco, al recordarnos que el cristiano no puede encerrarse en sus temores o comodidades: “La misión nace de un corazón que ha experimentado el amor de Cristo y desea que ese amor llegue a todos”.

El mensaje destaca tres ideas fundamentales:

  • Cristo, fuente de la esperanza: Él mismo fue el primer misionero. En su cruz y resurrección nos mostró que el amor de Dios puede transformar todo sufrimiento en vida nueva.
  • Cada bautizado, misionero: No se trata de algunos enviados, sino de todos los creyentes. Cada hogar cristiano puede ser misionero en su entorno, testimoniando la fe con alegría.
  • La esperanza como camino de comunión: En un mundo dividido, la misión debe ser signo de unidad, justicia y fraternidad. El cristiano no impone, sino que propone con ternura el rostro misericordioso de Dios.

En palabras del Papa León XIV, “la esperanza cristiana no es ingenuidad ni consuelo pasajero: es la certeza de que Dios actúa en medio de la historia y transforma incluso lo pequeño en semilla de Reino”.

3. El espíritu misionero del Papa León XIV

Desde su elección en mayo de 2025, León XIV ha manifestado un profundo impulso misionero y pastoral. En su primera homilía como Sucesor de Pedro, expresó:

“La Iglesia que no sale de sí misma se marchita. Pero la Iglesia que sale, que se ensucia los pies en los caminos del mundo, florece porque anuncia a Cristo con alegría y humildad.”

Su magisterio se centra en tres acentos misioneros:

  • Una Iglesia servidora: comprometida con los pobres, los migrantes y los que sufren.
  • Una Iglesia evangelizadora: que anuncia a Cristo más con la vida que con las palabras.
  • Una Iglesia de esperanza: capaz de ver en cada persona una historia que Dios puede redimir.

El Papa ha recordado que “la pobreza más grande no es la falta de pan, sino la falta de Dios”, y ha invitado a los fieles a redescubrir la alegría de compartir la fe con los demás.

Su experiencia pastoral en América Latina, su sencillez y su cercanía con las comunidades de base, le han dado una sensibilidad especial por la misión. Bajo su pontificado, el DOMUND se presenta no solo como una colecta anual, sino como un acto de comunión universal, una expresión de esperanza activa que une a todas las Iglesias del mundo.

4. La misión de la Iglesia: corazón del Evangelio

El mandato misionero de Cristo —“Id y haced discípulos”— no es una tarea opcional, sino la razón de ser de la Iglesia. Desde sus orígenes, la comunidad cristiana comprendió que la fe se fortalece cuando se comparte.

Ser misioneros hoy significa llevar la presencia de Dios donde hay desesperanza, construir puentes donde hay divisiones, y ser testigos de una alegría que no depende de las circunstancias, sino del encuentro con el Señor.

Los misioneros —sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos— son testigos vivos de que la fe se hace fecunda cuando se entrega. Ellos, en nombre de la Iglesia, evangelizan con gestos concretos: curando enfermos, educando niños, defendiendo la vida y la dignidad humana, sirviendo en lugares donde a veces no llega ni el Estado ni la ayuda internacional.

Pero la misión no termina en los confines de la tierra. Cada familia, cada parroquia, cada comunidad cristiana puede ser “Iglesia misionera” cuando abre sus puertas y corazones al Evangelio.

5. El valor de la colecta del DOMUND

Las colectas del DOMUND son signo visible de la comunión de toda la Iglesia. Lo que cada fiel ofrece —por pequeño que sea— se convierte en esperanza concreta para comunidades enteras.

El canon 791 del Código de Derecho Canónico recuerda que esta colecta es un mandato universal, y sus frutos son administrados con transparencia por las Obras Misionales Pontificias. Gracias a ellas, miles de diócesis pobres pueden formar sacerdotes, construir templos, abrir escuelas y sostener centros de salud.

Participar en la colecta no es solo donar dinero: es unirse a la misión universal de Cristo. Es decir con nuestras manos: “Aquí estoy, Señor, envíame”.

Por eso el Papa León XIV invita a los fieles a que esta ofrenda sea acompañada de oración y compromiso, porque la misión no se mide en cifras, sino en amor.

6. La esperanza que evangeliza

El DOMUND 2025 llega en un momento providencial para la Iglesia. En medio de las tensiones del mundo moderno, Dios nos invita a ser sembradores de esperanza.
Bajo la guía del Papa León XIV, la misión se redescubre como un acto de amor que transforma la historia.

No hay misión sin oración, ni oración que no conduzca a la misión.
No hay don pequeño cuando se ofrece con fe.
Y no hay esperanza verdadera que no brote del Evangelio de Cristo.

Que cada uno de nosotros, desde nuestra parroquia, se sienta parte de esta gran familia misionera que atraviesa continentes y lenguas. Que nuestras manos sean instrumento del amor de Dios, y que nuestro testimonio anuncie con fuerza que Cristo vive, y su Reino ya está en medio de nosotros.

Pbro. Alfredo Uzcátegui.

Vicario parroquial.


Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared

Aviso legal | Política de privacidad | Política de cookies